Escribe Ec. Pablo Borche
Esto es un ejercicio para aproximar los beneficios económicos puros, exclusivamente monetarios que obtendría el estado (sea central o municipal) en caso de pasar una propiedad pública a propiedad privada.
Para esto lo que propongo es hacer una maximización de beneficios de parte del vendedor que en este caso es el estado dueño de la propiedad para lograr la mayor ganancia posible.
En primer lugar, hay que estimar los beneficios futuros que podría lograr la propiedad en cuestión, que en caso de venderla se apropiaría un privado, esto significa el potencial económico que tiene el terreno fiscal en venta, el comprador hace exactamente lo mismo, va a comprar el terreno pensando en la ganancia que conlleva en el futuro con una inversión mediante, esta ganancia está regulada por el mercado (es muy simplificado, pero es así).
A modo de ejemplo entre privados, el metro cuadrado en barrios muy densamente poblados se puede llegar a quintuplicar o más el metro cuadrado de una casa abandonada por un futuro edificio de apartamentos a construir en el terreno de la casa, también está el caso paradigmático de la última casona en frente a la playa pocitos que se compró para demolerla (este es un artículo netamente económico, el patrimonio y la arquitectura no la colocamos en el ejercicio).
Lo que quiero expresar, es que el estado al momento de decidir “vender” un terreno/propiedad fiscal (del pueblo) con gran potencial, debe tener sumamente claro los beneficios económicos futuros de un posible inversor para lograr un precio justo, en definitiva, lo más alto posible. Todo esto se incrementa en caso que el estado haga mejoras y otorgue permisos excepcionales, que incrementa beneficios futuros aún más.
No es fácil estimar beneficios futuros de una propiedad estatal excepcional, pero el estudio profundo de beneficios monetarios extraordinarios futuros es fundamental para dicha venta, así lograr precio alto del lado del vendedor, que somos todos los ciudadanos.
Por supuesto que el estado no debe pensar como un agente privado que solo busca el beneficio monetario, debe pensar en el desarrollo sustentable, el empleo y otro sin fin de variables que en lo personal creo que el estado debe ser motor fundamental en el desarrollo económico por medio de la intervención.
Pero en caso de pasar de propiedad pública a propiedad privada, el agente privado debe pagar como si fuera competencia perfecta beneficiando al estado con el precio más alto posible, sumado a cláusulas de desarrollo, empleo, sustentabilidad, etc.
Conclusión, cuando el estado sea “vendedor” de una propiedad para pasar al ámbito privado debe pensar con mentalidad capitalista, porque es de esta manera que logra un mayor precio que nos beneficia a todos, más allá de todas las variables mencionadas que quedan por fuera del análisis monetario. Claro que cuando el fin es social no todo es precio de mercado y debe ser así, pero cuando el fin último es el lucro de un agente privado, el estado al vender debe pensar exactamente igual, con fines de lucro en competencia perfecta y aprovechar todas sus ventajas.
