Con el médico psiquiatra Ricardo Fleitas

El funcionario del Ministerio de Desarrollo Social, dialogó con 20Once sobre las acciones que se desarrollan en Paysandú para la atención de la problemática. La entrevista fue compartida con Milton Nan, conductor de Un Programa común.

El coordinador del MIDES Ricardo Fleitas, se refirió a los dispositivos de atención a las víctimas de violencia doméstica en Paysandú. En la Oficina Territorial ubicada en calle Florida 1066 esquina Montevideo, funciona un servicio especializado (Instituto Nacional de la Mujer-Inmujeres), atendido por psicólogas, asistentes sociales y abogadas, quienes “se encargan de llevar adelante el acompañamiento de las mujeres que se encuentran en una situación de violencia, ya sea psicológica, patrimonial, física, sexual” apuntó Fleitas.  Puntualizó que se atienden aún los casos en que no ha existido denuncia policial. Se trata de “ayudar a procesar el tema para que, asegurando que no haya riesgo de vida, se pueda hacer la denuncia correspondiente”. Una de las intervenciones consistió en trasladar a la mujer, ante el riesgo inminente de agresión, hacia otros centros de atención del país.

Asimismo, funciona en Comepa, en el centro de calle Setembrino Pereda, un equipo multidisciplinario que atiende estas situaciones, que muchas veces son detectadas durante las consultas médicas en la mutualista, en los controles ginecológicos por ejemplo.

En cuanto a ASSE, desde el año pasado hay un grupo especializado, del cual participa también la dirección del Hospital Escuela del Litoral. Muchas situaciones son detectadas en los servicios de emergencias, donde muchas veces se presentan traumatismos que son explicados como caídas por las mujeres, que prefieren no exponer lo que realmente les pasó. “Se requiere un equipo de salud que esté atento a detectar estos casos” indicó el funcionario del MIDES “cuando arrancamos en 2005 no teníamos servicios especializados”. Las situaciones que se atienden en los centros de salud, son aquellos derivados por el personal sanitario, precisó Fleitas.

En caso de, por ejemplo, un vecino testigo de episodios de violencia, en las que existe riesgo de vida para la mujer, debe realizar la denuncia policial. Cuando se trata de situaciones que se han acumulado en el tiempo, naturalizado en el barrio, deben trasladar la inquietud al MIDES, que procurará acercarse a la víctima. El DAT (dispositivo de articulación territorial), integrado por dos técnicos, se encarga de articular con los CAIF y los centros de atención que detectan situaciones de violencia, y no saben cómo actuar frente a ellas. Se trata de “hacer de puentes entre la comunidad y los servicios especializados” señaló el referente del MIDES. Agregó que con este sistema, “muchas mujeres han avanzado algunos pasos, para de a poco enfrentar la magnitud del problema, que muchas veces data de muchos años”.

Las estadísticas muestran que el 20 por ciento de las mujeres que requieren el servicio, llevan al menos siete años sufriendo violencia de género.

También se atienden casos de violencia contra niños. Fleitas reconoció que aún queda mucho por hacer para articular esfuerzos entre los centros en los cuales se detectan estas situaciones y los lugares especializados para su atención. “A problemas complejos tenemos que responder con soluciones complejas, lo cual va de la mano con romper los límites”, o sea no enfocarse en un solo aspecto de la cuestión, opinó el jerarca. Así por ejemplo, “si me enfoco exclusivamente en el daño físico de una persona, no estoy viendo todo lo demás, que también afecta la salud de una persona”. Aún se requiere mejorar la capacitación “para atender los aspectos psicológicos que están en juego, los sociales, ambientales”. “Tenemos que coordinar mejor con las instituciones que sí están capacitadas para eso” subrayó.

