Escribe José María Brunini/ Radar Musical

«Prohibido detenerse» parece ser la consigna de Juan Manuel Barrios. Inquieto, perseverante, pero además comprometido con la buena calidad de propuesta. A alguien se le ocurrió crear el término «cantautor» y se siguió utilizando. Válido también para este sanducero talentoso, creador y cantor con estilo propio, con una meta muy clara. Y evidente: ama lo que hace, lo siente de corazón, disfruta plenamente ante el público o en un estudio de grabación.

No nos guía narrar la historia de Barrios. Más bien y en una idea global, subrayar que forma parte de una «pay colonia» muy interesante de trovadores populares. Aún así citamos algunos ítems, como que el año 2000 de alguna manera marca un «vamos» en su camino con las cuerdas: las vocales y las de la guitarra; en ese tiempo, gana un «Pre Cosquín» en la Provincia de Entre Ríos. También en la República Argentina, cumplió actuaciones con su coterránea Yisela Sosa. Mientras tanto, se presentaba en Montevideo (sitios de música en vivo, radios). Significativo que, tras su presentación en Radio Sarandí, ese recital se proyecta a otras emisoras de América Latina como Ecuador y Costa Rica.

El propio Juan Manuel considera que 2014 fue el año de su consolidación; es así que se suceden presentaciones en escenarios capitalinos y de todo el país, incluso compartiendo vivencias con grandes figuras del canto popular uruguayo. La presentación de su primer disco, «Bienvenida», tuvo el marco de una puesta altamente profesional y exigente en Teatro Florencio Sánchez, reprisada en Sala Zitarrosa de Montevideo. La segunda entrega grabada es «Pulso». Debe considerarse además la edición digital de 5 canciones, correspondiente a su presentación en «Autores en vivo» de AGADU.

Lenguaje claro, historias, el transitar cotidiano y una impronta especial a nuestra preciosa canción del Litoral, son el cimiento de Juan Manuel Barrios. Un artista que, más allá de sus atributos o condiciones literarias y musicales, lleva instaladas en su personalidad la humildad, la sencillez y la sensibilidad. Mientras tanto, nada de detenerse…