(De cantores y poetas)
CAYETANO SILVA -(1868-1920)
Escribe Omar Fagúndez
Cayetano Alberto Silva nació en San Carlos, Maldonado (República Oriental del Uruguay), el 7 de agosto de 1868. Era hijo de Natalia Silva, esclava de la familia que le dio el apellido. Desde chico le gustaba la música por lo que inició sus estudios con el maestro Rinaldi en la Banda Popular de San Carlos. En 1879 ingresó a la Escuela de Artes y Oficios de Montevideo donde se incorporó a la Banda de Música dirigida por Gerardo Grasso, quien le enseñó solfeo, corno y violín. En 1888 pidió la baja y comenzó a deambular por los centros sociales de agitación obrera, teatros y conservatorios de música de Montevideo. Al año siguiente emigra a Buenos Aires donde incursiona en el Teatro Colón y asiste a la Escuela de Música dirigida por Pablo Berutti. Se traslada luego a la ciudad de Rosario donde el 1 de febrero de 1894 fue nombrado maestro de la Banda del Regimiento 7 de Infantería. En Rosario se casa con Filomena Santanelli con quien tuvo ocho hijos. En 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe se traslada con su familia a dicha ciudad donde funda un centro lírico, enseña música y crea la Rondalla con la que actúa en el Carnaval de 1900. También escribe la música de las obras teatrales Canillita y Cédulas de San Juan; de su compatriota y amigo Florencio Sánchez. Estas obras son estrenadas en Rosario con mucho éxito. El 8 de julio de 1901, en su casa de Venado Tuerto, compone una marcha que dedica al Coronel Pablo Riccheri, Ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino. Riccheri le agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por “San Lorenzo”, población donde él había nacido. La marcha se interpretó por primera vez en un acto público el 30 de octubre de 1902 en dicha ciudad, en las cercanías del histórico Convento de San Carlos donde se gestó la batalla. Ese día la marcha fue designada Marcha oficial del Ejército Argentino. Dos días después Silva vuelve a ejecutarla al inaugurarse el monumento al General San Martín en la ciudad de Santa Fe, con asistencia del presidente Julio Argentino Roca y de Riccheri. En 1907, su vecino y amigo de Venado Tuerto, Carlos Javier Benielli, le agregaría la letra que luego sería adaptada para las escuelas. La marcha se hizo famosa en otros países hasta tal punto que fue ejecutada el 22 de junio de 1911 durante la coronación del Jorge V del Reino Unido con la autorización previa solicitada a las autoridades argentinas por el gobierno inglés. Lo mismo ocurrió para la coronación de la reina Isabel II del Reino Unido, actual soberana inglesa. Además, se ejecuta en los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que fue suspendida en el tiempo que duró la Guerra de las Malvinas. También fue tocada por los Nazis alemanes en París cuando durante la Segunda Guerra Mundial marcharon por las calles de esa ciudad. Curiosamente, también el Gral. Einsenhower la hizo ejecutar al ingreso triunfal del Ejército de los Aliados de la Segunda Guerra Mundial que liberara a los franceses. Otras marchas compuestas por Cayetano Silva fueron Río Negro, Anglo Boers, 22 de Julio, marcha de San Genaro (en honor a esa localidad santafesina cercana a Rosario), Curapayty (1906, letra de Benielli e inspirada en la Guerra del Paraguay) y Tuyuty (letra de A. S. Poggi). En 1906 fue maestro del Regimiento 3 de Infantería. Radicado en Mendoza fundó la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos y ejerció la docencia. Cayetano Silva murió pobre, más aún, en la indigencia. En esa época aún no estaba debidamente organizada la percepción de los derechos autorales. Otras composiciones suyas, fueron: “Río Negro”-marcha dedicada al general Julio A. Roca-, otra marcha fue “Estelita”, luego el vals “Marineritas”, la mazurca “Juanita [b]”, la marcha “Anglo-Boers” -dedicada a la colectividad Anglo -Argentina de Venado Tuerto-, la marcha “22 de julio” -dedicada al general Nicolás Levalle-, otras marchas fueron: “Monterrey”, “San Genaro” y “Curupaity”. Ya en su condición de maestro en la provincia de Mendoza, fundó la Banda de la Corporación de Bomberos. Pero fue un precoz director, pues alrededor de sus veinte años era director de orquesta en la Banda del Regimiento 7 de Infantería, en ella había comenzado a los 17 años como ejecutante del corno. Ulteriormente dirigió otras bandas militares con sede en Buenos Aires, Campo de Mayo, San Juan, Río Cuarto y Mendoza. Sufrió un gran desilusión cuando radicado en Rosario tuvo la promesa de ser nombrado director de la banda de la ciudad, lo cual merecía. Pero mediaron influencias que dieron por olvidado lo pactado. Esto hubiera arreglado sus penurias económicas, así cayó en una profunda depresión. En 1888, esto es cuando tenía 20 años, marchó a Río Grande do Sur (Brasil), ingresando a la Banda del Sampaio, buque de la Armada Brasileña. Y tiempo después a Buenos Aires, donde estudió en la Escuela de Música de Pablo Beutti. Allí fue Maestro de Bandas en diversos regimientos militares. Es de lamentar que desde la creación de esta marcha, la misma y su autor, siguieron caminos muy distintos. Pues apremiado por necesidades económicas, con una familia numerosa, debió vender sus derechos a una casa editora de música de Buenos Aires, por la módica suma de cincuenta pesos. En una época en que no existían leyes que ampararan los Derechos de Autor. La miseria también persiguió a su numerosa familia, pues su viuda debió esperar más de cuatro años, para que le otorgaran una pensión, muy modesta también. Pero mientras la miseria caía sobre el autor y su núcleo familiar, la marcha que compuso se hacía cada vez más famosa, y se escuchaba con mayor frecuencia en cuarteles y escuelas, no solo argentinas, sino también en otros países, en especial Uruguay, Alemania, Brasil, Polonia y Gran Bretaña. El 14 de enero de 1946 por Decreto 2820/467, firmado por el Presidente de la Nación, en esa época General Edelmiro J. Farrell, la Marcha de San Lorenzo pasó a nivel de Marcha Presidencial, notificándose a la familia por el Coronel Franklin Lucero. Cuando gestionaba su reincorporación al ejército se le prometió la dirección de la Banda de la Policía de Rosario pero los azares de la política le quitaron las probabilidades, sufriendo un duro golpe moral que le afectó para precipitar su muerte. Falleció en Rosario en estado de indigencia el 12 de enero de 1920, a los 52 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio “El Salvador” de Rosario, por ser de raza negra, la Policía de Santa Fe le negó sepultura en el Panteón Policial, y fue sepultado sin nombre. Recién en 1997 sus restos fueron trasladados al Cementerio Municipal de Venado Tuerto, a raíz de gestión de la Comisión de Amigos de la Casa Histórica “Cayetano A. Silva”. En 1945, en la ciudad de Buenos Aires se puso el nombre de Cayetano A. Silva a una calle del barrio de Liniers. Hasta la próxima entrega. En la próxima: José Martí.