Gestión Departamental. Puntos de inflexión

Escribe Darío Rodríguez

Como sucedió en todo el país, al hacer el relevo entre el intendente saliente y el subrogante, aquel realizó, el 7 de febrero, un balance de su gestión. Como se sabe, Caraballo aspira a darle continuidad al proyecto -al igual que la diputada Cecilia Bottino y Marco García- que encabezó en nombre del Frente Amplio (FA).

La presentación disparó la presente nota.

En su mensaje presupuestal, el FA establecía un conjunto de metas que anclaban en las tareas básicas de los gobiernos departamentales (Alumbrado, Basura, Calles) y se extendía a  nuevos cometidos. Hoy, una Intendencia está casi omnipresente en las distintas actividades del territorio y de su gente. También es evidente el sostenido apoyo del gobierno nacional; con fuertes incrementos, servidos en tiempo y forma sin discriminar pelos políticos. El año pasado OPP distribuyó 20 mil millones de pesos entre las Intendencias. Los multicolores ya están amenazando con recortes a las Intendencias. Una del porte de la sanducera maneja un presupuesto, aproximado, de 50 millones de dólares por año. Con tales recursos atiende una población de 113 mil habitantes; 90 mil radicados en su capital y zonas adyacentes.

Hay un dilema a resolver: por un lado la gente exige, con razón,  inversión a la Intendencia pero existe alta morosidad en los tributos. Hubiera sido interesante disponer de las filiaciones de los grandes deudores que han actuado con contumacia. La situación  quedó disimulada por los aportes del gobierno nacional. Ahora si los multicolores recortan recursos, el resentimiento será extremadamente visible. Muchas Intendencias subsisten gracias a la asistencia del gobierno nacional.

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