Dirección responsable: Santiago Castillo
Parodias: “Pablo Escobar” y “La vida es bella”
Nombre del espectáculo: “Señales”
Tiempo: 67, 32”
Luego del accidente de Jean Pierre Dutra que le imposibilitó estar, Gitanos tuvo que reinventarse y salir a hacer un toro para solucionar este inconveniente, y así fue que “a pulmón” decidieron sacar el espectáculo adelante. Así fue como el papel protagónico lo tomó Zelmar Britos y pudieron salir felizmente a comerse el escenario.
En primera instancia aparece Sebastiàn Peñaranda que es el encargado de abrir el espectáculo para dejar en claro que es tiempo de cambios donde aparecen las “señales” que dan el nombre del mismo. Si bien ocurrieron fallas técnicas en la presentación que fueron ajenas al grupo pudieron resolverlas muy bien y no influyó en el desarrollo.
El vestuario es muy colorido con babuchas cortas, camisa blanca y chalecos amarillos, zapatos dorados, no así el maquillaje que es básico sin mostrar un gran diseño, del lado derecho tiene ribetes y relleno de color verde en el ojo izquierdo que de lejos da la impresión de que fueran piratas.
La primera parodia es la de Pablo Escobar, narra la habilidad que este tenía para los negocios muy bien interpretada por Sebastían Peñaranda, el lenguaje colombiano que no se pierde nunca lo hacen interesante, aunque haya actores que realizan un lenguaje mexicano. En la historia se deja en claro que Escobar fundó el Cártel de Medellín, organización que en su auge, monopolizó el negocio de la cocaína desde su producción hasta su consumo, controlando más del 80% de la producción mundial de dicha droga y del 75% del mercado ilícito de la misma en Estados Unidos. Durante esta década logró consolidar su imperio criminal, convirtiéndolo en el hombre más poderoso de la mafia colombiana, acumulando una inmensa fortuna.
Las escenas son muy ágiles y dinámicas, la inclusión de chistes recurrentes es el factor más destacale de Gitanos ya que no aparecen chistes trillados, resulta el efecto esperado en el público, la facilidad de meter mechas de Santi Castillo y Zelmar Britos aportan naturalidad en la actuación. La escena de las máquinas de escribir, es muy original y muestra una clara coordinación que emula al viejo cine mudo de Chaplin, incorporando el humor en materia visual.
Se debería cuidar más las contraescenas, la profundidad del escenario no siempre termina en la escenografía, el tránsito de actores no debe limitarse en forma lineal al proscenio o buscando la profundidad. Las luces juegan un factor preponderante en el espectáculo que no siempre se mantienen, se logra mesetas pero deberían ser mejor explotadas tanto en escenas claves como la muerte, o las que generan emoción en la segunda.
La musicalidad es acertada, buena combinación de temas musicales para que puedan lucirse los cantantes, los arreglos corales están bien combinados sin mayor sorpresa , creemos que no hay destaques descollantes en las voces. A su vez están bien defendidos por los intérpretes no hubo problemas con las afinaciones o exageraciones vocálicas en la polifonía de cierres.
La segunda parodia “La vida es bella” está basada en una película dramática que recuerda a un judío italiano dueño de una librería, que debe emplear su fértil imaginación para proteger a su pequeño hijo de los horrores de un campo de concentración nazi. La historia está parcialmente basada en la experiencia real de Rubino Romeo Salmoni, uno de los pocos judíos que pudo sobrevivir al Holocausto Nazi. Las peripecias que narra esta historia es muy efectiva, logrando un momento cumbre en la parodía que despierta algún lagrimón en el público cuando se representa la noche donde se observa un gran revuelo en el campo: los alemanes se están retirando ante la llegada de los aliados porque la guerra ha terminado, pero quieren matar a todos los prisioneros antes de que los Aliados les liberen. Guido (Sebastian Peñaranda) ordena a Giosuè (interpretado por Bruno Rodríguez) que se esconda hasta que todo se calme, porque «están a punto de ganar el premio». Mientras, él va en busca de Dora para marcharse todos juntos, pero es sorprendido y fusilado por uno de los guardias. A la mañana siguiente, los alemanes han huido y Giosuè sale de su escondite.
La despedida, sin dudas es emotiva porque le dedican unas palabras a Jean Pierre que el público responde con un aplauso cerrado y unísono. Los trajes de despedida son en un verde agua, con características clasicas de parodistas, con guantes blancos, galeras con detalle de pluma del lado izquierdo. Este grupo en una de las canciones también incorpora lenguaje de señas como forma de inclusión de las personas sordomudas.
Con respecto al cuerpo de baile, algunos bailarines desarollan la coreografía de forma duvitativa pero se destacan los hermanos Palacio aportando energía y precisión.
Parodistas Gitanos logró contagiar al público de una manera especial transitando por todos los momentos desde la risa a la melancolía desde la jocosidad a la emoción, sin dudas que todavía queda por ajustar pero para un grupo debutante es un muy buen logro, Felicitaciones!
FDLS


