Escribe MARGARITA HEINZEN
En los artículos anteriores intenté delinear los principales desafíos que enfrenta el mundo del trabajo, debido a la revolución tecnológica que está instalada. ¿Qué puede hacer, en este marco, una ciudad como Paysandú? ¿Puede hacer algo?
Ni bien asumió el actual gobierno departamental, fue preocupación la búsqueda del nuevo perfil productivo de Paysandú, o mejor dicho buscar las formas para que Paysandú, otrora orgullosa ciudad industrial, repensara su identidad de cara a los fenómenos que vive el mundo. En estos dos años de trabajo, hemos trabajado mucho y sé que el equipo de Desarrollo Productivo Sostenible lo sigue haciendo.
Respecto al futuro de Paysandú hemos visto diferentes actitudes entre los sanduceros: los que añoran el pasado y piensan que si “pudimos hacerlo, podemos volver a hacerlo” y los que quieren que, de la noche a la mañana, Paysandú se reconvierta a actividades que requieren un cambio cultural importante y un compromiso social sólido y de largo plazo, como lo es el turismo.
Es así que, si bien podemos acordar con facilidad un diagnóstico, no es tan fácil lograr acuerdo prospectivo respecto hacia a dónde ir. Según nos describen los indicadores Paysandú tiene un perfil productivo diversificado que va desde lo primario, a lo industrial, pasando por los servicios. Esta es una fortaleza, en comparación con el resto del interior del país, mucho más ligado al sector primario. Es el segundo departamento en generación de empleo privado, aunque muestra desempeños intermedios en capacidad empresarial y cuentapropismo exitoso. Sabemos que la capital aprovecha las condiciones de economías de aglomeración urbana, pero el resto del territorio presenta baja densidad de infraestructura y poblados pequeños, en tanto sigue sufriendo fuerte migración y falta de oportunidades laborales y de mercado. Esta situación se completa con un posicionamiento entre intermedio y desfavorable en cuanto a capital social, organización gremial, organizaciones de cultura, deporte y esparcimiento y medios de comunicación.
Sabemos que Paysandú es un departamento con potencialidades, dado su desarrollo industrial relativo y su tradición productiva, que no se concretan en buenos indicadores de capital social-institucional.
Entonces, ¿qué hacer? Con el antecedente del “Paysandú entre todos”, aunque en un contexto nacional muy diferente, propusimos instancias de diálogo participativo con los vecinos, a fin de lograr implicancia ciudadana en la definición de las políticas de desarrollo, con el fin de construir y validar colectivamente una de matriz de líneas estratégicas. Estos diálogos comenzaron con sanduceros radicados en Montevideo, con los estudiantes universitarios que viven en el Hogar Paysandú en la capital, con el PIT-CNT y con empresarios locales. A este proceso le llamamos “El Paysandú que queremos”, nombre que rápidamente se adoptó como denominación genérica de las diferentes actividades. Contamos para eso con el financiamiento del Programa “Uruguay más Cerca” de la OPP y el asesoramiento del Ing. Roberto Kreimermann, otro sanducero dispuesto a colaborar con el desarrollo de su departamento.
Por último o como desencadenante, según se mire, realizamos una instancia pública, colectiva y participativa a la que convocamos a todos los vecinos que sintieran que tenían algo para decir. En esa actividad, que se realizó hace un año en la vieja terminal, participaron más de 250 personas. En una metodología llamada World Café, se propusieron cinco ejes de conversación: Infraestructura para el desarrollo; Actividades turísticas e industrias culturales; Tecnología, innovación y conocimiento; Producción, sustentabilidad y desarrollo y Comunidades sostenibles y bienestar. Estas conversaciones definieron 40 categorías que llevaron a 9 conclusiones convergentes. Las categorías que más se mencionaron correspondieron a Turismo y Cultura, siendo importantes también las menciones referidas a Tecnologías, Emprendedores, Digital, Producción, Cooperativas, que tienen más relación con las tradicionales actividades productivas.
El siguiente paso fue promover encuentros con expertos e intercambio de buenas prácticas con ciudades que han transitado por procesos de reconversión productiva y que hoy muestran buenos indicadores de desarrollo humano, como Medellín, Barcelona, Rafaela o Rosario (Argentina). En ese camino se han realizado ya tres Foros, llamados Ciudades, por aquello de Italo Calvino que nos dice que “las ciudades son conversaciones”, y en estos foros se han ido explorando aquellas categorías que los vecinos más han mencionado. Primero, Cultura y Turismo y luego Tecnología, innovación y conocimiento. Estos encuentros, que han tenido gran poder de convocatoria, han sido muy removedores, muy inspiradores y muy reflexivos. Han sido un viaje desde Barcelona y su capacidad para transformar su patrimonio cultural en una pujante actividad productiva, a la conversión de Medellín de capital del narcotráfico a capital del desarrollo con rostro humano. De Rafaela, acá nomás, a Rosario que decidió dejar de darle la espalda al río.
En simultáneo, con Kreimermann, se siguió trabajando en detectar aquellos sectores productivos que aparecen con mayor dinamismo a nivel mundial y posibilidades de desarrollo en Uruguay. Así se definieron para explorar, Logística, Turismo, Ciencias de la tierra (actividades de soporte al agro), y Tecnologías de la información y la comunicación. La idea es ver cuál (o cuáles) de estas cuatro tiene mayor potencialidad para desarrollarse en Paysandú, o mejor dicho, dónde muestra Paysandú sus fortalezas. Se cuenta con apoyo de INEFOP para financiar estos estudios.
Por último, para redondear, el proyecto productivo educativo que se instalará en el predio de la ex COTRAPAY intenta poner en interacción aquellas fuerzas virtuosas necesarias para que se dé la sinergia que auguraba Sábato, ya en la década del sesenta, al hablar del triángulo Estado/Academia/ Sector productivo, como clave del desarrollo. Pero de esto, les hablaré en próximos artículos.
