Un mensaje judío con motivo de la Navidad cristiana

Escribe Lic. Rafael Winter (Rufo)

Judíos y cristianos compartimos una herencia común.

Una conflictiva y muchas veces trágica historia de dos milenios, no puede hacernos olvidar, ni a judíos ni a cristianos, ese hecho tan importante.

La Navidad recuerda el nacimiento de Jesús.

Judío fue Jesús. Nació, vivió, y murió como tal. A judíos predicó. Judíos fueron los apóstoles. Judíos fueron en la tierra de Israel sus primeros seguidores, además de los apóstoles. Judíos fueron también quienes, no mucho tiempo después, comenzaron a desgajar al «judeo-cristianismo» del tronco, bifurcando progresivamente  los caminos, lo que trajo como consecuencia el surgimiento de una religión en muchos aspectos distinta y opuesta al judaísmo.

Luego pasó lo que sabemos que pasó durante  largo, demasiado tiempo.

La rivalidad  y hostilidad teológica pasaron a cobrar víctimas, fundamentalmente judías.

El pasado hay que conocerlo, no debemos obviarlo.

Pero no podemos ser, de ninguna manera, prisioneros del pasado.

Luego de la Shoah, no solamente judíos sino también cristianos, buenos cristianos, se plantearon la pregunta tan difícil de responder: «¿Cómo pudo haber  ocurrido?».

Llegaron a la conclusión  de que,  lamentablemente, durante siglos  se recorrió un camino que desembocó en Auschwitz.

Y a partir de allí, de esa autocrítica tardía, pero autocrítica al fin comienza a haber un cambio.

Había que recomenzar el camino. Empezar de nuevo. Historiadores judíos como Jules Isaac ponen claramente «los puntos sobre las íes» en este tema. Papas como Juan XXIII, Juan el Bueno, serán  decisivos en el comienzo de la recomposición de relaciones entre el mundo judío y el mundo cristiano.

Se convoca el Concilio Vaticano II.  La encíclica «Nostra Aetate». Un hito. Que si bien pudo haber sido aún mejor -de no haber fallecido el Papa Juan  XXIII en mitad del Concilio- es un paso adelante, fundamental en cuanto a la normalización de relaciones entre judíos y cristianos.

Se cuenta que Juan XXIII, de bendita memoria, paseaba un sábado por Roma y allí le salió al encuentro un grupo de judíos, a los cuales el Papa les dijo «Yo soy José vuestro hermano». Esta expresión figura en la parashá de esta semana, Vaigash (Génesis 45:4), en el contexto de la reconciliación  entre el bíblico José y sus hermanos, luego de muchos años de conflictivas relaciones entre ellos.

Reconciliación es la palabra clave. Mucho más que una palabra.

Pero incluso antes de Vaticano II y «Nostra Aetate», comienzan a aparecer Confraternidades Judeo-Cristianas en  distintos lugares, por ejemplo en el Uruguay. (El año que viene se cumplirán 60 años de la misma).

Con el  objetivo de conocerse  los unos a los otros, comprenderse, dialogar, más allá de las legítimas diferencias: ver lo que tenemos en común, lo que de alguna manera nos une.

Y no podemos olvidar a otras personalidades, que han hecho mucho para recomponer las relaciones, por ejemplo el Papa Juan Pablo II (documento sobre la Shoah, reconocimiento del Estado de Israel, visita  por primera vez en la historia a la Sinagoga de Roma). O el Papa actual  Francisco, quien seguramente tiene en el rabino Skorka un gran aliado en este tema.

Aún  queda mucho camino por recorrer, mucho- las secuelas de dos mil años no desaparecen en sesenta o setenta- pero…se hace camino al andar!

Es pues en este contexto que quiero manifestar mi respeto hacia la cristiandad en general y uruguaya en particular, deseando una Feliz Nochebuena y Navidad a las familias, personas, amigos que profesan dicha fe.

Festividad de la familia. Que también debiera ser una señal de paz.

¿Quién no conoce ese emotivo relato de la  Primera Guerra Mundial  en el cual se nos trasmite cómo soldados de ejércitos de países enfrentados, cuando llega la Nochebuena interrumpen las hostilidades y se ponen a confraternizar, aunque más no sea en ese momento?

El tradicional cántico de la Nochebuena es el de «noche de paz…».

Ojalá  llegue el día en el cual dicho cántico se transforme en realidad, no sólo para la Nochebuena sino para toda la humanidad y  eternidad.

Para todos aquellos que  la celebran: Feliz Nochebuena y Navidad !!