Pésimo trabajo en la Dirección de Paseos Públicos
Escribe Ing. Ricardo Brasesco
El trabajo que realiza la Dirección de Paseos Públicos en el arbolado urbano es pésimo desde hace no menos de 25 años.
Todo se hace mal, desde la producción de árboles en los viveros, el trasplante de los ejemplares mal desarrollados y peor formados, la no preparación del suelo en el lugar de plantación y la ausencia de manejo posterior –riego, fertilización, poda de formación y control de plagas. Por toda esta serie de trabajos mal realizados, se pierden la mayoría de los árboles que se trasplantan en las veredas y espacios públicos y los pocos que sobreviven se desarrollan mal.
El manejo de los árboles adultos que van quedando, también se hace mal, con podas salvajes que los dejan deformados y con grandes heridas en cortes de ramas, por donde penetran las aguas de lluvia y pudren la madera de sus troncos. Por esa causa los vientos fuertes los derriban y pueden ocasionar accidentes.
En la mayoría de las veredas de la ciudad faltan árboles y muchas solo tienen unos pocos ejemplares estropeados por las podas mal realizadas, lo que se puede apreciar bien en estos momentos en que aún no han desarrollado el follaje. Lo que se ve son palos retorcidos en lugar de árboles con copas bien equilibradas.
El aspecto que presenta el arbolado desde el punto de vista ornamental es lamentable y colabora al deterioro del paisaje urbano.
Todo esto mal hecho lo he denunciado públicamente en varias oportunidades en la prensa oral y escrita. He enviado notas a las diferentes administraciones municipales y sin embargo nada ha cambiado para mejorar. Al contrario, los cambios que han ocurrido son para empeorar.
Un ejemplo claro de lo que digo son los arbolitos que se han plantado en la plaza José Pedro Varela. Allí se han puesto pequeños arbolitos sin formación alguna, a los que les falta no menos de dos años de desarrollo en vivero para ser trasplantados en los espacios públicos. Ustedes pueden ver en ese lugar los débiles arbolitos plantados en tosca pura y dura. Nadie que sepa algo del tema puede pensar que las plantas pueden prosperar sobre un material que no es adecuado. La tosca no es un suelo, sino un material geológico compuesto por puro limo calcáreo al que le falta estructura y materia orgánica –humus – para que sea apto para el desarrollo de los vegetales.
Vayan y vean lo que decimos en esta nota y podrán observar sobre calle Ituzaingó los pozos hechos sobre la tosca en los que aún no plantaron. En la vereda este sobre calle Cerrito ya han instalado arbolitos debiluchos que nunca recibieron poda de formación y que el ramillete de ramas de la copa está a la altura de una persona o más bajo aún. Lógicamente si alguno sobreviviera, habrá que podarle las ramas que molestarían a los transeúntes, pero ya sería tarde para que el tronco quedara derecho, ya que las ramas se abren en las copas. Por esa causa es que luego se consiguen palos retorcidos en lugar de árboles bien formados.
¿Cómo es posible que ocurra esto en una Dirección que tiene un Director que hace más de 30 años que trabaja en ese mismo puesto? Peor aún, a ese director le han agregado otro jerarca en este caso Directora profesional universitaria con título de Paisajista que ya estuvo hace cinco años en ese mismo puesto y cometió los mismos errores que vuelve a reiterar. En aquella oportunidad los lectores recordarán que se plantaron arbolitos en la Avda. Ferreira Aldunate desde E.Chaplin hasta ruta 3 y la casi totalidad se murieron. La causa fue la misma que ahora, los arbolitos se plantaron sobre tosca calcárea, pura y dura y por esa causa al no encontrar condiciones favorables para el desarrollo de las raíces se perdieron cientos de ejemplares que se compraron en viveros particulares, porque la Intendencia que gasta bastante dinero en personal obrero y directores, no produce los árboles necesarios para las necesidades de la ciudad y menos aún para los otros centros poblados.
Esto es algo inadmisible que vienen cometiendo las diferentes administraciones que han gobernado el departamento. No se escuchan razones ni consejos técnicos para mejorar lo que se hace tan mal y por tantos años. Hay una negligencia total que da como resultado el derroche de recursos económicos y de miles de horas de trabajo, para obtener lo que describimos en esta nota y que todos los contribuyentes pueden comprobar. A esto hay que agregarle el calamitoso estado del arbolado urbano, que en lugar de adornar las calles y espacios públicos, los desmejora notablemente.
