Indudablemente, El Fogón de Curtina no entendió el simbolismo de una estación de trenes, en un pueblo nacido del Ferrocarril.
Por Miguel Angel Olivera Prietto
La recreación de una estación de trenes, que está construyendo el Fogón de Curtina, deja un amplio margen de reflexión.
El Fogón de Curtina, sociedad tradicionalista de aquel centro poblado, que hace años compite en la fiesta de la Patria Gaucha de Tacuarembó, pretende hacer una estación de trenes, y para ello solicitó al directorio de AFE materiales diversos para concretar su obra.
Las aparcerías construyen obras, cada año, que representan determinadas actividades en épocas pretéritas, y son exhibidas durante los cinco días que dura la fiesta tradicionalista de Tacuarembó, y luego de un concurso que evalúa el realismo y el entorno logrados, y de los premios correspondientes, son destruidas.
Conversando con un colega, Hugo Olivera del Fogón de Curtina le comentó: “estamos construyendo la representación de la estación de tren de Mansavillagra, ubicada en el departamento de Florida. La temática está relacionada con la niñez rural, porque estaba la estación del tren, la herrería y la carpintería de una familia catalán que tuvieron 19 hijos en Uruguay”.
“La construcción del fogón incluye a la estación del Ferrocarril realizada por los ingleses, con la última tecnología de la época de principios de 1900, entre ellas piedra, ladrillos y portland. “Hay una enramada con el fogón que todas las aparecerías tienen, la carpintería y un obrador para colocar las pertenencias personales”, señaló. Además será colocado un baño y las vías del tren, más una cocina al fondo.”
El colega nos dice que “la polémica en la construcción de dicha representación quedó marcada en la semana cuando a través de las redes sociales fue denunciado que las tejas de la estación de tren de Tambores fueron extraídas para traerlas a Tacuarembó y ser parte de la representación del Fogón de Curtina. Desde la sociedad tradicionalista se aclaró que se realizaron los permisos pertinentes ante el directorio de AFE para extraer las tejas de origen francés.”
La polémica
No se tuvo en cuenta la sensibilidad de la gente de Tambores
Ariel Gómez, periodista y vecino de Tambores, publicó en su muro de Facebook fotografías de cómo había quedado la estación de trenes, con repercusiones de mucha gente que mostró su estupor y desaprobación. Luego el asunto se extendió, hasta convertirse en viral.
Conversando LaOtraVoz con una persona activa integrante del grupo “el Fogón de Curtina”, nos dijo, justificando la extracción de las tejas sin avisarle a nadie, ni siquiera al Alcalde:
“Así está el patrimonio de ellos” (de Tambores, mostrando el aparente deterioro de la estación), y en la misma línea, “Porque si indigna una cosa, que indigne todo”, en el entendido que debería indignar que la gente de Tambores tuviera tan tirada su estación. Me dijo que las deben entregar a AFE, pero que no vuelven a Tambores. También que nadie nunca hizo nada por esa estación, AFE la iba a sacar igual. Dijo que AFE los autorizó, y ello les autoriza a sacar las tejas. De todas maneras le hice una comparación. Le pregunté si la gente de Tambores fuera a sacar parte de los cercos de piedras antiquísimos que adorna los alrededores de Curtina, para recrear los cercos en otro lugar, ¿qué pensarían?, demora un momento en contestar, y me dice que no lo sabe, pero que ellos siempre hacen las cosas bien.
Con estos argumentos, el Fogón de Curtina demuestra que no ha entendido la cuestión simbólica de su estación de trenes.
Parece obvio que la gente de Curtina, que tuvo un camino a su costado toda su vida y no una vía férrea, no sabe de la vida de la gente alrededor de un tren y una estación, no sabe de su simbolismo y lo que representa. Intentan recrear algo que no entienden, que no le dan valor. Le quitan el valor espiritual, emotivo, entonces recrean una estación vacía, sin contenido.
LaOtraVoz consultó con la presidencia de AFE y nos confirmaron que la autorización estaba hecha, nos enviaron copias del acta, pero nos dijeron que ellos lo único que consideraron era el estado del edificio, que las cuestiones emocionales y sensibilidades del pueblo, no lo podían tener en cuenta. Nos aclararon que según informes de ingenieros, la estación corría peligro de derrumbe y estaba abandonada. Lo que no aclararon que son ellos los que la tienen en esas condiciones, que la verdad no son tan ciertas.
Con un vecino de Tambores
Tambores es el ferrocarril
Hablando con Derly Barbosa, que a sus 81 años vivió toda su vida en la misma casa de Tambores, a escasas tres cuadras de la estación, me dijo algo definitivo: Tambores es el ferrocarril.
