Cuando las barbas de tu vecino veas arder…
Por Héctor Rodríguez
Brasil va –sin vueltas- a ser un nuevo –y gran- derrotado de los gobiernos progresistas que supieron gobernar nuestra patria grande. Y esta vez no se andan con chiquitas. Aunque los comparan, Trump es un bebé de pecho al lado de Bolsonaro. Y eso es demasiado fulero. Aunque cada pueblo tiene el gobierno que se merece, esto es demasiado para los brasileros… y para los latinoamericanos.
Y quienes desde muchisimos años venimos en la lucha por la imaginación al poder, por la unión de los pueblos latinoamericanos sentimos esa derrota como una mas (quizás la más sentida) de las que ha ido aconteciendo con “golpes blandos” o a través de las urnas, y con desconcierto nos preguntamos ¿qué nos pasó?. ¿Por que si los ultimos años salieron de la pobreza miles de latinoamericanos, aumentó el poder adquisitivo y la clase media, se sumaron muchísimos privilegios para los más necesitados y desposeídos, se consiguieron grandes avances que fueron y son reconocidos en el mundo, hoy estamos asistiendo a la caída, uno tras otro, de gobiernos populares que han conseguido todo eso. Entonces una vez mas… Qué nos pasó?
Dijera el Gral. Seregni “Constituye muchas veces un escape fácil frente a nuestros errores achacar todo al imperialismo y a la oligarquía. Debemos medir cuidadosamente nuestros errores como la unica forma de superarlos. Porque no es la derecha la culpable de nuestros errores, sino nosotros mismos”
En este aspecto coincido cien por cien con el General y tambien con el fraile domínico brasilero Frai Betto en que una de las causas principales del retrocesos progresista en América Latina es el descuido de la formación ideológica de la sociedad.
Todo el avance de los ultimos años, eligiendo Gobernantes progresistas y conjugarse con conexiones entre ellos, como el CELAC y la UNASUR, y se cometió un imperdonable error: se descuidó la organización popular y el trabajo en educación ideológica.
Ya está suficientemente demostrado que dando al pueblo solo mejores condiciones de vida, sin el trabajo ideológico, de educación, de solidaridad, de compañerismo y sensibilidad, solo se origina en la gente la mentalidad consumista.
Se ha encauzado una política buena, pero cosmética, carente de raíz, sin fundamento para su sustentabilidad. El consumismo y la corrupción están matando la utopía en nuestros pueblos porque la gente no tiene perspectivas de sentido alturista, solidario, revolucionario de la vida y eso afecta toda perspectiva de valores solidarios en la gente.
Porque la derecha se une por interés y la izquierda por principios y cuando la izquierda pierde esos principios y va por intereses, le hace el juego a la derecha.
El socialismo ha cometido el error de socializar los bienes materiales y no socializó los principios, mientras la derecha socializó los sueños para privaticzar los bienes materiales.
El progresismo continental se encuentra frente a una crisis profunda, politica, intelectual y moral. Los silencios frente a lo que acontece en Nicaragua o la catastrófica situación venezolana, todo difícil de procesar, viene siendo de gran ayuda para las derechas latinoamericanas. El último Foro de San Pablo en La Habana, estuvo centrada por el nostálgico discurso pro “resistencia” y atrincherados en la defensa de Maduro y Ortega, sin espacio para un análisis reflexivo de las experiencias y retrocesos de estos años.
Debemos –sin mucho trámite- poner las barbas en remojo, salir de las zonas de confort ideológicas y de la victimización para recuperar las capacidades expansivas.
Tomemos conciencia. Eduquemos. Aún se puede.
