Primer festival internacional de magia en Paysandú

Paysandú tuvo una actividad de primer nivel vinculada al ilusionismo o más comúnmente llamada magia. La Manga se extendió desde el jueves hasta el domingo en el primer encuentro de estas características.

Fueron cuatro días con gran respuesta por parte de muchísimos sanduceros y con la presencia de “magos” de primerísimo nivel.

Con uno de ellos pudimos dialogar luego de una gran conferencia que ofreció en club Paysandú.

Roberto Mansilla es de Pehuajó, provincia de Buenos Aires pero vive en Buenos Aires, capital federal.

“Ilusionista es el que juega a hacer magia. Magia tiene muchas acepciones.Hay mucha gente que se dedica”.

Agregó que “el ilusionismo es un hobbie inmenso, siempre alguien aprendió un truco y lo hizo. Si lo querés tomar como un trabajo te tienes que dedicar, hay que estudiar, esforzarse”.

Agregó que “hay muchas escuelas y se aprende de libros también”.

Sobre la actividad en Paysandú consignó que “fue maravillosa la actividad que se hizo en Paysandú, que se hagan este tipo de actividades fuera de las grandes ciudades está muy bueno. El show del sábado tiene que haber despertado el interés de muchos futuros magos”.

Mansilla admitió su interés por la literatura, “el ejercicio del pensar y entender. En eso soy muy abierto. Me interesa además saber los mecanismos que hacen que la magia funcione y me gusta trabajar para que la magia funcione y para que la magia llegue de otra forma”.

La magia “deja una pregunta abierta siempre, esto que es imposible puede pasar, cuantas cosas que yo creo que no pasan suceden de verdad y también la esperanza. La magia nos gusta a todos. Todos necesitamos orden en nuestras vidas, siempre hay algo que está afuera de lugar, necesitamos que se ubique”.

Mansilla hace ilusionismo desde muy pequeño.

“A uno le regalan un juego de magia y se inicia. Lo hice de forma autodidacta, así desarrollé la función”.

Finalmente recordó que en su pueblo, popularizado por la tortuga Manuelita había otro mago y “hace un tiempo en el castillo de Hollywood que es la meca de la magia, se armó la semana argentina de Magia y dos éramos de mi pueblo”.

Mansilla trabaja de comunicador social y su jefe también es ilusionista lo que le permite tener flexibilidad a la hora de trabajar en ambas actividades.

Con Sebastián Peñaranda, director del festival

La iniciativa de este primer festival de magia fue de Sebastián Peñaranda. En diálogo con 20Once reconoció que “hace años quería organizar un festival en mi ciudad. Nosotros siempre tenemos que viajar y el Florencio (Sánchez) tiene una magnitud hermosa”.

Sindicó a Nicolás Langone como factor clave para concretar este emprendimiento que reunió en cada una de las galas a 250 personas.

Fue una coproducción entre la intendencia y La Manga.

“Fue bajo el costo de las entradas gracias a que estaba la intendencia involucrada.

“Ellos se ocuparon de mucha cosa, del cachet, del traslado”.

En total hubo siete espectáculos con la participación de unas 15 personas en total.

De Paysandú participaron Manuela Rud y Los Zuckiny.

El público asistente fue “de todas las edades, desde niños chicos hasta adultos grandes. Hubo gala especial para niños, y otro para jóvenes y adultos, pautado para todas las edades”.

En cuanto al objetivo propuesto, Peñaranda aseveró que “sigue siendo el de generar público vinculado a la magia a consumir, que quiera sorprenderse. A su vez jóvenes que sean hacedores de magia. Por suerte hay muchos interesados”.

Para el verano “se van a dictar talleres de aproximación a la magia y el año que viene se intentará realizar durante el año un curso. La idea es que vengan artistas de otros lados. En primer lugar la gente será aficionada y después si la pasión de la persona lo permite, podrá acceder a un lugar profesional basado en el esfuerzo, carisma, talento. Es un arte escénico que requiere práctica y ensayo. Por eso La Manga, hay una asociación inconsciente con la trampa, con la convención de mentiras que se hace cuando se mira a un mago”.