La Comisión de Patrimonio de Paysandú declaró dos bienes culturales de valor patrimonial. Uno de ellos es la Capilla San José de pueblo Esperanza. El documento indica que «En esta centenaria Capilla , luce en su frente una placa que dice: Aquí nació el primer sindicato cristiano del Uruguay 8.1.1922. Agricultura y productores, pueblo de Paysandú a su fundador
padre Horacio Meriggi s.d.b. en homenaje y gratitud. 19-IX-1957.
En esa época funcionaron los Sindicatos Agrícolas de Parada Esperanza y de San Francisco, los que se extenderían a varios puntos del departamento, luego a todo el litoral, y después a otros
departamentos de nuestro país. Esta Capilla merece reconocimiento, de forma tal que las generaciones futuras valoren lo que, en bien de los pobladores rurales, se gestó en su recinto, más allá de lo religioso. Fue en ese mismo año 1923 y en ese lugar, que a instancias del padre Meriggi se formó una cooperativa
de trilladoras y otras máquinas agrícolas con socios del Sindicato Agrícola de Parada Esperanza, y una cooperativa de consumo destinada a habitantes de la ciudad y fundamentalmente a los hombres de campo. Se impulsó la cooperación en la adquisición de semillas y la obtención de créditos, y que se
depositaran las cosechas en un lugar para venderlas en conjunto y así lograr mejores precios. El Padre Meriggi pasó a ser el gran gestor del cooperativismo agropecuario uruguayo.
A partir de aquella semilla sembrada en Parada Esperanza, fundó sesenta sindicatos agrícolas, tres federaciones, una confederación general, diez sindicatos de depósitos y galpones de propiedad, tres sindicatos que repartían e industrializaban leche, logrando la asociación de 6.000 familias de agricultores.
A ésto hay que agregar la colonización de tierras improductivas, promovidas por la Iglesia, recibidas por donaciones privadas. En total se colonizaron 44.414 hectáreas que beneficiaron a 363 familias rurales. Las reuniones de los sindicatos, muy numerosas, se realizaban algunos domingos durante todo el año.
Su obra que con la formación de la Confederación de los Sindicatos Agrícolas del Uruguay adquirió proyección nacional, más allá del éxito y resultado material fue vasta y valiosa desde el punto de vista de realizaciones efectivas, por la enseñanza, la docencia práctica, viva y palpitante de un nuevo espíritu, de una
nueva tónica moral de los agricultores en sus relaciones humanas y de trabajo, y de sus intereses comunes. En 1938 empezó a promover la fundación de Cajas Populares. La primera fue la de Paysandú que luego se convertiría en Banco del Litoral».
La otra declaración es la del club Diego Lamas, » es el Club Político más antiguo del Uruguay, fundado el 21 de Abril de 1898 por hombres sobrevivientes de la división de Leandro Gómez, reunidos en el domicilio del Dr. Francisco Bengochea, con el objetivo de constituir un club nacionalista. Al morir Diego Lamas el 20 de mayo de 1898, se le dió su nombre. Entre sus objetivos figuran: defender los derechos del hombre y la libertad individual, acatar las normas de convivencia civil, hacer la justicia y la acción por el derecho al trabajo, y a la libertad además de cultivar el servicio como solidaridad y enseñar a leer y escribir a los ciudadanos para poder inscribirse en el Registro Cívico Nacional, ya que la Constitución vigente de 1830 prohibía votar a los analfabetos y jornaleros. Dedicar sus instalaciones no solo a actividad proselitista, sino también salas de lectura, reuniones culturales y sociales, impulsando incluso biblioteca y museo (el cual cuenta con valiosas piezas de la historia nacional y departamental), teniendo también objetivos deportivos
con juegos de entretenimiento y de salón y que se integrarían equipos de fútbol para participar dentro y fuera del departamento.
Su primer Presidente honorario fue el líder blanco Aparicio Saravia, mientras el primer Presidente fue el Gral. Apolinario Vélez, Vicepresidente el Dr. Antonio Barreiro y Carlos de Fuentes, Secretarios: Ernesto Rivero y Santiago Alberti, Vocales: Antonio Cabrera, Julio Rivero, Abel Legar (hijo) entre
otros, integrándolo más tarde, José Pesce Brossard, José Villamil y el Dr. Luis Mongrell, a los que se sumaron ciudadanos notables de la sociedad sanducera, profesionales, comerciantes, quienes dejaron como legado principios fundamentales como la libertad, la democracia y el libre sufragio. Haciendo historia, varias han sido las personalidades importantes de este Club, ya sea como dirigentes o como parlamentarios, tales como Washington Beltrán, Silván Fernández, Manuel Bercianos, Alfredo Vásquez Varela, Pedro Etchemendi, Víctor Beceiro, Jorge Larrañaga y Rodolfo Zanoniani. La primera sede se encontraba en Leandro Gómez entre 33 y Setembrino Pereda en la acera sur (junto
al lugar del sacrificio de Leandro Gómez), después en la esquina de Leandro Gómez y Setembrino Pereda, posteriormente en la hoy Oficina de Turismo (frente a Plaza Constitución), luego en Leandro Gómez entre Zorrilla y Herrera a mitad de cuadra, acera sur y por último en su sede actual en calle Zorrilla en casa de la familia Goyeneche – Medina. El Club en sus diversas épocas fue un bastión de la defensa de las libertades, como durante la última
dictadura, donde es recordada la resistencia y desaprobación de la destrucción de la fuente de Plaza Constitución para construir un mausoleo al Gral. Leandro Gómez, contra el deseo expreso de su
familia y de la sociedad sanducera. En ese momento se colocaron en la fachada unas telas negras en señal de duelo, a costa de sufrir las represalias de los militares. La fachada que se conserva en su estado original es un ejemplo de la arquitectura neoclásica introducida a mitad del siglo XIX por el Maestro de Obra Francisco Poncini y su hermano arquitecto Bernardo. También en esa finca funcionó la primera Casa de la Universidad hasta su clausura en 1974 por la dictadura cívico-militar.
Muchas historias sitúan a este valioso Bien Cultural en un lugar de privilegio del patrimonio departamental».

