Dirección responsable: Darío Martinez
Nombre del espectáculo: “Fe”
tiempo: 46, 34”
Retornó una vez más Jardín una firme, contundente y soberbia presentación que dejó una vez más el sello de una murga avasallante y estridente.
Desde la primera impresión, cuando se abre el telón aparece una postal escénicamente diseñada que impacta visualmente,con un vestuario de monjes y una ambientación de columnas ambientando un templo religioso.
Los murguistas lucen con túnicas o mamelucos reciclados en color opaco y capuchas negras, barba pronunciada, un maquillaje de base blanca y contornos vivos de naranja y amarillo en los ojos.
De la mano de Darío Martínez, los arreglos corales tienen un destacado lucimiento como nos tiene acostumbrados año a año, parejo, potente, unísono, logrando variaciones entre la cuerda hasta llegar al máximo, manejando muy bien los matices cuando suavizan las tonalidades en un ensamble de voces eficaces. Es de destacar los sobreprimos de Diego Guichón y Alejandro Garrasino.
Un murgón desde donde se lo mire, tiene todo lo que se le puede pedir a una murga con pretensiones serias de llegar al título.
Este año nos plantean como podemos alimentar la fe, la que todos tenemos y por la que a veces luchamos para cumplir nuestras metas. Con la incorporación de Pablo “papi” González, adquiere un importante cupletero que con la trayectoria carnavalera sabe plantarse y hacer reír al público con ocurrencias y mechas bien acertadas, además la puesta en escena sale de lo común ya que se aprecian aportes teatrales que enriquecen el espectáculo como tal. Gran trabajo escénico sobresale en las variaciones y melodías musicales, los murguistas se desplazan en diversas direcciones mostrando ser una murga inquieta rompiendo con los esquemas constantemente.
La crítica no puede faltar y Jardín presenta un salpicón muy ácido e incisivo, aparecen las críticas al diputado Ezquerra, los cincuentones, Caloia, todo lo que pasa se sube a internet, ahora se deposita la fe en las nuevas tecnologías, la era televisiva cambió la fisonomía (lo reiteran varias veces) por eso jardín canta la posta.
Por otro lado, los pasajes humorísticos de Esteban “pollo” Irrazabal juegan una combinación con Gonzalez porque se complementan en pos del espectáculo. Con la aparición de las “chicas botineras” logran atrapar al público con risas incesantes, incluso realizando una coreografía con la melodía de “Macarena”
La comunicación con el público es fluida, lo hacen partícipe con el concepto de las botineras, “Uruguayos campeones delos botineras”
Con respecto a la batería transita por diferentes fases, es efectiva, aporta una musicalidad con tumbadoras, cajón peruano, sonajeros, se mueven en diversas partes del escenario, es incansable. Sin dudas que estará peleando la triada como cada año a mejor batería.
¿Qué decir del vestuario? El mejor de la categoría, con detalles sublimes y un gusto refinado en su estética, otro punto altísimo de esta murga que no deja rubro descuidado.
La retirada tiene el mismo valor energético que la presentación, nuevamente con cambios de vestuario multicolor, un coro impresionante, de esos que te despeina, afiatado, armonioso y con ganas de más.
En resumidas cuentas es la gran referente de la categoría (que no significa que sea la mejor) así se marcha jardín, atrapado en la red de tu pasión…reventando una vez más la voz, solo comienza otro viaje para volver….
FDLS
