La situación de la joven directora de cultura ha sido capitalizada por la oposición política en nuestro departamento. No es para menos. Han pedido una sesión en la Junta y seguramente harán todos sus esfuerzos para hacerla renunciar. Así es el juego político, guste o no guste.
Mi tío Pedro era argentino, bastante distante del peronismo y me dejó una frase que me ha acompañado, “la política es una porquería y los políticos unos puercos”. A veces pienso así.
Hay que golpear al que está en el poder a cómo de lugar, y una vez que está en el piso, seguir pegándole.
El audio que se hizo viral, surgido en el programa de Marcelo Copello “La Felicidad del atardecer”, realmente ha tenido una difusión que en otros tiempos sería impensable e imposible. Pero hoy “todo se sabe”, todo puede llegar a lugares increíbles gracias a la tecnología.
Lo de la directora de Cultura no es solo un error como lo ha dicho el propio intendente que la ha respaldado. Es una barrabasada (Hecho equivocado que origina un gran destrozo o perjuicio).
Claramente los dichos de la directora, por provenir por alguien que gestiona la Cultura tienen un plus negativo.
Es posible que si le preguntáramos a muchos jóvenes de 35 años o menos, seguramente ignoren sobre nuestras fechas patrias. Un país poco afecto a los símbolos patrios, solo a la patria futbolera.
Sus dichos no tienen que ver con la gestión que está desarrollando pero hablan de ella y no precisamente bien.
La actual administración si tiene una virtud es que en Cultura hay una labor visible, con mucha oferta en todo sentido. Se mueve.
En un contexto más amplio claramente la situación también golpea hacia dentro de la izquierda porque Moizo vino a reemplazar a la docente Liliám Silvera, hecho que no fue compartido por el Frente Amplio local y del que nunca se supo mucho del alejamiento.
No ser del pago se paga caro, quizás para mal creemos nosotros. Hay personas y visiones que no son propias que pueden traernos un aire renovado y convivir con lo nuestro.
En ese sentido, para el intendente el escenario no es fácil, tiene detractores de adentro y de afuera.
Ya lo dejó claro el intendente Caraballo, no la removerá. Los costos políticos siempre existen, si se toma una decisión u otra.
La otra alternativa es que Moizo renuncie y ello descomprimiría la situación.
Pero tiene el respaldo del intendente.
Por lo menos debería pedir disculpas públicas y ofrecer la renuncia al intendente para que luego decida él.