Tobilleras

Para junio próximo está previsto que lleguen a Paysandú las tobilleras electrónicas para las denuncias de violencia doméstica. Se espera que estén disponibles unas 10 o 15, y será el Poder Judicial el que determine a quien se les asigna y por cuánto tiempo deberá utilizarla. En otros departamentos del interior comenzará a implementarse este sistema en el mes de abril. El Ministerio del Interior informó que ya se han realizado pruebas en Paysandú entre diciembre y enero pasado. El sistema prevé rastreadores para el agresor y para la víctima. En caso de alerta, la Policía debe enviar en forma inmediata dos patrulleros, uno dirigido a donde se encuentra el agresor y otro hacia la mujer.

“En los lugares en donde se han colocado ha habido buenos resultados en la protección de la mujer” subrayó Fleitas. Si el hombre se quita el rastreador el sistema se activa y concurre un patrullero.

Retomando el tema de lo que resta por hacer, Fleitas hizo hincapié en la necesidad de involucrar a distintas disciplinas, para poder abordar un problema complejo. Se trata de construir respuestas desde varias profesiones, resaltó. Añadió que debe involucrarse la Universidad, para que sea capaz de formar a profesionales capacitados para estos temas, de manera que las soluciones sean “más ágiles, y no de tanto trabajo la articulación de un médico con un psicólogo, un asistente social con un sociólogo”. “Hay un conjunto de profesiones muy reconocidas, pero que están acotadas a un solo campo”, indicó Fleitas.

El médico dijo que hay expectativa que el próximo mes se apruebe el proyecto de ley que crea la figura penal del femicidio, que castiga matar a una mujer por su condición de tal.

Hay un concepto patriarcal que señala que el hombre es quien aporta el dinero a la casa, y que quien paga toma las decisiones, sostuvo Fleitas.

“Las mujeres han ido ganando espacios, en un proceso que ha sido lento, trabajoso. Ha habido reconocimiento de sus derechos, comienzan a ser más visibles las inequidades” destacó el referente del MIDES. No obstante, los hombres “siguen teniendo la hegemonía en la toma de decisiones”.

A la mujer se le carga con la responsabilidad del cuidado de los niños, de los discapacitados. No se piensa en la distribución de tareas entre el hombre y la mujer.

Lo que falta

La atención del problema se ha centrado en la víctima, falta una propuesta clara para el hombre agresor, apuntó Fleitas. Se requiere un cambio cultural, que comience por la educación inicial, en cuanto al rol que se le asigna al varón. Opinó que el sistema educativo tiene que poner el tema sobre la mesa, para poder revertir la situación teniendo en cuenta que es un proceso lento, ya que los cambios culturales no se producen de un día para otro. Destacó que también hay mucho por hacer en el sistema de salud.

Hace diez, quince años, los problemas entre hombres y mujeres se trataban de las puertas de la casa para adentro. Con la influencia de las redes sociales, eso ya no es concebible. “Al salir del ámbito privado, se comienza a desarrollar una nueva forma de relacionarse. El control social del colectivo hace que ese hombre se cuide a la hora de expresarse. Acá hablamos de un tema de poder” dijo Fleitas. Las acciones llevadas adelante por el Estado a través de leyes y la creación del INMUJERES, responden a esa nueva realidad, ya que “la sociedad comienza a presionar sobre un tema que se había naturalizado”. En la medida que comienza a cuestionarse el statu quo, que las mujeres empiezan a rebelarse, la situación se tensa más.

Fleitas resaltó el carácter internacional de la movilización del 8 de marzo. “Es un tema mundial. España está muy preocupada por las 8 muertes en lo que va del año, pero tienen 45 millones de habitantes. Nosotros tenemos igual cantidad de muertes pero con tres millones. El año pasado hubo en Uruguay 26 femicidios y 4 homicidios de niños y adolescentes”, en lo que constituye una cifra constante, que no logra disminuirse. Recordó que en 2013 se hizo por primera vez una estadística sobre prevalencia de la violencia basada en el género. Se encuestó a unas 3.500 mujeres mayores de 15 años de edad, en una muestra representativa de todo el país, la que evidenció que 7 de cada 10 sufrieron algún tipo de violencia a lo largo de su vida, ya sea en la infancia, en el espacio público, en el ámbito educativo, entre otros. No se observaron en la investigación diferencias en cuanto al nivel socio económico.