El valor del agua potable
Escribe Ing. Abner Prada
En el mundo hay extensas áreas donde el agua dulce escasea. Por suerte en nuestra región sucede lo contrario, el agua dulce abunda en inimaginables cantidades, tanto en el subsuelo como en la superficie.
Esta súper-abundancia se explica sencillamente porque estamos en el fondo de una de las cuencas de escurrimiento de agua de lluvia más grande del planeta, donde llueve en promedio más de 1300 mm. por año ( o sea 1300 litros por metro cuadrado por año). Desafío a que alguien pueda imaginar la cantidad de agua que cae en los dos millones de kilómetros cuadrados de la mencionada cuenca.
Una pequeña muestra de esos enormes volúmenes es que las turbinas de Salto Grande liberan para su funcionamiento pleno unos 4000 (cuatro mil) metros cúbicos de agua por segundo, o sea, unos cuatro millones de litros por segundo. En ocasiones – y bien que lo hemos sufrido- se liberan por las compuertas 20.000 metros cúbicos por segundo; una cantidad de agua que no cabe en nuestra imaginación. Lo que pasa en un segundo en ese caso, es lo que consumen en un mes 1000 familias (a un promedio de 20 metros cúbicos por familia).
El cultivo de arroz sobre una base de 400 mil hectáreas sembradas, utiliza toda el agua que consume la población uruguaya en 30 años ¡! Un árbol grande utiliza 200 litros de agua dulce por día; y digo utiliza, no digo consume, porque el agua utilizada como ustedes bien saben se evapora y termina en la atmósfera. En realidad lo que llueve es agua destilada, lo que no absorbe el suelo se escurre y termina en los mares, donde vuelve a evaporarse hacia la atmósfera.
Pero también tenemos cantidades inmensas de miles de kilómetros cúbicos de agua en el Acuífero Guaraní que se recarga permanentemente con el agua llovida sobre gran parte del territorio del Brasil. Un kilómetro cúbico de agua es una cifra inmensa, contiene un millón de millones de litros.
Se afirma que el agua dulce es una pequeña proporción del agua total del planeta (alrededor del 1,5 por ciento) no se aclara a cuanto asciende el volumen total de agua: es inmenso, podemos decir que el volumen de agua de todo el planeta es tan inmenso, que el uno y medio por ciento de esa inmensidad, es también una cifra inmensa, pero que además, se renueva permanentemente mientras haya sol y atmósfera.
Por eso hay que tener claro que el agua dulce es un recurso absolutamente renovable, mientras los mares tengan agua, haya atmósfera y salga el sol.
Pero una cosa es el agua dulce y otra el agua potable
El agua llamada “dulce” puede no ser potable, ello depende de donde provenga. Puede tener diferentes contenidos de sales minerales, puede estar contaminada con materia orgánica y microorganismos. Para transformarla en agua potable, hay que purificarla y agregarle cloro para evitar la reproducción de los mismos. En otros casos surge o se extrae de las profundidades de la tierra, y es tan o más pura que el agua potabilizada artificialmente.
Las compañías que potabilizan y distribuyen agua para uso y consumo humano son empresas que se dedican a vender un producto, en este caso el agua. Por lo tanto se supone que cuanto mayores son sus ventas, mayor es su escala de producción, su eficiencia y su facturación.
La empresa estatal Uruguaya OSE, no razona de esa manera, y como es monopólica se permite el absurdo de cobrar proporcionalmente más, cuanto mayor es el consumo.
Se dedica también a crear una especie de paranoia en la población, haciendo “marketing” en contra del consumo de agua que ella misma vende!!, y que como vimos, es súper abundante.
A los niños de las escuelas se les ha enseñado muchas veces que no hay que usar mucho la cisterna del baño porque el agua potable se termina. Un disparate mayúsculo, lo que hay que advertirle a los niños es que ahorren agua, porque los papás van a tener que pagar una cuenta cada vez mayor por metro cúbico consumido a medida que aumente el consumo, de un agua carísima que vende OSE.
Qué se puede hacer?
OSE debería en primer lugar, hacer conciencia de que agua dulce hay mucha en Uruguay.
En segundo lugar, en un enfoque empresarial fomentar como corresponde el consumo de lo que vende, hacer “marketing” en ese sentido y producir más, para vender más y si le sirve, ganar más.
Para ello tendrá que poner mayores plantas potabilizadoras, mejorar y aumentar la capacidad de bombeo y gastar más cloro. Todo eso se puede hacer porque se puede comprar. Se trata de una inversión con retorno económico, porque el agua se vende y se vende muy bien.
Por último, está bien defender la cuenca del Río Santa Lucía -tarea muy loable para todas las cuencas de escurrimiento del país – pero también se debería poner en práctica un viejo proyecto para transportar agua hasta la ciudad de Montevideo desde el río De La Plata, a la altura del límite de los departamentos de San José y Colonia.
Un acueducto de 80 kilómetros de longitud, evitaría todo el drama de la inestabilidad del contenido de agua del propio Santa Lucía y de las represas de Canelón Grande y Paso Severino, y solucionaría para siempre el abastecimiento de la zona más poblada del país.
El agua potable en Uruguay es cara y escasa, el agua dulce para potabilizar es inmensamente abundante. Podemos vivir mejor si hacemos conciencia del regalo que nos ha brindado la naturaleza, y utilizarlo en forma abundante.