Con 30 años de trayectoria Fabio Penas Díaz es un referente del séptimo arte en Paysandú.
Empezó trabajando en un video de Montevideo con un destacado referente también como lo fue Ronald Melzer.
Luego se vino a Paysandú y trabajó con Guillermo Peroni. Al tiempo fueron socios, también en el mismo rubro.
Parece que fue ayer pero fueron 25 años en el local de 18 de Julio entre Setembrino Pereda y 33 Orientales.
Era previsible el final aunque a Fabio le costó, como suelen costar las despedidas, “lo alargamos lo más que pudimos. Nuestro video era el único que había. La realidad toca la puerta. Lo que importa es la comodidad de la gente que en la casa tiene mucha cosa, no toda claro. Nosotros tenemos mucha cosa que no está en las plataformas, pero contra la comodidad no se puede.
Fabio entiende que “tanto Amazon como Netflix tupen a la gente con propuestas, no importa lo que sea. Y ya la gente se sobrepasa, no te da la vida. Nosotros fuimos quedando atrás de eso. Aceptarlo no fue fácil, estuve los dos últimos años para pensarlo. Es muy radical para mí porque es un cambio”.
En Paysandú en información difícil de confirmar llegó a haber 100 videos club tomando en cuenta incluso los que se ponían con copia y alquilaban.
Fue un furor allá por los ´80.
Una etapa de quiebre puede ser considerada el advenimiento del cable en Paysandú, en diciembre de 1993.
En ese momento se produjo el cierre de muchos locales.
Cuando parecía que todo terminaba “vino el dvd, que reemplazó el Vhs fue un nuevo boom. Y volvieron a abrir videos. Eso fue en el 2008”.
Una de las fortalezas que tenía el videoclub y en especial video VIC era el servicio personalizado, el asesoramiento, “la diferencia era esa porque nos gustaba”.
El recordado Guillermo le decía al nuevo cliente, “Mi amigo, ha venido al lugar indicado”.
También supo atender el negocio Germán, un veterano en aquel entonces difícil de olvidar que te hablaba casi que con lenguaje militar. Un hombre de pocas palabras.
“Sin Germán y Guillermo ya no era lo mismo, eran puntales” acota Fabio.
El video era un lugar de reunión, de encuentro, de contar historias. Cada uno con su estilo.
A través de las redes muchos han sido los saludos, un mimo al alma de quienes tendrán bien guardado un lindo recuerdo en nuestros corazones”.
Hasta siempre!
La carta de Fabio
El 22 de octubre en el perfil de Facebook de Video VIC (Video Imagen Club), el último video club de Paysandú se anunciaba el cierre de una empresa que estuvo casi 30 años abierta, marcando a miles de sanduceros en sus gustos, en sus preferencias por el cine.
“Finalmente, esto ha sido todo. Es bastante difícil aceptar que lo que fuera tan importante en la vida de uno, llegue a su fin. Pero tan cierto como que todo tiene un ciclo en la vida también es cierto que se puede remar contra la corriente sólo hasta cierto punto. Debido al amor y a la necesidad se puede evadir la realidad. Hay quienes eligen hacerlo toda la vida, pero no es aconsejable. Este es el último mes que el Video VIC estará abierto al público. Y a pesar de estar en esto hace treinta años me sigue pareciendo gracioso que el Video Imagen Club fue y será para la gente el “VIC”. Ahí también se ve la fuerza de la realidad. Durante un tiempo tratamos de convencer al público que nos llamábamos “Video Imagen Club”, pero la gente prefirió las siglas, aunque muchos no sabían que querían decir, y esa terminó siendo la aceptada realidad. Y ahora esa realidad nos dice que nuestro tiempo ha terminado. Que ahora comienza otro tiempo. En realidad ya había comenzado hace años. El soporte físico del DVD, que supo ser tan popular, ha sido superado por otros. Aunque si vamos a hablar en serio, la etapa del DVD fue bastante más corta que la del VHS. Cuando allá por la década de los 90 a mi ahora fallecido socio Guillermo se le ocurrió la idea de abrir un video, ya había muchos en Paysandú. Y a muchos les iba muy bien. A mi amigo Guillermo le costó ponerse a tiro en una época en que había decenas de editoras y en la que cada cuadra de 18 de Julio tenía su video. Pero pudo hacerlo. Cuando me asocié con él podría decir que comenzó una de las mejores etapas de mi vida. Había encontrado, lo que se dice, mi lugar en el mundo. Un lugar en el que podía encontrar todo lo que quería. Si quería dramas los tenía, si quería humor también, aventura, viajes estelares. Todo lo que podía hacer soñar a cualquiera estaba al alcance de mi mano. Mientras otros tomaban el tema del videoclub como un simple negocio, Guillermo y yo veíamos en él algo más. Ese algo más se completaba por lo más importante: el público. Porque con el tiempo aprendí que quizá lo mejor de todo no era ver la película que se me antojara entre las miles que teníamos, sino que, al final del día siempre lo más lindo era haber hablado de esas películas con la gente. No todos los clientes fueron iguales, siempre hubo de aquellos que preferían irse lo más rápido posible, pero también estaban esos con los que, películas mediante, supimos crear una amistad. Algunos de esos recordarán que, más o menos cuando comenzara la época del DVD también apareció un tercer personaje. Silvia. La hermosa Silvia. Con su arrolladora personalidad llegó a ser más importante que Guillermo y que yo. Se convirtió en un valor que empujó al negocio con una fuerza que ni Guille ni yo tuvimos nunca. Guillermo era el encanto, Silvia la fuerza, yo el fanatismo. Así la historia se fue escribiendo con sus altibajos, sus idas y venidas. Lo único bueno de que Guillermo ya no esté puede ser que no tiene que pasar por este trance de la despedida. Escribir estas palabras cuesta mucho. Nos vamos sin ningún rencor. Bien podríamos decir que la gente nos abandonó para preferir sistemas más cómodos. Pero no podemos juzgar eso. Hasta uno mismo prefiere utilizar otros sistemas antes de ver un DVD. Nos vamos en realidad, profundamente agradecidos. Fue mucha la gente que nos acompañó y nos soportó durante décadas. Sería bueno pensar que, en todos esos corazones hay un lugar para que nos recuerden de la mejor manera. Las películas seguirán siendo parte de la vida de todos. No estaremos nosotros en el medio para recomendar esta o decir que no vale la pena ver aquella, pero también eso ahora es parte de otro tiempo. En realidad causa bastante gracia el pensar ahora que hubo un tiempo en el que uno se molestaba con la gente a la que no le gustaban las películas clásicas, o europeas, o asiáticas. La preferencia general siempre fueron los estrenos de Hollywood y con el tiempo también se aprendió a ver un cariño al arte de las imágenes también ahí. Porque recordar ahora a los que tenían más o menos el mismo gusto personal para el cine que de uno mismo, tiene el mismo valor que tener en la memoria a todos aquellos que, pensando y sintiendo el cine de manera muy diferente, nunca dejaron de acompañarnos. A todos ellos enviamos un apretado abrazo y, más que nada a todos aquellos que, a pesar de todos los vaivenes tecnológicos igual siguieron apoyándonos en estos últimos tiempos. Es imposible no sentir un cariño especial por ellos. Y por las y los que hicieron de toda la vida del video un lugar que sólo podremos recordar con el placer más grande. Un pequeño mundo que pudo haber ayudado a que el mundo exterior, siempre tan duro, fuese un poco más soportable. Nosotros lo vemos así. Si ustedes tienen una visión parecida nada habrá sido en vano. Y todo ha sido para mejor. Felicidad para todos y para todos, buena vida. Fabio
