Proponen más y mejor periodismo para salir adelante
El disparador de la nota fue la conmemoración del día del periodista el pasado martes 23 de octubre y una serie de comentarios que se repicaron en un grupo de whatsapp que aglutina a comunicadores sanduceros.
Colegas en seguro de paro, bajos sueldos, multiempleo, espacios noticiosos que se suprimen (achique), un apretado y breve repaso de la realidad de los medios de Paysandú capital.
En tiempos de recortes, la publicidad es uno de los rubros más afectados y sin publicidad los medios no pueden sobrevivir. Pero también es necesario un compromiso real del estado con los medios.
Una alerta la dieron hace pocos meses casi todos los medios escritos de la capital que redactaron una carta pidiendo al gobierno uruguayo una ayuda, un auxilio al sector.
Un proyecto de ley que está avanzado en su tratamiento otorga a los medios del interior, eternamente postergados, un 30% de la publicidad oficial que paute el estado. Una buena conquista pero aún está por verse.
Mónica Alonso subraya que “ante tanto material, tanta información, los periodistas son imprescindibles para ayudarnos a analizar”. Agrega que “las redes, la superabundancia de información muchas veces de mala calidad, sin ser chequeada, cualquiera dice cualquier cosa y cualquiera lo réplica. Mucha emoción y poca razón, por eso son necesarios cada vez más los periodistas, para hacer el análisis de todo eso. Hay más opinión que información a veces. Es el todo vale!”.
Varios periodistas sanduceros tienen otros trabajos, o directamente no ejercen como periodistas. Es que son mejor remunerados en otras actividades.
Se los puede encontrar en la Universidad de la República, en la EEMAC (Estación Cassinoni), en la intendencia, CARU, escribiendo libros, en la docencia trabajan algunos complementando sus ingresos provenientes del ámbito periodístico o en una empresa privada ajena a lo periodístico.
En la capital era común antes que periodistas trabajen para legisladores como secretarios de prensa.
Los que pueden subsistir de mejor manera son productores comerciales, o sea deben vender publicidad para solventar sus espacios en los medios o para acrecentar sus recursos.
El prestigioso periodista Néstor Vanzini que conduce la primera mañana de la radio CW 39 se refirió al tema compartiendo con 20Once sus reflexiones: “estamos desarmados, perdiendo prestigio, es una profesión bastardeada. Lamentablemente mientras crece el estudiantado a través de las Universidades públicas o privadas, estamos perdiendo lugares de trabajo por el achique de las empresas. A veces es por razones económicas y otras veces les sirve el recorte porque trabajan con la máquina (computadora). No te pagan, no aportan pero siguen cobrando, pasan música”.
Vanzini que conduce un espacio radial con altos niveles de audiencia en la radio CW 39 y también trabaja en canal 4 remarcó que “también hay personas que no están preparadas y porque tienen dinero empiezan a trabajar en los medios. No se respeta a quienes hayan estudiado”.
Sobre los sueldos que son relativamente bajos dijo que “estamos en el laudo del consejo de salarios. Se lucha contra Andebu, Rami, Cori, muchas veces son tres contra uno”.
Finalmente comentó que “el hombre de la radio se transforma en productor, debe salir a malvender, a conseguir avisos para poder bancar sus espacios y así perdemos en calidad. Además las redes sociales nos han matado. Tienen más éxito que la llegada de un medio escrito o de la radio o la tele. Tiran un bolaso y se repite. La gente lee, tal vez no en papel, tienen la tablet, la computadora, el adelanto tecnológico permite recorrer el mundo en pocos segundos”.
Por su parte Jorge Blanc, Casino FM, canal 4 y corresponsal de la radio Uruguay opinó que “el periodismo y especialmente el sector de los medios del interior siguen siendo grandes relegados. A nivel empresarial, muy lejos de las pautas de publicidad oficiales que se distribuyen en más de 90 por ciento en la capital. Sectores de trabajadores cuyo laudo es la mitad de lo que se gana en la capital y menos también. Presa fácil para los avances tecnológicos, hoy, es cada vez más común ver radios y canales de televisión “automatizados” con lo que bajan considerablemente los costos de funcionamiento en detrimento, claro, de las fuentes de trabajo. Periodistas y trabajadores de los medios en general, hemos sido muy egoístas, soberbios, temerosos a la hora de juntarnos a defender nuestros derechos. Por eso en Uruguay no hay un colegiado ni sindicato fuerte en el sector, como la gente puede creer. Mucho menos en Paysandú. Tenemos la suerte de ejercer esta profesión en uno de los países con mayor libertad de prensa del mundo, que no es poco. El advenimiento de las redes sociales plantea un desafío enorme para quienes somos periodistas. Nos plantea la enorme responsabilidad de marcar la cancha cuando sea necesario, evitando la proliferación de la falsedad, el ninguneo, la falta de ética, especialmente en los tiempos que se vienen, con plena campaña política en ciernes. Ya sabemos lo que son capaces algunos integrantes de ese colectivo, en todos los sectores, con total de asegurarse una ínfima cuota de poder. Estoy convencido que eso, es lo que espera la inmensa mayoría de la gente de nosotros. Solo espero estar a la altura de esa responsabilidad”.
