Escribe Mauro Goldman
Pocas personas generan consensos públicos tan amplios como el entrenador de fútbol y Maestro Oscar Washington Tabárez.
Su proceso al frente de la selección uruguaya está dejando una huella indeleble acompañada por un grupo de futbolistas de una calidad humana excepcional.
En la Posta del libro tuvo lugar el pasado viernes la presentación del libro “El legado del Maestro” escrito por los periodistas Luis Inzaurralde y Jorge Señorans, ambos vinculados a El Observador.
Señorans estuvo presente, estando ausente Inzaurralde por motivos de salud.
La presentación estuvo a cargo del colega de diario El Telégrafo Pedro Dutour quien trabajó 10 años en el diario capitalino y entre los asistentes se encontraba el ex jugador y entrenador Juan Martín Parodi.
El libro deja muchas enseñanzas como lo reconoció el propio autor. Enseñanzas y recorridos que podrían ser emulados para otras disciplinas, no solo las deportivas.
A continuación repasamos algunos conceptos que recogimos en la exposición de Señorans, en realidad en los poco más de 30 minutos que pudimos estar presentes.
“Tabárez nos había comentado que desde varios países del mundo venían a Uruguay a buscar explicación por los resultados deportivos, no sé explicaban como un país tan chiquito logra lo que logra a nivel de fútbol. Allí nos despertó una chispa y nos termina de convencer que en conferencias de prensa él decía que cuando terminara su cargo por lo menos quedara una semilla plantada”.
“Nosotros no tuvimos ninguna ventaja con respecto a otros periodistas. Hicimos 25 entrevistas y con Tabárez una sola de 90 minutos”.
“Entramos en la intimidad de la selección pero no la invadimos. Los jugadores van por un lado, los periodistas van por otro. Cada uno respeta el lugar del otro”.
“No es un libro de fútbol, va mucho más allá. Hay enseñanzas, transmisión de valores, aspectos educativos, sociales, culturales”.
“Tabárez saluda a cada uno que ingresa al complejo, eso pasa con los chiquilines de 13 años inclusive. Él está al pie del ómnibus para saludar uno por uno. Tabárez dice, hay dos cosas que no pueden faltar, saludar aunque no conozcas a la otra persona y decir gracias. Son las dos únicas cosas que le dice a los juveniles”.
“Diego Lugano es elegido por la historia de él. Analizó y vio lo que le pasó a Lugano en San Pablo. No lo tenían en cuenta en su equipo y los periodistas lo trataban como el jugador del presidente. Y fue campeón de América y del mundo con San Pablo. Se sobrepuso a las críticas y por eso lo designa como capitán”.
“Tabárez no te cita a una reunión, cuando te cruza te habla, espera el momento. A Lugano le dijo una vez sobre una pelea que había tenido en Turquía, le dijo que esa imagen no es la que quería para un capitán, además que era el representante de un país”.
“Cuando debuta Federico Valverde en la previa no le habló de fútbol. Le dijo que no le iba a decir nada de lo que tenía que hacer en la cancha. Sí le dijo que van a vivir emociones fuertes pero que tenían que evitarlas. En el trayecto al estadio se iban a encontrar con niños llorando, gente en silla de ruedas, gente que va a ver pasar el ómnibus. Les pedía que no se dejaran gobernar por la emoción”.
“Vienen 25 jugadores y juegan 11 de titular. Hacen viajes de 14 horas y algunos no juegan. Y ninguno declara contra el técnico”.
“Entre citar a uno que pudre el cajón y otro que viene a aportar, elige a este último”.
“Él vio un documental en National Geographic sobre el trabajo en comunidad de las abejas y las hormigas y dice que a una hormiga que es obrera se le va a ocurrir sentarse en el lugar de la reina, porque sabe cual es su rol y aporta al colectivo”.
El proceso de Tabárez está más allá de resultados deportivos, lo decimos por lo que nos pueda deparar el próximo mundial pero sin dudas, sin los resultados difícilmente hubiésemos hablando de la consolidación de este trabajo que quedará grabado en la mejor historia del deporte uruguayo.
