Desde la Redacción

PP con más recursos pero no tan participativo

La semana pasada se desarrolló luego de dos años una nueva edición del Presupuesto Participativo en la ciudad, luego de haberse hecho en el interior del departamento.

El renovado PP tuvo la novedad en esta edición que tuvo altos montos asignados para  proyectos, concretamente 50 mil dólares, un verdadero cambio que llevó a que exista mucha movilización por parte de algunas instituciones. En el interior del departamento también los montos fueron sensiblemente superiores.

Otro punto a favor fue que a las 72 horas del acto eleccionario estaban los resultados.

La misma se desarrolló con normalidad más allá de algunas quejas que hubo que se viralizaron pero que entendemos no inciden en el resultado final.

La picardía bien entendida hizo de las suyas y de alguna forma se premió el esfuerzo de quienes desarrollaron un gran despliegue.

La herramienta del PP es muy buena y en realidad hablamos de un porcentaje minúsculo del presupuesto departamental que no alcanza el 2% de todo el quinquenio donde los ciudadanos mayores de 14 años deciden.

No es la única herramienta que tienen algunas instituciones que se han beneficiado también con lo recaudado de la zona azul, las llamadas sociales.

Las instituciones deportivas tienen la posibilidad de conveniar con el Ministerio de  Transporte y Obras Públicas pero en este caso es necesaria una contraprestación económica de los propios clubes. También de forma incipiente existe la ley de promoción del deporte a través de mecenazgos o esponzorización que en Paysandú se intenta utilizar para remodelar el estadio cerrado por ejemplo.

En el caso del PP es dinero líquido y sonante que se entregará durante el 2018 y que contará con la fiscalización departamental para obras que generarán un impacto importante en las organizaciones.

Hay algunas puntualizaciones que pueden servir para pensar en cambios a futuro, algunos de ellos reconocidos por las propias autoridades que lo organizan.

El horario de la votación debe ser más extenso, debiendo llegar al menos hasta 20 las horas. Es una cuestión de sentido común.

Pensar en la votación por internet estaría bueno, implementarlo quizás no sea fácil. La tiramos…

En esta edición la participación de la gente es difícil evaluarla de forma inequívoca como de exitosa.

Se llegó hace unos años a convocar a más de 11 mil personas y esta vez, con proyectos más apetecibles en lo económico, la participación fue de menos de 8 mil. No estuvo mal, podría estar mejor como todo en la vida.

En algunas instituciones con larga tradición es llamativo que voten menos de 100 personas. Quizás o sin quizás el apego que significaban antes no exista más. “Paga” más o sensibiliza más para mejor expresar los proyectos denominados sociales, Aprodime o la asociación  que atienden a personas con alzheimer o una FM comunitaria o la Sociedad de amigos de los animales, todos objetivos muy nobles.

Otra puntualización es que las necesidades que tienen a través de la presentación de sus proyectos hace pensar en cierto rezago que existe en las mismas. Faltan obras para que sean más atractivas, información que además surge de un censo que se hizo a nivel nacional (ver nota a Cáceres en esta misma edición). Inversión que si la tendrá la plaza de deportes José Enrique Rodó, que tendrá en 2018 y 2019 un cambio cualitativo.

En ese sentido hace unos meses entrevistábamos al dr. Alfredo Etchandy, sub director de la Secretaría Nacional de deportes y nos decía que el Estado financia casi el 90% del deporte.

En buen romance sin la participación del Estado las organizaciones se debilitarían enormemente, casi al punto de desaparecer.

Uno de los puntos débiles que marcamos y sabemos que no es fácil modificarlo, es que gana el que más y mejor se moviliza, no necesariamente el que más precisa, cosa que también sería difícil evaluarlo de otra manera.

Sí notamos que hubo una distribución polémica que debería tener ajustes, en la zona centro competían 12 proyectos de obra y en la zona este solo dos.

También somos sinceros en afirmar que no tenemos claro cuál sería el mejor procedimiento para poder adjudicar proyectos, exceptuando la votación, ¿crear un comité especializado que vea todos los proyectos y elija? ¿Sería democrático? Creemos que no.

Seguramente entre quienes concurrieron a votar, e incluso aquellos que participaron en la elaboración de los proyectos, se encuentren críticos acérrimos del Estado, a cuya intervención culpan de todos los males, pero cuya ayuda no dudan en reclamar. Curiosamente se fustiga al gobierno por las prestaciones sociales a los sectores de menores ingresos, pero se considera casi una obligación aportar recursos para instituciones privadas, muchas de ellas sin arraigo social alguno.

También debería discutirse, aunque no sea políticamente correcto, si organizaciones que ya reciben ayuda de la Intendencia por distintas vías, pueden además beneficiarse con el PP.

Quizás el actual sea perfectible y a lo mejor las autoridades puedan convocar a los participantes a una ronda de intercambio para poder sacar conclusiones.

Un aporte polémico que hacemos: todos aquellos que ganaron este año deberían estar exceptuados de participar en las próximas ediciones, al menos en los proyectos de obra.

Esta herramienta nació para que la ciudadanía decidiera sobre el destino de una parte, mínima, de los recursos que manejan las Intendencias. O sea del dinero que se asigna a cometidos típicos de un gobierno departamental. Lo que no comprende, obviamente, a la mayoría de los emprendimientos presentados en cada edición del PP. Que obras impostergables para una Intendencia, como saneamiento e iluminación, no queden sin concretarse porque no hayan resultado ganadoras en la votación, constituye el desafío más importante de este tipo mecanismos de participación popular.