Escribe Sergio Generali

De niños decidíamos por azar. Si se nos daba a elegir entre tal o cual regalo, solíamos aplicar la fórmula mágica: “Ta te ti suerte para ti” o el otro “yeta bayeta me dijo mi madre que estaba en esta”. Era la manera infantil y  miedosa de soñar a lo grande sin tener que cargar con el peso de una elección responsable y así tener que justificar un fracaso, dejar el resultado en las manos caprichosas de la diosa de la fortuna.

Toda elección madura es una opción que guarda directa proporción con la educación de cada sujeto. Hombres y mujeres responsables no determinarían la compra de una casa, del coche o la elección de su pareja, ni se rifan su patrimonio  a la baraja o a los dados. En un cerebro con algo de sensatez y con la necesaria madurez afectiva, no hay lugar para jugarse  el porvenir de la familia, la salud de sus integrantes o la educación y el futuro de sus hijos.

¿Y todo esto a qué viene?

Educar desde el seno materno se define como la actividad que transmite determinados conocimientos y padrones de comportamiento con el fin de garantizar la continuidad de la cultura de la sociedad. Nadie mentalmente sano y maduro educaría usando un sorteo para decidir el acceso a los bancos de la escuela o los liceos ya que además de incoherente va directamente en contra del principio de universalización de la educación en Uruguay.

Azorados quedamos al saber la noticia: sorteos, lisa y llanamente sorteos para determinar quién puede acceder y quien queda afuera de la formación universitaria, es decir que hay dirigentes que se “timbean” descarada e impunemente la grandeza cultural y educativa de nuestro país, permitiendo el acceso facilongo de supuestos “estudiantes” ni más ni menos que a la Udelar.

De manera similar a aquellos que colocan mediocres en puestos de confianza bien remunerada y rebajando los niveles de los mínimos exigidos para inscribirse en concursos bancarios. El sorteo no es equitativo, sólo facilita la tarea del que menos esfuerzo hace, cuanto más mediocre y menos capacidad demuestras mejor.

Desde esa tendencia devastadora y castradora de esfuerzos es que se alza el grito de: ¡Igualdad, igualdad! Grito que masifica y aturde pero nunca enaltece el valor del esfuerzo para alcanzar las metas propuestas. Esgrimiendo la muy útil -premeditada y dañina- falacia de la igualdad social,  pretenden dejar sin efecto una de las metas más caras de la clase media trabajadora: Hijos con mejor educación que sus padres. Pensamiento que movía a padres a redoblar esfuerzos pues era la única manera de “ser alguien”, de salir de pobres”, de todo aquel que hubiese nacido sin fortuna económica.  Vaya a saber cuál fue la mente maestra que tramó esta resolución (Exp. Nº 070520-004084-16) – 1) Tomar conocimiento la resolución de la Comisión Directiva de la Escuela Universitaria de Tecnología Médica (Nº3 de fecha 29/11/2016) respecto a la modalidad propuesta para el ingreso de estudiantes en el año 2017. (12 en 12) 2) Aprobar la modalidad propuesta para el ingreso a la EUTM por medio del sorteo, de acuerdo a lo resuelto por la Comisión Directiva.- (7 en 12).

 

Un juego es una actividad que se realiza, empleando la imaginación para crear una situación con un número determinado de reglas, con el fin de proporcionar entretenimiento o diversión.

Definido el concepto de juego, entendemos que hay quienes están dirigiendo los destinos de las futuras generaciones al mejor estilo de un crupier de casino, confundiendo adrede: Educar con Adoctrinar; y equidad con reparto por sorteo. No solo se dan oportunidades de estudiar y capacitarse a unos pocos sino que las mismas oportunidades se le quitan a otros muchos y sin respetar los méritos de cada escolaridad.

Al mismo tiempo que se inculcan falsas ideas: “No vale la pena esforzarse si al final tu futuro lo decide un sorteo” o “de que sirve ser el mejor si todo es cuestión de suerte”… “No te quemes, estudiá lo justo, aprobadito y después prenderle velas a san Expedito”.

No. Sinceramente no creemos que esta modalidad sea justa, mucho menos equitativa.

No es delito recurrir al bolillero en caso de empate en todo pero usarlo como única herramienta es lo mismo que jugarse el rico patrimonio de los orientales al “pase Ingles” al póker o al tute.

Hace tiempo que como sociedad dejamos de premiar los logros académicos, el sacrificio, la constancia, la perseverancia. Antiguamente ser abanderado no era un accidente sino que representaba el premio al esfuerzo, al rendimiento, a la asiduidad y puntualidad (todos atributos en vías de extinción). Ahora se sortean puestos de trabajo sin exigir capacitación previa, se sortean viviendas, becas y más; bajo el rótulo de Igualdad de oportunidades.

En cualquier parte del mundo el que es capaz y se aplica al máximo no necesita sorteo.

