Esto también es Paysandú

Esto también es Paysandú

Locales 1 comentario en Esto también es Paysandú

Escribe Mag. Juan Pardo

Cada ciudad, cada pueblo, tiene una historia que hace a su identidad. También hay otros elementos cotidianos que para los locales muchas veces pasan desapercibidos.

Estos elementos están relacionados con las costumbres y las tradiciones que conforman lo que se conoce como patrimonio intangible. Son esas cosas que uno naturaliza muchas  veces sin darse cuenta y que también conforman las particularidades de una comunidad.

Hete aquí algunos ejemplos lindos y pintorescos con los que me he encontrado desde mi llegada a esta ciudad.

En Paysandú por ejemplo, aprendí que cada vez que uno entra a la panadería no tiene que pedir bizcochos, sino bollos.

Seguramente no sean pocos los que encuentren común encontrar en cualquier punto de la ciudad al carrito de churros con el altoparlante a todo volumen de El Canario “…a los churritos vecina…”.

Todavía me sigo mareando cuando me mandan a una calle por número y no por nombre, más aun cuando en Google Maps aparece Joaquín Suárez y no “número 1”[1].

Otro ejemplo bien sanducero es cuando surgen causas solidarias, ¿quién no compró alguna vez un pollo asado? Y si hablamos de elementos que hacen a la identidad, ¿cómo no mencionar esas sirenas madrugadoras de las fábricas  que aún suenan anunciando el cambio de turno?

Entre otras tantas cosas, quien vive o viene seguido a Paysandú, habrá oído alguna vez que cuando uno se cansa tiene “bruta chaira”, que cuando llega primavera se remontan pandorgas, o que el río Uruguay es el paterno y no un simple río.

Las altas temperaturas durante el verano (últimamente también en invierno) no solo obligan a los sanduceros a vivir encerrados durante el día con un aire acondicionado o ventilador prendido. A los que tienen que estar afuera por diferentes razones, y se trasladan en moto, existe la posibilidad de que el cuidacoche le ponga un cartón al asiento para no quemarte cuando vuelvas a subirte. Y seguramente hayan más particularidades que solo ocurran en Paysandú.

Es que Paysandú, como otras tantas ciudades y pueblos, tiene características especiales que lo hacen único. Es mentira eso de que existe un país dividido entre Montevideo e Interior, porque lo cierto es que el interior son 18 realidades diferentes y más aún, dentro de cada departamento, existe un sinfín de realidades según la localidad.

La historia de cada lugar siempre es una historia particular, como lo son las tradiciones y costumbres que habitan cada rincón. Aunque no todo es color de rosa, así como existen las cosas pintorescas, en cada lugar también existen realidades complejas también particulares de cada localidad.

Soy de los que piensan que las comunidades deben mirar hacia adentro, rescatando las buenas razones que lo identifican, más allá de lo que divide en términos políticos o partidarios. Hay lugares donde las sociedades por diferentes motivos, han perdido el sentido de pertenencia e identidad.

Paysandú -a diferencia de otras ciudades- tiene una identidad fuerte aunque aparentemente dispersa o invisible a los ojos de muchos sanduceros. Si uno lo mira fríamente, hay muchos más elementos de unión que de división social, sin embargo los procesos introspectivos son cuestiones que deben partir de las propias comunidades y más aún, desde la reflexión interna de cada persona.

Una sociedad sin sentido de pertenencia puede conllevar a un terrible riesgo como el de perder el norte. El declive de aquel próspero Paysandú industrial, evidentemente, trajo consecuencias a una comunidad muy acostumbrada a lo fabril y que en buena medida aún se mantiene paralizada.

La clave está en tomar el pasado como insumo base para el conocimiento y reconocimiento de nuestra identidad, que debe ser mirada con ojos de porvenir, es decir, mirando hacia adelante y no como mero acto de nostalgia.

Que Paysandú nunca pierda su identidad, porque como dice una canción “árbol sin raíces no aguanta parado ningún temporal”, pero que esa identidad sirva para construir futuro y no vivir y morir en los recuerdos.

[1] Ni te cuento cuando una vez me quisieron mandar a calle “Tropas”, estuve una hora buscando mapas y resulta que después caí que me estaban enviando a Avenida San Martín.

1 Comentario

  1. Mauro Goldman 9 septiembre, 2017 en 5:41 pm

    El artículo de Pardo pinta bien la identidad sanducera, pero la foto que lo ilustra una vez más me hace pensar en un tema que hablamos antes: el caos de letreros y marquesinas de 18 de Julio destruye una excelente vista del río Uruguay, parte inseparable de nuestra identidad.
    Comentario de Horacio Brum.

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