Eduardo Lima es periodista de diario El Telégrafo. Es oriundo de Salto, hace 12 años que está radicado en nuestra ciudad.
Comenzó diciéndonos que “lo que se ve en los medios en términos generales es que han ido decayendo en los últimos años. Yo he visto muchos cambios tanto en la gente que trabaja como en la titularidad de los medios pero no se ha notado un desarrollo importante en lo tecnológico, algunos han hecho cambios otros no. La preparación técnica de operadores ha sido escasa por no decir casi nula. En términos generales en radio hay amplia oferta para una demanda escasa porque la población es la misma. Hay un montón de AM, FM, radios que transmiten por streaming y radios que salen al aire por Facebook, todos buscan publicidad”.
Acto seguido remarcó que “no hay publicidad para tanto y por lo tanto no hay buenos salarios y no hay buenos ingresos en los medios tampoco”.
Tanto en radio y televisión “estamos atrasados y los profesionales no están a la altura que deberían estar. Habiendo tantos cursos que hay, en el CUP (Centro Universitario) se han presentado en cámaras, etc. A veces están en horario de trabajo o tienen costo que los medios no quieren absorver”.
A propósito de la región, Lima manifestó que conozco Montevideo, Salto y Paysandú donde me he movido más y la realidad no difiere mucho. A esto se suma que muchos de los medios buscan la rentabilidad, muchas radios son herencias y sus fundadores sí eran gente que le gustaba tener un medio de comunicación. Se abren micrófonos y alguien que pueda llevar una media docena de avisos trabaja y eso no habla bien”.
Recordó que con la reapertura democrática se otorgaron muchas ondas de radio tanto en los gobiernos de Sanguinetti como con Lacalle Herrera, siendo en los gobiernos del Frente Amplio que aparecieron las radios comunitarias.
Apuntó a que “no se soluciona el tema solo con la publicidad que venga y se distribuya de mejor manera, puede cambiar pero se deben mejorar las condiciones”.
A propósito la “Apu (Asociación de periodistas) había propuesto que se tuviera en cuenta la situación laboral, de los salarios y el desarrollo de la temática de cada medio”.
Destacó que “hay programas de música, que haya gente que escucha, que lea y eso requiere tiempo y dinero también. Tenés que tener internet, bajar discos. Sí reconozco que la publicidad le daría un empuje”.
En la parte laboral “es de suponer que todos los medios pagan el laudo, que es lo legal, que es bajo sobretodo en radios, en televisión está mejor”.
Comparó los ingresos que se pueden percibir en un medio con los que puede tener alguien que haga mandados en una empresa.
Un momento de confusión
Marco Rivero
Me voy a permitir no particularizar en un enfoque local, porque creo que la situación no escapa a la lógica por la que el periodismo atraviesa por lo menos en el mundo occidental. Veo un periodismo excesivamente preocupado por impactar más que por informar, está sobrevaluado el “lo dije primero”, o “lo dije antes”. El periodismo del “está pasando ahora” está ganándole el partido al que se propone situar hechos puntuales en un contexto y en las circunstancias históricas que lo determinan.
También veo una carga excesiva de opinión en los contenidos, sobre todo en los medios audiovisuales, pero no una opinión analítica, sino una opinión sesgada -que no necesariamente implica que sea partidizada, aunque también la hay-, en detrimento de la fundamentación en base a datos constatados.
Veo además empresas que se sienten frágiles ante a la incertidumbre que proponen los nuevos modelos de negocios, que las obliga a apartarse de lo que hicieron históricamente y salir a pelear el “click” de las audiencias en el campo de batalla de las redes sociales. Las estrategias elegidas por algunos (léase clickbait, vedettes polienamoradas con poca ropa, etcétera) sonrojarían a algunos de los viejos pilares del periodismo uruguayo. A otros no tanto.
Frente a este panorama cabe citar a Ruben Lena, que en la canción “Del Templao” dice: “Que la noche sea muy negra no es dificultad mayor, llevando firme la rienda y al tino por rumbeador…”, es decir, la fórmula para salir de esta encrucijada no puede ser otra que más y mejor periodismo.
Lo de los formatos ya lo iremos resolviendo.
Hacia dónde vamos
¿Qué escuchamos? ¿Qué leemos? ¿Qué vemos?
¿Se lee menos? ¿Se escucha menos radio? ¿Se ve menos tele?
¿Cuánto influyen los medios digitales y las redes sociales en el mundo de hoy?
¿Es buena la calidad de lo que hacemos? ¿Podemos hacerlo mejor?
¿Somos atractivos en lo que presentamos? ¿Escribimos bien?
A veces me dicen que soy pesimista. Respondo de la siguiente manera.
El optimista espera que la dirección del viento cambie, el pesimista se queja del viento y el realista ajusta las velas.
Incertidumbre, esa es la palabra.
