Fabián Mannise Téc: en Jardinería y en Horticultura
Hola amigos un gusto estar nuevamente en contacto con ustedes y volver a ocuparnos de una planta que concita el agrado general, principalmente en esta estación por su variedad de colores, texturas y fragancias. Si bien ya hemos abordado lo atinente a las rosas, creímos oportuno aportar algunos elementos en los que al respecto no incursionamos. Comenzamos informando que se está en el mejor momento para plantar dichos ejemplares.
Aunque la tarea representa una pequeña fracción del tiempo que deparará el cuidado de las rosas, es importante hacerlo correctamente. Después de escoger el sitio en donde se las ubicará, preparar el suelo y comprar las plantas más sanas que se puedan encontrar. Asegurarse de cortar las hojas muertas y las raíces descompuestas, remojar las raíces en agua durante toda la noche y cavar un pozo del doble de ancho que el sistema o bola de raíces y no más profundo que la longitud del mismo más la unión del injerto (en caso de que sea una rosa injertada).Hay que tener en cuenta que la unión del injerto quede por debajo del nivel del suelo (hasta 5 cm) y, para zonas de climas más cálidos, la unión del injerto debe estar por encima del nivel del suelo. Para las rosas de raíz desnuda hay que extender las raíces de manera uniforme en el hoyo de plantación; en tanto para las rosas que se coloquen en macetas, conviene aflojar las raíces, sobre todo las que circundan alrededor del fondo del contenedor. Después de poner las raíces en el hoyo, rellenar con tierra, apisonándola suavemente a fin de eliminar las bolsas de aire, pues éstas matan las raíces. Con un poco de tierra conviene formar un montículo sobre la planta a fin de proteger los tallos del rosal y evitar que se sequen. En dos semanas aparecerán los brotes nuevos, momento en el que habrá que quitar el montículo de tierra. Por último regar a fondo, llenando el foso varias veces para asegurarse que el sistema radicular se encuentre mojado.
Las rosas son susceptibles a una gran cantidad de insectos y enfermedades. Tal situación requiere una fumigación frecuente y para ello se aconseja la utilización de productos orgánicos de liberación lenta. Afortunadamente hay varias soluciones como el aceite de Neem que controla a muchas de las plagas de las rosas como los ácaros y escarabajos, entre otras. También previene enfermedades comunes de las rosas como el Mildiu. La aplicación hay que hacerla sobre las hojas no sobre las flores porque el aceite mencionado es tóxico para las abejas.
Otra planta ideal a tener en cuenta en primavera es la Violeta africana, puede vivir hasta 50 años o más siempre y cuando se le brinde una buena atención que incluye el trasplante; en que suelo y en el contenedor adecuado. Hay que escoger un recipiente que posea un tercio del tamaño de la extensión de la hoja de la planta. La mayoría de los jardineros aconsejan trasplantar las violetas africanas al menos un vez y hasta dos veces al año. El momento no es importante, ya que se trata de una planta de interior, pero para evitar el “shock” del trasplante, es menester evitar hacerlo cuando está creciendo y produciendo flores. Antes de iniciar la tarea, colocar el recipiente sobre un plato con agua durante una hora, con la finalidad que la tierra se afloje y sea más sencillo sacarla del contenedor, sobre todo si es de barro o cerámica. No es necesario si el recipiente es de plástico (el cual es mejor), ya que se doblará un poco y hará que sea más fácil quitar el cepellón. El suelo apropiado es fundamental para el trasplante de las violetas africanas. Hay muchas mezclas que se pueden comprar o bien prepararla. Para eso usar una parte de arena, otra de turba y otra de marga de jardín (contiene arcilla, arena y materias vegetales descompuestas). Pre-humedecer el suelo antes de plantar, aflojar la tierra y luego voltear la planta acunándola en la mano y colocarla de cara a los agujeros de drenaje. La planta debe salir de inmediato pero, si fuera preciso pasar un cuchillo alrededor del cepellón. Algunos jardineros dicen que para trasplantar las violetas africanas hay que cortar un poco de la masa de la raíz del fondo y extender suavemente las raíces, mientras que otros sostienen que hay que separar la planta en plántulas pequeñas. Cualquiera sea el método que se utilice, las hojas de la Violeta africana deben reposar sobre el borde del contenedor. Para reducir el shock del trasplante, conviene embolsar el contenedor y la planta. Ello aumenta la humedad para que se recupere rápidamente. Quitar la bolsa al cabo de una semana y seguir con el cuidado habitual de la planta. Estimados lectores hasta aquí un nuevo capítulo referente a tareas que se pueden emprender en estos días. Cualquier duda o consulta, no duden en comunicarse a través de mi Correo Electrónico; dfmannise@gmail.comque con gusto responderé.
