Organizado por el Nuevo Impulso-Paysandú

El pasado viernes, el Nuevo Impulso-Paysandú que promueve la candidatura de Daniel Martínez Presidente, realizó un Taller sobre los Desafíos del Medio Ambiente  en el marco del Ciclo “Construyendo el futuro gobierno” que contó con la participación del Ing. Agrón. Jorge Marzaroli y público en general.

Se trabajó horizontalmente sobre el desafío que enfrenta Uruguay de dar el salto definitivo a la economía del Siglo XXI, como herramienta para lograr una mejor calidad de vida para sus habitantes. Según Marzaroli, esto requiere entender las características de la actual revolución tecno-productiva en marcha a escala global y el contexto político-económico mundial. Se vive una época en donde se conjuga un exponencial crecimiento de la capacidad productiva con una agudización de sus contradicciones. Asistimos a escala global, a un proceso de extrema concentración económica, con una fuerte avanzada contra derechos  conquistados y a una acción depredadora del medio ambiente a niveles casi catastróficos.

Al mismo tiempo, la revolución tecnológica impulsada por el desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones primero, y la Robótica y la Inteligencia Artificial actualmente, moldean lo que se conoce como Economía Digital. Pero que tiene un segundo componente en el impulso de la biotecnología que perfila el surgimiento de la “bioeconomía” como área clave a nivel global. Esto implica una oportunidad única para Uruguay, con la potencialidad de valorizar y proteger sus recursos naturales, incorporarles conocimiento y generar empleo de calidad. Actualmente se vislumbra, además, la convergencia de ambas tendencias, lo que constituiría un nuevo salto tecno-productivo.

Estas tendencias constituyen una oportunidad histórica para modificar la tradicional inserción productiva dependiente de Uruguay como proveedor de productos de baja elaboración y valor agregado y alta dependencia internacional de precios y condiciones de comercialización. La transformación productiva en el Siglo XXI no refiere a una contraposición entre actividades agrícolas y actividades industriales, sino al escalamiento productivo hacia eslabones de alto valor agregado en las Cadenas Globales de Valor de todos los sectores que trasciendan a las fases de producción/ensamblado y permitan posicionar al país también en las etapas intangibles de pre-producción (investigación y desarrollo, diseño, logística de compra, etc.) y en las etapas intangibles de post-producción (logística de ventas, marketing, back office, etc.). Además, un elemento central de la transformación productiva en el siglo XXI es el cambio hacia la sostenibilidad, considerando desde el diseño de las actividades productivas su impacto ambiental, y buscando la circularidad, es decir, sistemas productivos que reaprovechen los residuos como nuevas materias primas, no generando desechos. La resolución de la  tensión existente entre producción y ambiente, implica un cambio cultural hacia costumbres más sostenibles.

En este marco, el taller tuvo una puesta a punto de temas como: Ecosistema (visión de la producción, hasta dónde soporta el ecosistema, es decir hasta dónde podemos seguir explotando un campo, un bosque, un recurso turístico); el concepto de la bioeconomía (comprender que los procesos económicos están vinculados a lo ecológico y a la forma en que producimos, consumimos y desechamos); economía circular (comprender el proceso como un todo, reutilizando los desechos y promoverlo desde el punto de vista biológico). Si recicláramos y lo utilizamos como materia prima, el mundo va a precisar menos minerales.

Luego, procurando un aterrizaje en Paysandú, se buscó pensar en conjunto la realidad industrial, productiva, turística y urbana vinculada al ambiente, es decir de dónde venimos, qué hacemos y por qué tenemos el ambiente que tenemos, con aguas termales, con suelos fértiles, con biodiversidad y sobre todo, pero sin dejar de hablar del consumo como el gran responsable de los problemas ambientales: el Ambiente, no es lo que tengo afuera, no dejamos de usar celulares, plásticos que contaminan el medioambiente.

En el cierre, buscando los puntos de encuentro entre los problemas y las oportunidades de un nuevo impulso, respetando y consolidando lo realizado pero también siendo críticos y propositivos en los grandes cambios que se vienen, se enfatizó en la que mirada del ambiente, tiene su correlato en lo que se produce y se debe actuar en consecuencia, para que no se polarice entre ambiente y producción.

Nuevo Impulso Paysandú, 17 de mayo de 2019.-