Escribe Alejandro González

Hay un edicto metafísico que dice que “el orden es el primer hijo del Cielo”, lo cual encierre una verdad profunda; ya que este Universo se sostiene gracias a las Grandes Leyes que hacen posible su funcionamiento. Esas leyes representan el aspecto masculino de Dios, que es el orden, que son inexorables y se cumplen siempre, mas allá de que las sepas o no; es por eso que las personas sufren ya que no se puede ir en contra de esas Leyes, y al no comprenderlas sufrimos.

Repasemos esas Grandes Leyes Universales: Mentalismo (lo que tu piensas se manifiesta), Causa y Efecto (lo que das recibes), Vibración (todo vibra y atrae su igual), Ritmo (todo va y viene), Polaridad (todo tiene un lado positivo y su contrario), Generación (estamos generando causas sin parar) y Correspondencia (como es adentro así es afuera). Estas son leyes como la ley de gravedad, no puedes hacer nada contra ellas, si saltas de un árbol irás hacia abajo, nunca hacia arriba; si piensas negativo, atraerás cosas negativas, nunca positivas; si generas odio, recibirás odio, nunca amor; por eso es tan importante que sepamos esas Leyes y aprendamos a vivir de acuerdo a las reglas de este Universo. Por supuesto que también existe el aspecto femenino de Dios, que es la Misericordia y Compasión; que solamente se activan cuando tu demuestras que has comprendido tus errores y generas un cambio tan profundo en ti, que nunca más cometerás el mismo error; es lo que los cristianos llamamos arrepentimiento y contricción.

Ese Orden Divino es tan evidente y natural que muchas veces ni siquiera lo percibimos; basta mirar la naturaleza y darse cuenta que no se cae ni una hoja del árbol sin que esté previsto que suceda. El ser humano, por una mala comprensión de estas leyes, ha cambiado el Libre Albedrío por libertinaje, y se ha convencido a sí mismo que Libertad es hacer lo que le venga en gana; nada más alejado de la realidad.

Ese orden natural, ha sido percibido por algunos seres humanos, que al detectarlo lo han transferido al diario vivir; manifestándose como Orden Ceremonial. Existe una ceremonia para todo, y cuando vives de acuerdo a esa ceremonia, no generas conflictos con nadie y puedes vivir en armonía. Los embajadores de los países, y gente de Relaciones Públicas, deben mantener un estricto protocolo para no ofender ni molestar a sus congéneres; eso hace que se mantengas las buenas relaciones y generen acuerdos.

Las religiones, escuelas espirituales y filosofías, tienen un Orden Ceremonial, en sus ritos y costumbres, que hace que la energía divina pueda bajar a la tierra; de otro modo eso sería imposible. El budismo Zen, por ejemplo, tiene la ceremonia del Té, que equilibra las emociones y aclara la mente para que lo Divino se pueda manifestar.

Ese Orden, incluso, ha llegado hasta lo más mundano, estableciendo un Orden Ceremonial, en desfiles, paradas, y actos en escuelas, liceos, cuarteles y demás ámbitos de demostraciones públicas, respecto a actos oficiales, cambios de mando, fechas patrias, etc. En fin, lo que les quiero decir, es que el Orden Ceremonial forma parte del Universo y de tu diario vivir, a tal punto que hasta las cosas más pequeñas tienen ese orden y que para vivir de manera armónica es necesario que lo implementes en tu vida.

El Orden Ceremonial es un aspecto de la Llama Violeta, que es el Fuego Sagrado de Dios, capaz de transmutar lo negativo en positivo, le da magia a tu vida, te vuelve compasivo y perdonador, disuelve el pasado y te protege de todo lo negativo que pueda estar en tu entorno. En la metafísica solemos invocar, atraer y expandir esta maravillosa actividad, pero para que se haga efectiva, debes vivir una vida de ceremonia y protocolo, regida por un Orden Ceremonial Divino.

 

En los próximos artículos seguiremos profundizando en este tema. Si te interesan estas charlas, quiero recordarte que todos los viernes nos reunimos en el salón de Música de la Casa de la Cultura a las 1930 hrs. Te esperamos

 

 

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