Fernando Sollazo
Luego de casi veinte años, Colón volvió a ser locatario en su propia cancha y vivió en forma merecida su propia fiesta. Desde que se dejó la doble programación, ha sido el único partido que vendió 120 entradas y posiblemente fue observado por unas 200 personas ya que asistieron muchos niños y niñas con la camiseta de Colón en un día histórico. La barriada acompañó una gran movida que contó con amplificación, servicio de cantina, clima de final con el sonar de los tambores. Un colorido espectacular en las tribunas, en la cancha. Antes de ingresar al gimnasio se pudo observar afuera una espléndida decoración con globos rojos y blancos. Adentro banderas de Colón por todos lados y se volvieron a repetir los globos. Colón organizó un lindo espectáculo que demostró que se puede y que cuando se ofrece algo interesante el público responde. Como frutilla para el postre Colón ganó 80 a 76 a Pelotaris que venía de dejarlo sin invicto a Wanderers. Una noche inolvidable. Felicitaciones a Colón y a Pelotaris que fue un digno rival y supo acoplarse a una jornada cesteril diferente.
