Gerardo Caetano disertó sobre “el golpe de Estado” en Brasil
Invitado por el Pit-Cnt, Fucvam y el Frente Amplio, el politólogo e historiador Gerardo Caetano disertó en el Centro Universitario el viernes pasado a sala llena sobre la situación en Brasil y su incidencia en Uruguay y la región. “Brasil no terminó de resolver sus problemas centrales. Por un lado generaba una distribución del ingreso inédita, sacó de la pobreza a 40 millones de personas, empoderó zonas largamente marginadas como el nordeste (…) impulsó acuerdos alternativos a los que planteaba Estados Unidos. Pero no enfrentó problemas inherentes a Brasil, una estructura política absolutamente articulada para la corrupción, el Mensalao (escándalo desatado diez años atrás por la compra de votos de legisladores) que es la forma en que se ha gobernado Brasil desde siempre (…) porque el Presidente difícilmente tenga mayoría legislativa. Entonces tendrá que construirla, y lo hará con corrupción, y el Partido de los Trabajadores en el momento en que tenía mayor poder popular, no se animó a romper con esa estructura política, y José Dirceu, su presidente, dirigió una política sustentada en el Mensalao”. Continuando con su análisis, dijo que en Brasil hay 23 partidos con representación parlamentaria. “Hoy en Brasil hay poderes fácticos mucho más poderosos que los partidos, en primer lugar los medios de comunicación, que han ocupado el lugar de los partidos de derecha en América Latina, implosionados cuando emerge la izquierda. Incluso llegaron a construir y financiar partidos. El PT siempre tuvo a los medios en contra. Dio mayor autonomía al Poder Judicial, que fue utilizada por muchos jueces venales para construir un partido judicial, un poder que comienza a jugar en política, dentro del marco de un sistema político. El PT no se animó a enfrentar a dos grandes centros de poder”. “No rompió con la política de impunidad, la Comisión de la Verdad fue una tenue operación política. Ni enfrentó a la Policía Federal”, agregó Caetano. El PT, al igual que otros partidos progresistas, terminó “sin ideas”, y convirtiéndose “en un partido articulado para manejar el Estado, inmerso en otros procesos de corrupción personal”. No obstante, enfatizó que si hubo un político a quien ni siquiera pudieron acusar de actos corruptos, fue Dilma Rousseff. También conjeturó que Estados Unidos está “detrás de todas estas operaciones”. Hubo “una articulación perfecta entre medios de comunicación, oposición, policía federal y partido judicial”.
Ante el impeachment, el PT “actuó con enorme ingenuidad, estaba enfrentando un poder gigantesco” opinó, y no previó que el vicepresidente Michel Temer se convertiría en “el jefe de la conspiración”. El especialista repasó “la escandalosa” definición en la Cámara de Diputados. “También los empresarios jugaron su partido, especulando” añadió. Subrayó que ni el diputado que inició el procesos de destitución -Eduardo Cunha- ni varios de los diputados que lo acompañaron, integran ya el parlamento, ya que se les han probado actos de corrupción”. Y el propio Temer está acusado. “A Dilma se la acusó, y no se le pudo probar, delitos de responsabilidad fiscal, es decir manejos de cuentas públicas sin pasar por el congreso, para maquillar situaciones fiscales, que fueron realizados por gobiernos brasileros en toda su historia, y de la enorme mayoría del mundo” subrayó Caetano. “Y esto lo dicen también juristas vinculados a la oposición y jueces independientes” precisó. Fue “un golpe de Estado porque se utilizaron instrumentos previstos en la Constitución pero violentando su contenido”.
El programa del nuevo gobierno es “anti Mercosur” indicó Caetano. El historiador elogió que el gobierno uruguayo haya señalado en su comunicado “la injusticia” cometida con la mandataria brasilera. Pero criticó que en relación a la transferencia de la presidencia del Mercosur, si bien en un primer momento rechazó el chantaje de Serra -que prometió favores comerciales para Uruguay- esta semana aceptó la presión brasilera “porque business ara business (negocios son negocios)”. No obstante, destacó que Uruguay no puede adoptar medidas radicales con el nuevo gobierno de Brasil, por tratarse de su segundo socio comercial.
“Al MERCOSUR no lo mató Temer y Macri, sino la falta de voluntad política de los gobierno progresistas” opinó Caetano, quien fie especialmente duro con los gobiernos kirchneristas.


