Planta de ANCAP

“Quieren cortar por el lado más débil”

Escribe Mariannina Álvarez

El 7 de octubre de 2016, representantes de ANCAP y del sindicato (FANCAP) firmaron un convenio que establecía, en un capítulo referido a la industria del cemento: “Se reafirma de parte del Directorio el compromiso de elaborar un plan estratégico de inversiones y acciones para el desarrollo de la industria cementera, el cual deberá estar finalizado antes del 31 de diciembre de 2016. Conjuntamente se estudiará la reorganización del trabajo. Se trabajará conjuntamente en la mejora operativa a través de un Comité Bipartito de Gestión Operativa. Se mantendrá el status quo en las plantas de Minas y Paysandú, evitando impactar la producción hasta haberse elaborado el plan mencionado en el literal a). Se exceptúan de este punto las acciones que estén directamente relacionadas con aspectos de seguridad que impliquen riesgos altos”.

Como se sabe, la “reorganización del trabajo” consistió en la reducción de la plantilla, y el resto de los términos tecnocráticos solo encubrían lo que a esa altura ya era decisión tomada: el desmantelamiento de la planta de portland Paysandú como única solución a los problemas financieros de ese sector de actividad, que resulta rentable para la industria privada.

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