Gol de carambola para triunfo de una “vistosa” Argentina ante un Uruguay “hueco” en el medio
Jugar de visitante, ante cualquiera de los restantes nueve selecciones en una Eliminatoria, la derrota siempre esta latente.
Los que han jugado, los que tienen esa experiencia han afirmado que es más difícil una Eliminatoria que el mismo mundial.
Es que la pasión de cada país, diferentes climas, el plus que muchas veces tiene el local ante decisiones arbitrales en situaciones difíciles de resolver, pesan mucho.
Por eso perder ante Argentina no debe tomarse como un drama. Estaba «dentro de los cálculos” nos dejaron como frase para salir del paso los viejos maestros del periodismo.
Lo que si nos vuelve a preocupar por la chance de ir al Mundial de Rusia, es el poco fútbol del equipo compatriota.
Argentina, como siempre ha sido, tuvo el mayor porcentaje de tenencia de la pelota. Pero su ineficacia es tal que ratificó porque perdió tres finales, sin haber hecho un solo gol.
Un remate de Messi que se desvía en una pierna uruguaya, le cambia la trayectoria a la pelota y Muslera, que iba hacia el balón, queda pagando. Así ganó el equipo local. Muy poco, escasísimo poder de definición si tenemos en cuenta que tiene a Messi y otros valores destacados en el fútbol europeo.
Seguramente los argentinos, un pueblo tan católico, estarán ante los altares de las iglesias rogando al Creador que aparezca otro Omar Batistuta. Nos imaginamos al extraordinario goleador jugando al lado de Messi cuantos goles convertiría.
Uruguay, en nuestra humilde forma de ver el fútbol, tiene dos zonas muy importantes. Sin tener que envidiar a nadie, al menos en América.
Buen golero y firme línea de cuatro final. En los 90 minutos recordamos dos chances claras de gol argentina. Un remate de Dybala desde afuera del área que rebota en el lateral izquierdo, pega en la espalda de Muslera y con mucho de fortuna se va al córner. Y el otro es el gol, que fue esa carambola que se desvía en un defensa uruguayo. Pero cuando un equipo monopoliza la pelota, va y va y seguramente se producen situaciones como esta que definió el partido.
La otra zona fuerte son los dos puntas. Luis Suárez y Edison Cavani. Que más podemos agregar. Punto.
Ese hueco que citamos está en el medio de la cancha. Al menos en este partido no tuvo contención. Si un gran sacrificio, pero no alcanzó para quebrar al rival en el armado de la jugada.
Lo otro, no mantenemos la pelota. No la cuidamos. La tiramos fuerte y lejos y esto es balón para que adversario vuelva recuperarla.
El fútbol uruguayo nunca ha sido horizontal, de tener un buen promedio de posesión del balón. Las características de sus mejores valores no entran en esa actitud Pero esto, igualmente, no obliga a pegarle fuerte y lejos.
Seguramente el entrenador Tabárez no ha encontrado en la diáspora celeste por el mundo del fútbol, ese jugador, o esos, que NOS DE FUTBOL cuando estamos en posesión del balón.