El sorteo es de mediocres e inmaduros. Y cuando es un Estado quien lo promueve, se paga caro, muy caro pues si el Estado se exige poco, se institucionaliza el método de “todo es cuestión de suerte” y “deja que te den.” El futuro de un país y su sistema educativo no pueden ni deben manejarse al azar como si fuese una ruleta o una mesa de póquer. En este caso puntual hablamos de profesionales de la salud. Si esto de acceder por sorteo a las carreras médicas se toma como la intención manifiesta de dar acceso a la facultad por ese mecanismo, llegará un día en el que las mutualistas y hospitales armarán sus equipos médico-quirúrgicos mediante la suerte de un campeonato de conga, un vale todo, una generala y hasta el truco.

¿Qué pasará con el paciente quien al momento de ingresar al quirófano deberá recurrir la suerte para elegir cirujano, anestesista, enfermeros, etc.?

Si seguimos aplicando la falsa premisa de “igualdad de oportunidades”, llegará un día en el cual -ante reclamos de parte interesada- el Estado se verá obligado a habilitar a cocineros, anestesistas, limpiadoras, electricistas y plomeros a realizar intervenciones quirúrgicas, quimioterapias, etc. La tan manida Igualdad los transformará de la noche a la mañana en funcionarios aptos para diagnosticar, recetar, curar, anestesiar y efectuar cirugías, cobrando el sueldo que amerita cada función.

Siempre en nombre de la “falacia de una supuesta igualdad” y para evitar acomodos, se uniformará -a todo el personal que desee participar y se los pondrá frente a la mesa de operaciones desde la cual el enfermo (o sus familiares) arriesgará  su vida, diciendo “Ta te ti suerte para ti” (El electricista va de neurocirujano) o “yeta bayeta me dijo mi madre que estaba en esta” (marche la cocinera como anestesista)… Con un juego infantil inocente, y “equitativamente democrático” estaríamos logrando la verdadera e irrefutable igualdad solamente de acuerdo la creación de estos “genios de los sorteos para todo”.

Con solo trabajar en centros de salud y registrándose para participar de los sorteos, convertiríamos sin reparo alguno a los mejores plomeros en cirujanos, las limpiadoras ascendidas a nurses; y también los camilleros serían anestesistas. Obrando de ese modo todo resultaría en armonía y perfecta coherencia con los absurdos bolilleros de la Udelar, que con sus sorteos manosea y descalifica a los más capacitados, a los vocacionales de verdad, a quienes dieron su mejor esfuerzo durante años de escuela, liceo y bachillerato, soñando con un futuro promisorio. Futuro que se derrumba sin siquiera haberse iniciado mediante la sentencia tajante: la suerte y la capacitación profesional son en Uruguay la misma cosa y tienen el mismo valor.

De este modo azaroso se repartirían los salarios  -sin importar los montos-, las tareas y las responsabilidades, al mismo tiempo se evitarían reclamos por mala praxis ya que quien eligió y armó el equipo, fue nada más y nada menos que el paciente. La Diosa fortuna podría cobrarse alguna vida que otra, pero: ¿Qué importan las vidas cuando lo que se reclama es la tan mentada igualdad? Igualmente –tarde o temprano- todos vamos a morir ¿A quién le preocupa que viva o muera un paciente más o menos que si con la novedosa modalidad de sorteo borramos de un plumazo los conflictos costosos de: Medicamentos de alto costo, reclamos salariales, etc?

Y al que le toca le toca y todo será obra de los sorteos.

Hay algunos que no son más timberos porque no tienen tiempo.

Así como se echaron a suertes el manto del Cristo, así como otro se lavó las manos mientras hablaba de derechos de igualdad así condenaba a un inocente, hoy, aquí en nuestro país se juegan a la suerte aquella frase de “educar, educar siempre educar” y de premio de consolación también se apuesta el  “sean los orientales tan ilustrados como valientes”.

Que no se lean como peyorativas mis palabras en cuanto a las muy valiosas funciones de quien limpia, quien hace plomería y demás funciones nombradas aquí; ningún funcionario por más título que ostente, podrá nunca ser un especialista calificado fuera de aquello para lo cual se capacitó.

¿Suena absurdo verdad? Pero más absurdo resulta saber que desde la Universidad de la República se prioriza la suerte antes que la capacitación y los años de estudio. Y el mensaje que se está dando es: “No te esfuerces tanto, no te capacites, no te quemes estudiando. Vale más que aprendas a tirar con dados cargados en este pase inglés, total con poquito alcanza y al fin y al cabo todo es cuestión de suerte”.

Parodiando al inmortal tango cambalache diremos………………………….

¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
la suerte ya llegó,
la suerte es lo mejor
Mezclao con don Varela
bate tambor “La Muñoz”,
Don Neto y Markarián,
la Udelar y un CAIF…
Van barajando el mazo

Y a los dados
se juegan tu vida,

Herido por traiciones y reveses
llora “Don José”
junto al Pabellón

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