Recibimos y publicamos esta carta.
Soy LILIANA RECONDO y soy (o era) contralto en el Coro Polifónico Ciudad de Paysandú, puesto ganado por concurso en el año 2004.
Hoy he cobrado mi último salario del coro de la Intendencia de Paysandú.
Me dijeron que terminó mi contrato como “eventual”.
Sí, así como lo leen….
En mi caso, después de 22 años de trabajo ininterrumpido.
Durante más de dos décadas puse mucho más que mi voz….. puse el cuerpo, el tiempo y el corazón al servicio de la cultura.
Representé a la Intendencia con compromiso, profesionalismo y orgullo, no solo en nuestro departamento, sino también fuera del país, llevando nuestra música a Brasil y Argentina, dejando siempre bien alto el nombre de nuestra tierra.
Sin embargo, hoy me dicen que dejo de ser “eventual” para pasar a la “Fundación a Ganar”.
¿Y qué significa eso en la práctica?
* Baja salarial (50%)
* Cero reconocimiento de antigüedad.
* Borrón y cuenta nueva, como si todos estos años no hubieran existido y se pudiera borrar de un plumazo.
Si bien el vínculo contractual en ese momento y hasta el 19 de enero del presente año fue denominado “eventual”, la continuidad en el tiempo, la naturaleza de las tareas realizadas y la responsabilidad asumida, evidencian una relación laboral sostenida, que excede ampliamente el concepto de eventualidad, “Principio de Primacía de la Realidad”.
En cuanto a ese principio, fui funcionaria no reconocida: con responsabilidades, exigencias, horarios, presentaciones oficiales y representación institucional permanente.
Eso no es eventualidad.
Eso es precarización laboral encubierta.
Hoy me encuentro frente a una decisión dolorosa y no saben cuánto!!
Debo firmar para no quedar sin trabajo, aun sabiendo que se me quitan derechos, historia y dignidad laboral. No firmo porque estoy de acuerdo… No!, ¿quién podría estarlo?. Firmo porque lo necesito.
Quiero dejar en claro que esta carta no busca privilegios ni enfrentamiento.
Busca conciencia y justicia.
Busca que la comunidad sepa, que detrás de cada acto cultural, de cada presentación, de cada aplauso, hay trabajadores y trabajadoras que sostuvimos la cultura pública durante años, sin el reconocimiento contractual y la estabilidad laboral que corresponde…
La cultura pública se construye con personas, con trabajo sostenido y con trayectoria que forman parte del patrimonio cultural del departamento.
Señores… ¡La cultura no es un gasto!
La cultura no se improvisa
La cultura es identidad y memoria.
La cultura es trabajo.
Solo pido algo básico, merecido y creo más que justo: que se reconozca nuestra trayectoria,
que no se nos trate como descartables, que tantos años de compromiso no se borren con una firma.
Para terminar y ante todo, quiero hacer llegar un especial agradecimiento para nuestro público, que siempre nos apoya, nos aplaude de pie en todas las presentaciones, y eso es lo único que en este momento me llena el alma.



