Escribe Iván Sánchez

  • Las cartas están a la vista:
  • bipartidismo
  • oferta electoral sin mayores sorpresas
  • un clima electoral entre cambio y resistencia
  • De cómo operen y se retroalimenten estos factores dependerá el resultado

Vayamos por parte…..

Paysandú como bipartidismo

Hay dos tipos de sistemas de partido departamentales en Uruguay: predominantes y bi-partidistas.

Predominantes: un partido gana ininterrumpidamente y con distancias sustanciales sobre el segundo; la alternancia entre partidos no es una posibilidad en el corto plazo y la competencia tiende a centrarse en la interna de ese partido; presenta una baja nacionalización: los resultados de las nacionales y departamentales tienden a diferir mucho. Casos: Rivera, Montevideo, todos los departamentos del centro y del este (salvo Rocha y Maldonado) y Colonia.

Bipartidistas: dos partidos se distribuyen casi simétricamente el apoyo electoral y los demás partidos  tienden a ser marginales; la alternancia en el gobierno es una posibilidad inmediata y la competencia es entre partidos; presenta alta nacionalización: los resultados de las elecciones nacionales y departamentales tienden a asimilarse, generándose una lógica de balotaje. No hay segunda vuelta sino que la primera y segunda preferencia de los electores convergen en candidaturas con chances y que representan un mismo eje ideológico. Casos: Artigas, Paysandú, Maldonado, Rocha, Salto y Rio Negro. Otra característica que se da en la totalidad de los casos: si el intendente en funciones no logra ser reelecto hay rotación de partidos, en otras palabras, lo plebiscitario de la reelección no es para la persona sino para el partido: le sucedió a Pintos y Bentos en Paysandú, a De los Santos en Maldonado, a Fonticiella y a Coutinho en Salto.

Paysandú es bipartidista y posiblemente procesará una lógica ballotage, tal como lo vimos en elecciones anteriores: 2009 el FA 36.000 votos el resto 40.000 votos y en 2010 el FA 32.000 y el resto 39.000; 2014 el FA obtuvo 40.000 votos y el resto 39.500,  y en 2015 el FA obtuvo cerca de 36.000 votos y el resto 40.000.; en el 2019 el FA obtuvo 33.000 votos y el resto cerca de 50.000 votos. Desde los números fríos diríamos que para retener la Intendencia el FA debería retener los 33.000 votos y lograr al menos la mitad de los votos del PC y de CA; y para recuperarla, el PN debería retener sus 29.000 votos y mantener la lógica ballotage para obtener el apoyo de CA, PI, PG y principalmente el PC. Algunos movimientos ya han ido en esta línea: el anuncio de CA de apoyar la candidatura de Olivera (PN) y la designación de Verri como subsecretario en el MIEM dejando al PC sin una candidatura fuerte (similar cálculo en Maldonado con Cardozo). No me imagino a Strozzi y a De Benedetti votando por el FA. Entre los dos suman en torno a 1.000 votos, nada despreciable para una competencia que se dirime con 1.500 votos. Desde esta perspectiva diríamos que el PN arranca con ventaja.

Pero la linealidad no es buena concejera, así que veamos que nos puede decir la oferta y el clima electoral.

La oferta electoral. Dos partidos y 6 candidatos

Primero, ambos partidos con chances (FA-PN) irán con tres candidaturas, luciendo un aprendizaje colectivo de que la triple candidatura es condición necesaria no suficiente para el éxito (le pasó al PN en 2005 y al FA en 2010).

Segundo, ninguno de los 6 candidatos despierta alguna suerte de intriga en el electorado, todos son del establishment político (parlamentarios, intendentes o ex intendentes, directores generales, y alcalde). La ciudadanía sabe lo que da cada uno, que representa, que liderazgo ejerce, y que modelo de gestión desarrollaría eventualmente. Olivera y Bottino pueden representar mayor incógnita.

Tercero, el FA tiene la oferta de menor alcance y que más se superpone. Ninguno de los tres candidatos es representativo del interior (1 de cada 5 votos está ahí), y García y Bottino tienen más llegada a sectores populares que a otros, mientras que ningún candidato llega de forma exclusiva a sectores medios, profesionales y empresariales. De lo contrario, el PN domina en el interior, con un Alcalde encolumnado tras la candidatura de Olivera (Ayende) y tres tras la candidatura de Bandera (Seballos, Barrute y Soarez de Lima), y aunque también superpone electorado con Bentos y Olivera hacia sectores populares, tiene en Bandera una candidatura con potencial llegada a sectores profesionales y empresariales.

Pero vayamos desglosando cada una de estas candidaturas, con el objetivo de ir identificando aquellas con mayor potencial de éxito.

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