Por María Estela Almada
Hace unos días en medio de una charla informal, Ramiro me decía: “pensar que yo supe ser donante voluntario en el Hospital local; pero desde que me detectaron hipertensión arterial, nunca más pude donar. Se complicó la cosa, hasta me tenían fichado y cada tres o cuatro meses me llamaban del Banco de Sangre. Qué pena !”.
Eso ya no ocurre con Ramiro, ni con mucha otra gente que conozco, que por un motivo u otro, ya no integran ese plantel de donantes anónimos, frecuentes y voluntarios.
Justo es decir y en beneficio de poder contar con sangre cada vez más segura, que todas las unidades donadas han pasado a ser analizadas con mucha más celeridad que antes, para detectar infecciones por HIV, Hepatitis B, Hepatitis C, virus HTLV I- II, Sífilis, Chagas y Brucelosis, etc.
Los controles son cada vez más efectivos de la mano de más y mejor tecnología, y aun así se corren riesgos: si una persona, dona su sangre estando en el «período de ventana» para alguna de estas enfermedades, los análisis correspondientes darán negativos a pesar de la infección.
Los tatuajes y piercings, no suponen una prohibición automática de donar. Pero he visto mucha gente ser rechazada como donantes por tener un tatuaje, a pesar que puede donar sangre contrario a lo que mucha gente cree, siempre y cuando se cumpla con esta regla: esperar cuatro meses desde la fecha en la que se hizo el tatuaje o piercing antes de donar.
Antes de ese período la tinta de los tatuajes pasa a la sangre y pequeñas partículas de las tintas de los tatuajes pueden traspasar la piel y llegar a los ganglios linfáticos. Algunos colores son más «tóxicos» que otros, y pueden contener nano partículas que se alojan en órganos como los riñones.
Pero lo cierto es que se va cerrando el círculo de los donantes sanos, y muchas veces nos encontramos ante faltante de sangre para reposición, y la desesperación de parte de pacientes y sus familiares, ante tanta gente que concurre a donar pero no califica.
La donación de sangre es un acto social que se realiza desde la intimidad del individuo. Se produce porque la gente se ve movida por diferentes intereses; desde el altruismo y la solidaridad, en respuesta a las peticiones de familiares y amigos, con los que se mantienen lazos de proximidad afectiva; como respuesta al llamamiento a través de la prensa de parte de alguna institución sanitaria, que no cuenta con suficiente sangre para hacer frente a tanta necesidad; también como respuesta de autoestima e incluso como una respuesta económica, ilegal en mi país y en muchas partes del mundo.Imagine esta situación, un paciente viaja a la capital desde algún punto del interior para recibir un tratamiento de alta complejidad. Está internado, no cuenta ni con familiares ni amigos cercanos para responder al pedido de donantes de sangre. Muchas veces se ve en la situación de ofrecer dinero, si es que tiene, a cambio de una donación.Violando la Ley de Sangre.
Donar sangre supone encadenar tres obligaciones: la de donar, la de recibir y la de devolver. Hemos de aceptar que no todas las personas tienen el mismo estímulo motivador. Incluso no es lo mismo el ritual de la donación en una ciudad relativamente chica como donde yo vivo, en donde conocer a quién necesita de un donante es más que probable, a diferencia de una gran ciudad; por tanto, es fácil deducir que no serán los resultados iguales en un punto de extracciones que en otro.
Una característica presente en la donación de sangre, es la condición de altruista: «ni se compra ni se vende». Es entregada a unos intermediarios con la condición de ponerla a disposición de quien la ha de recibir y probablemente quienes la donan y quienes la reciben jamás lleguen a conocerse. Es más, a veces uno llega y dice, “vengo a donar para el Sr. Fulano, lo van a operar”. Pero lo más probable es que esa sangre no termine en las venas del Sr. Fulano.
Cuando una persona se acerca a donar sangre es muy importante que reciba una atención integral que atienda, no sólo cada uno de los aspectos relativos al proceso de la donación de sangre en sí mismo, sino todo lo que significa entrar en contacto con un Servicio de Salud del Sistema Transfusional.
Esto habla de la profesionalización de la tarea y quiere decir que la donación de esa sangre lo va a vincular a un control general de su propio estado de salud y a su vez,- si en ese control se detecta alguna situación que requiere atención o cuidado-, será derivado al centro o servicio que corresponda para su orientación y atención.
Donar sangre salva vidas, y además puede traer muchos beneficios a la salud del propio donante, por ejemplo: rejuvenece el organismo. Al detectar que se reduce el nivel del fluido, el cuerpo genera nuevas células y da paso a una sangre limpia y fresca. Equilibra los niveles de hierro.La sangre que se dona es una ínfima cantidad en relación con el volumen total que circula por nuestro organismo. Además, como la sangre es algo que está constantemente produciéndose y renovándose, la cantidad extraída, aproximadamente es de unos 450 cc., es recuperada a los pocos días.
Los seres humanos dependemos de nosotros mismos para ayudarnos. Desde que la sangre no se puede fabricar en un laboratorio, es crucial que tomemos conciencia de la importancia de ser donante voluntario y habitual de sangre, aportada por una persona no coaccionada, que elige libre y anónimamente donar su sangre sin esperar que lo llamen y sin esperar nada a cambio.
Donar sangre es donar vida, quizás mañana sea Usted mismo quien pueda necesitarla.
¡Hágase donante!.
