(Por José María Brunini) Realmente no es de nuestra preferencia el término «cortado» cuando nos referimos al Puente Internacional «Gral. Artigas» -y los otros tendidos, claro- pero bueno: es el que suele emplearse. A los pobladores de ambas orillas vaya si perjudica la medida de no habilitación y las razones, muy conocidas, no son tratadas en esta reflexión. En realidad procuramos apuntar a otra área: la integración cultural. Que felizmente suele darse a través de activos y entusiastas trabajadores del arte, esencialmente musical. Aunque a nivel global de públicos, seguramente la dimensión es insuficiente.
En el escenario regional, concretamente el Litoral uruguayo y la Provincia de Entre Ríos, poseemos una idiosincracia similar que nos identifica. No en vano solemos utilizar con asiduidad la definición de «vecinos». Y nos permitimos parafrasear al cantor y comunicador Omar Fagúndez en cuanto a «abrazando dos orillas». Poesías, melodías, ritmos, poetas, cantores, instrumentistas, suelen parecerse en sus manifestaciones. Lo que evidentemente no equivale a lesionar las respectivas identidades.
En diciembre de 1975, en torno a la inauguración del Puente Paysandú-Colón, los editores del «Libro de Oro» nos solicitaron una nota, la que titulamos «Un puente de pentagramas». Es que éramos y continuamos siendo de espíritu integracionista. Hasta ese entonces cruzar el río era por otros medios, obvio. Pero la idea era la misma y, cada tanto, se nos ocurre alimentarla. Desde Aníbal Sampayo a Linares Cardozo; desde Mario Castro Bergara a Alcibíades Larrosa. Y tantos más forjadores de la unidad cultural de dos pueblos hermanos, nos han legado fortificar desde los medios a nuestro alcance que, más allá de determinadas «conveniencias» que proporcionan los «cruces», el pentagrama del puente no puede -no debería- dejarse de lado.
«Para siempre se unirán nuestros destinos/ uruguayos y argentinos/ serán hijos del amor»
(Anselmo Grau).