Me cuenta todo lo que han ido perdiendo, desde la misma comunicación constante con el tren de pasajeros, el corral de embarque, el galpón de encomiendas, el magnífico galpón de depósito de mercaderías, de chapas inglesas y base de hormigón y piedras.
Me relataba la vida de todos esos lugares, las miles de cabezas de ganado que pasaron por el corral, las bolsas de lana depositadas en el galpón, los autos que llegaban a Tambores en el tren.
La estación de trenes para Tambores es la historia misma del pueblo, y su indignación le hacía quebrar la voz cuando me lo contaba. Desmantelar la estación, para Derly, es un robo al espíritu de los tamborenses. Le dije que la gente de Curtina estaba autorizada por el directorio de AFE, me contestó que entonces quienes no entienden la importancia de esa estación en un pueblo como Tambores, son los mismos directores de AFE, y que la culpa de ese robo moral o espiritual, es de ellos por haber autorizado.
Le dije que el directorio de AFE sostiene que tenía peligro de derrumbe, y me contestó que es posible que la estación pudiera tener el techo mal, y había que arreglarlo, pero la casona de piedras no. Lo dijo bromeando, para que se caiga ese edificio tendría que haber un terremoto de escala 9.
Se lamenta porque la gente vieja de Tambores está desapareciendo, pero para todos la estación es un emblema.
Con el Alcalde Ricardo Soares de Lima
Como patrimonio histórico, el daño ya está hecho
Para el Alcalde de Tambores, Ricardo Soares de Lima, la población de “la ciudad de los vientos” está muy sensibilizada por esta situación. Me contó que nadie del Fogón de Curtina fue a hablar con él, nadie le dijo nada, aunque aclaró que el lugar pertenece a AFE y claro, él no tiene “jurisdicción” en el asunto.
Como blanco que es, se comunicó con el director de AFE del Partido Nacional, y aquel le confirmó que sí, que existía autorización. Pero de todas formas, Soares de Lima expresó su sorpresa. “Como patrimonio histórico, con lo que hizo el Fogón de Curtina, el daño ya está hecho”, sin embargo, aclaró, que de algo tan malo puede surgir algo bueno. El lunes próximo se tratará el asunto en la reunión regular de representantes políticos en el Municipio de Tambores, y se propondrá solicitar en comodato la estación de trenes – es una obra de arte la estructura, me aclaró – para hacer un centro cultural, o un museo. Pero lo importante para Tambores es conservar su símbolo más preciado: su estación de trenes.
Avasallamiento cultural
Conociendo cómo es Tambores, uno se da cuenta que no pueden intervenir en su estación de trenes para preservarla, porque es de AFE. Tampoco pueden evitar las acciones de algunos vándalos, que se robaron las puertas y ventanas, y rayaron su interior. Sin embargo la estructura de piedras está intacta, y sí, habría que arreglar el techo.
Por estos motivos, la gente de Curtina debió hablar con la gente de Tambores, hacerlos participar incluso, y asegurarles historias vivientes de los trenes, para no tener que improvisar nada, sobre todo gente como la de Curtina, que nunca tuvo trenes en su pueblo.
Ana María, mi compañera y oriunda de Tambores, me decía eso justamente: si hacen la reconstrucción, no pueden dejar afuera a la gente. La memoria está viva. Me dice además que la forma de actuar de la gente de Curtina, se le podría tildar de avasallamiento cultural.
Es que destruyen patrimonio real para hacer una representación efímera, por el valor de un premio efímero, en días de ilusión.
En Tambores, la gente real de lo que ellos quieren representar, se siente traicionada por la propia representación de la gente de Curtina.
El Fogón de Curtina representa algo que no conoce, han irrespetado el mejor símbolo de Tambores que es su estación de trenes, y han demostrado que no conocen el proceso de un pueblo que se desarrolló junto al tren. Desde su auge, hasta su deterioro.
No se trata para los tamborenses de que hubieran sacado las tejas, solamente. Se trata de su largo camino de pérdidas. Del tren, de la farmacia, de la estación de servicios, ahora del BROU, de su gente. En medio de la Villa estaba su estación, como símbolo de su orgullo por lo que su pueblo fue algún día. Las tejas extraídas, no importa ya el permiso de AFE, es una profanación de un lugar sagrado. Así lo sienten.
Finalmente
Conocemos a algunas personas del Fogón de Curtina. Indudablemente buena gente y bien intencionada. Pero esta nota no se trata de enturbiar sus buenos nombres, sino de mostrar un punto que, en el barullo que provoca el concurso en Patria Gaucha, seguramente no lo tuvieron en cuenta.
Es posible que sus integrantes lean este artículo ciegamente, y piensen que intentamos agredirlos. Y no es así. Intentamos que recapaciten, y se pongan en el lugar de la gente de Tambores, que como dijimos, tanto ha perdido.
