Lic. Rafael Winter (Rufo)
Nos genera profunda decepción. Pero lamentablemente todo cierra. Todo.
Roger Waters es uno de los tantos antisemitas disfrazados de antisionista y antiisraelí pero especialmente influyente- ha sido declarado «visitante ilustre», (¿cuál es el criterio?).
Recibió una carta con caractéres antisemitas de (seudo) «intelectuales» -algunos de los cuales ni siquiera eran conscientes de lo que firmaban.
Buena parte de la izquierda vernácula radicalizada se une entorno a este sujeto, llegando a extremos mucho más radicales que la izquierda -incluso radical- de otros países.
¿Qué le ha pasado a nuestro querido Uruguay?
Waters, que vive como un magnate pero eso parece no importarle demasiado a buena parte de la izquierda del país comenzando por los que lo reciben y homenajean, promueve el BDS, es decir, el Boycott contra Israel.
Ya hemos dicho en más de una ocasión que pueden haber decisiones del gobierno de Israel sumamente cuestionables.
Pero quien solo rasga sus vestiduras cuando se trata de Israel y ni siquiera menciona las amenazas de Irán, la guerra en Siria, el terrorismo de Hamas e Hizbollah, Boko Haram, Maduro, Nicaragua, el aberrante asesinato del periodista saudita en Estambul, la violación de los Derechos Humanos (por regímenes de distinto tipo y color) en tantas partes del mundo; quien solo apunta a Israel, no es «solamente» antisionista y/o antiisraelí.
El complejo conflicto del Medio Oriente -estoy absolutamente convencido que la (a mi juicio) no deseable «ocupación» no es causa, sino consecuencia del mismo- solo podrá ser solucionado por israelíes y palestinos mediante el diálogo y el pragmatismo.
Al actuar como actúa, buena parte de la izquierda uruguaya pone, consciente o inconscientemente obstáculos a dicha solución. Apoyando a los que, como Waters, promueven el Boycott, deslegitiman y descalifican, no se arregla absolutamente nada.
La mejor forma de apoyar a los palestinos es tratando de convencerlos de que sean pragmáticos y realistas.
En ese sentido, los últimos gobiernos de Israel -más allá de sus incongruencias- ya hace tiempo han reconocido la solución de dos estados. Seguir deslegitimando a uno de ellos posterga indefinidamente la solución.
¿Cuándo lo comprenderán?
En la «conferencia» que dio en un local del PIT-CNT jugó como local.
Antes que nada, si tuviese la posibilidad, le preguntaría a Waters si en su concepción de los Derechos Humanos, hay también «cabida» para el Estado de Israel (en las fronteras que sea).
Más allá de esa pregunta retórica, quisiera, en este espacio, mencionar algunos de los temas, acerca de los cuales Waters «se olvidó» de mencionar.
¿Desinformación? ¿Ignorancia? ¿Simplemente olvido?
Waters «se olvidó» de señalar aspectos históricos, citó algunos:
-en 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas, en base al Plan de Partición, reconoció el derecho a la existencia de dos Estados; un Estado judío y un Estado árabe.
Al poco tiempo surgió Israel.
El Estado judío, a través del liderazgo del Movimiento Sionista, aceptó, de manera pragmática, los lineamientos del Plan de Partición y por lo tanto la creación de un Estado árabe.
Fueron los árabes en general y los palestinos en particular quienes, al rechazar el Plan de Partición, paradójicamente no aceptaron la creación de un Estado árabe palestino porque lo querían…todo.
Sigue siendo esa la raíz del conflicto hasta el día de hoy.
-de 1948 hasta 1967 (Guerra de los 6 días) no había «territorios ocupados». Pero los territorios estaban. En manos de países árabes, pero estaban. ¿Qué es lo que impedía que los palestinos crearan su propio Estado en dichos territorios en aquellos años?
¿Israel? No!
-en 1967 tuvo lugar la Guerra de los 6 días: otra guerra que le fuera impuesta a Israel. Y como consecuencia de la misma, la llamada «ocupación» (que por supuesto, no es para nada deseable). Más allá de que varios territorios (Sinai y Gaza por ejemplo) ya han sido devueltos por Israel, debe quedar claro que la «ocupación» no es causa sino consecuencia del Conflicto.
-a pocos meses de concluida la Guerra de los Seis Días, tiene lugar una Conferencia Cumbre árabe en Khartoum (Sudan) y en ella los «famosos» -y retrógrados- tres NO: No reconocimiento, no negociaciones y no paz con Israel.
No era un problema «de fronteras».
-cercano al año 2000 tuvo lugar una Conferencia Cumbre en EEUU -Pte. Clinton como intermediario- en la cual Ehud Barak, Primer Ministro de Israel le hace a Arafat un ofrecimiento increíble, incluso hasta para los más acérrimos partidarios de «Shalom Ajshav». Pero Arafat dice…NO! Perdiendo los palestinos una nueva oportunidad. Una vez más…
-Y en cuanto a la realidad de hoy, Waters «se olvidó» de mencionar (ya no digo de condenar) al terrorismo palestino, a Hamas, a Hizbollah. «Se olvidó» de decir que también muchísimos israelíes han muerto en atentados terroristas.
«Se olvidó» de decir que millones y millones de dólares que los palestinos reciben, en lugar de utilizarlos en hospitales, en escuelas, en obras de infraestructura, los utilizan para construir túneles en dirección de Israel, para a través de ellos matar judíos.
Lejos de mí considerar que la democracia israelí es perfecta.
De todos modos, Waters:
-«Se olvidó» también de decir que en Israel hay organizaciones de DDHH que defienden la causa de…los palestinos!
Algo totalmente inimaginable del «otro lado» (defender el derecho de Israel por lo menos a existir).
-«Se olvidó» de decir que en Israel -que en cuanto a DDHH él condena- la mujer árabe puede votar, cosa que es lisa y llanamente imposible en ciertos países árabes de la región.
-«Se olvidó» de decir que en Israel -que en cuanto a DDHH él condena- la Marcha del Orgullo Gay es totalmente autorizada, mientras que en varios países de la región…ya sabemos…
-Waters (más allá de que no juega ningún papel en el Conflicto) al deslegitimar a Israel y al Sionismo, en realidad está jugando, a través de su influencia, un papel siniestro.
Perdió aquí en Uruguay una buena oportunidad (sí: ya sé que la «hinchada» que tenía escuchó de él lo que quería escuchar) de, por lo menos, pedir en favor del diálogo, exhortar a una paz justa, segura y duradera.
Estar en favor de la causa palestina no debería implicar necesariamente ser antiisraelí. Ni antisionista.
Ni antisemita.
