Pablo Bartol se incorporó al sector del precandidato del Partid Nacional Luis Lacalle Pou.

El ahora ex director del colegio Los Pinos de Casavalle está trabajando dentro del equipo técnico del precandidato y todo indica que de ganar las elecciones el PN será el Ministro de Desarrollo Social.

"Mi experiencia fue de agarrar jóvenes que creen que ya no sirven para nada, que no consiguen un buen laburo y darles una buena capacitación. De allí conectarlos con el mundo laboral y son gurises que salen adelante".

El área de Políticas Sociales también tiene conexiones con muchas otras áreas y cuenta con un equipo especializado.

Bertol apuntó en el diálogo con 20Once que “no hicieron una gestión razonable de los recursos, lo usaron para hacer política, esta es la realidad”. El siguiente es el resumen de la entrevista.

-¿Qué hay para hacer en materia de política social?

Estamos trabajando en eso, hay mucho para hacer porque da la impresión que la fractura social  que estamos viviendo tiene raíces como muy profundas porque si bien ha habido un crecimiento económico, hay gente que no se pudo enganchar en ese crecimiento y quedó a la orilla del camino. A esa gente el Frente Amplio no le ha dado una prioridad para poderlos enganchar de nuevo y entonces ahora hay un trabajo inmenso para hacer. Cosas que antes eran como de menos gente o de poca gente, por ejemplo, el tema asentamientos que acaban de dar la cifra, ya hay 200 mil personas, bueno, 200 mil personas en asentamientos. Ahora sí que es un problema más grande que el que había sido.

-Hubo polémica por esa cifra.

Techo mismo ya dio una primera cifra que no era comparable con la vez pasada y después se hizo una revisión metodológica para que fueran comparables y ahora sí lo son, ahora, está claro que ahora sí Techo ha dicho que viven 200 mil personas. Esto muestra que el problema se sigue agravando porque el gobierno no la ha encarado, no ha hecho una inversión necesaria para irlo resolviendo, entonces, el desafío es grande.

-¿Cómo resolvemos este tema?

Vamos a bajar aquellos despilfarros que ha hecho el gobierno, aquellas inversiones absurdas que no dieron ningún resultado.  Fíjate, tenemos la Central Térmica de Ciclo Combinado en Punta del Tigre, costó 1.200 millones de dólares y no anda, ya los técnicos de Hyundai se fueron todos y no se sabe para que año se va a poner en marcha. Esos 1.200 millones de dólares daban para resolver el problema asentamientos de todo el Uruguay. Cuando dijimos hace 5 años, asentamiento cero dijeron que no van a poder. Ah, como nosotros no íbamos a poder con eso, ellos a la misma plata que costaba eso la gastaron en una Central Térmica que no anda. Tienen 200 millones de dólares de inversión en regasificadora que nunca existió, tienen acá en el horno de Paysandú embalado 80 millones de dólares, guardados en cajas y nunca los usaron. Con esos 80 millones de dólares, seguro que Paysandú estaba sin asentamientos y con buenas casas. Entonces, la cosa es donde poner la prioridad, si hacerte el magnate con la plata de los demás diciendo que vas a ser el gran Industrial, que va a crear hornos de cemento, regasificadoras, centrales térmicas, puertos de agua profunda, soñás. Hay que atender los problemas de la gente común y corriente, la gente más necesitada que es la que está viviendo en una situación de vulnerabilidad total. Es un gobierno del Frente Amplio del cual se esperaba otra cosa, otra prioridad, otra sensibilidad por la situación en la que viven personas.

-¿Cómo fue su experiencia en el Colegio Los Pinos?

Está  en Casavalle, empezamos arriba de un basural, luego fuimos creando de a poco un Centro Educativo que fue creciendo, fue teniendo sus buenos resultados y un Centro de Capacitación Laboral para jóvenes mayores de 18 años que perdieron el tren del estudio. Entonces se les da una capacitación de 370 horas, unos 5 meses, yendo de lunes a viernes de 8:00 a 13:00hs. Con esto les asegurás un trabajo en una empresa, esa es la clave. Todo esto tiene que terminar con un laburo por eso nuestra capacitación va a aquellos sectores que hay demanda de trabajo en este momento. Esta es un poco mi experiencia, de agarrar jóvenes que creen que ya no sirven para nada, que no consiguen un buen laburo, darles una buena capacitación, conectarlos con el mundo laboral y son gurises que salen adelante. Ahora tenemos unos cuantos chicos que son profesores de Los Pinos porque se siguen formando, siguen estudiando y después pueden enseñarles, incluso, a los que vienen atrás. Es una experiencia con gurises con consumos de drogas abusivos, muchos han pasado por la cárcel, gurises con homicidio. El año pasado tuvimos a un sicario que por $ 3.000 había ido a matar a otro, ese tuvo 8 meses de cárcel, después de eso, le das una oportunidad con un curso, un trabajo y salen adelante. Los muchachos a esa edad tienen la capacidad de apretar el botón de reset y empiezan de cero de nuevo, todo aquello que sufrieron y vivieron lo tienen en el recuerdo pero no les condiciona sus vidas futuras en cuanto a que ya nunca más va a agarrar una oportunidad o va a querer hacer algo por los demás.

-¿Cómo proyectás eso a nivel país?

Sería otro el volumen de personas, es otra la manera de hacerlo, se necesita más tiempo, entre otras cosas. Yo he estado en Colombia, en Buenos Aires viendo programas sociales de este estilo. El de Colombia me gusta mucho, es el que más estudiado tengo y es fabuloso como lo están haciendo. El mismo es un programa que se llama “Prosperidad social”, tienen un mentor, es una persona que te va a ayudar a sacar adelante. Acá la cosa es que la transferencia económica sola no alcanza, necesitas a alguien que te coma la oreja al lado diciéndote vamos para arriba. Es este el sistema, es a puro acompañamiento, cada mentor auxilia a 100, 120 familias, tienen 45 indicadores por los cuales los evalúan en temas de empleabilidad, salud, educación, ciudadanía y de esa manera evalúan también si las familias van progresando o no.

El tema es que nos resistimos a esos cambios porque estamos asustados y el que cayó en situación de pobreza, asentamiento hoy está como un pollito mojado y piensa que no tiene solución, o viene alguien parecido a él, lo empuja y lo saca adelante o no sale. A mí me están viniendo a hablar un montón de funcionarios que están horrorizados con las cosas que se hacen en el Mides, horrorizados de cómo se asignan los recursos, horrorizados del despilfarro de guita, de la dispersión en programas que no sirven para nada, que no se evalúan, que a nadie le importa nada, cuando hay otros programas que tienen impacto y no les están dando plata.  Por otra parte, además, el dinero que le dan no le alcanza para nada, es muy poco dinero, hay que darle mucho más pero le generan ese condicionamiento en la cabeza de que voy a salir y que no voy a perder esto que lo tengo seguro, cuando en realidad, esto te esta encadenando porque no te dieron el apoyo que es fundamental, que es el humano para salir adelante por vos mismo. Que te sientas útil en la sociedad y que te valoren, el vecino, la vecina, en el almacén donde vas con la tarjeta social querés al tiempo ir con tu plata o con tu tarjeta de débito que te dieron en la empresa que te paga el sueldo, eso es lo que querés, que te vean como una persona valiosa para todos los demás y no como alguien que hay que estar ayudando, pasan años y no acaba de arrancar esa moto. El Mides tiene un presupuesto de 270 millones de dólares por año que es igual al presupuesto del Ministerio de Vivienda. Es decir, gastamos lo mismo en empujar a sacar esta gente adelante que lo que gastamos en darle vivienda.