Extranjeros en Uruguay
Lejos de la imagen autocomplaciente de tolerancia y solidaridad, la presencia cada vez mayor de inmigrantes en el país -Paysandú incluido-, es vivida como una oportunidad por algunos sectores de la sociedad, mientras que otros la consideran una amenaza.
La colectividad colombiana ha cobrado notoriedad en los últimos meses en Paysandú. Espectáculos artísticos en los que exhiben sus bailes típicos, participación en ferias con comidas tradicionales, actividades solidarias, entre otros eventos, constituyen un ejemplo claro del aporte con el que los extranjeros pueden enriquecer una ciudad. Nuestro departamento no es destino habitual de inmigrantes. Académicos que imparten cursos en el Centro Universitario, estudiantes que llegan en el marco de programas de intercambio, trabajadores calificados que se desempeñan en las empresas como UMP o Ponsse son algunos de los ejemplos de extranjeros en Paysandú.
En Montevideo y zona de influencia su presencia es mucho más visible.
Primero fueron los peruanos, 15 años atrás, y más recientemente los dominicanos, venezolanos y cubanos, configurando un flujo migratorio que ilusiona a algunos analistas y preocupa a muchos -demasiados- uruguayos.
Ya no se trata de europeos, como los que arribaron a principios y mediados del siglo pasado, y llegaron para ocuparse en la pesca y, en el caso de las mujeres, como trabajadoras domésticas.
Entre enero y abril de este año 5.326 personas solicitaron la residencia permanente lo que, de mantenerse la tendencia, implicaría un 25% más que el año anterior.
Desde octubre de 2014 hasta diciembre de 2017 inclusive, se concedieron 27.146 residencias permanentes a personas que inmigraron de países miembros del Mercosur y familiares de uruguayos extranjeros, según un informe de Cancillería.
La gran mayoría se ha afincado en Montevideo y en la zona metropolitana. En Santa Rosa, Canelones, viven más de 200 cubanos, llegados con la última ola, lo que motivó la organización, por parte de la Intendencia de Canelones, de una actividad para analizar el tema.
Como telón de fondo, el rechazo que la presencia de inmigrantes produce en amplios sectores de la población uruguaya. Una encuesta de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, situaba en un 40% de la población el rechazo a que los inmigrantes lleguen al país.
Los números pueden conducir a considerar la xenofobia o rechazo al diferente (ya sea por razón de raza o religión), de buena parte de la población uruguaya. Pero otro relevamiento sitúa el tema directamente en el grado de solidaridad de la sociedad. Según el estudio “Los uruguayos ante la inmigración: Encuesta Nacional de Actitudes de la Población Nativa hacia inmigrantes extranjeros y retornados” de la facultad de Ciencias Sociales, de diciembre de 2017, el 25% de las personas encuestadas opinó que los compatriotas que habían emigrado en la década del 2000, no merecen tener iguales oportunidades que quienes se quedaron en el país. En tanto, para seis de cada diez consultados, a la hora de otorgar trabajo los empresarios deben priorizar a quienes siempre vivieron en Uruguay sobre los que volvieron.
El dirigente del Pit-Cnt Milton Castellanos, resaltó que la postura de la central sindical ante trabajadores extranjeros es la misma que ante la de los uruguayos, porque la legislación les reconoce exactamente los mismos derechos, y destacan que Uruguay es un país forjado al impulso de los inmigrantes.
Para Sergio Chanes, director de SCH Consultores, “no es justo decir que los inmigrantes cambian el mercado laboral y no se puede generalizar pero sí se está yendo hacia la contratación de personas del extranjero sobre todo en hotelería, seguridad, gastronomía, etc. porque hay personas que tienen un perfil con una clara vocación de servicio. Afirmó que se privilegian ciertas competencias como el compromiso por el trabajo, que se destaca en muchas de las personas del exterior que se entrevistan para un puesto.
La Encuesta Continua de Hogares de 2015, concluyó que 38% de los inmigrantes recientes tienen empleos de baja calificación y tasas de desempleo bastante mayores que las de los uruguayos que buscan trabajo.
Beneficios económicos
Para el sociólogo Rafael Porzecanski, el efecto económico de la inmigración es positivo. “Si te dicen que van a venir personas de entre 20 y 50 años, económicamente activas, con capital humano a un país que tiene una tasa de crecimiento muy baja, una estructura de población envejecida, con lo que eso representa en términos de seguridad social, la respuesta es inequívoca. Obviamente se van a generar tensiones y el desafío es articularlas, pero una migración de este tipo, como la que está viviendo el Uruguay, es positiva en términos económicos y demográficos”, concluyó el especialista.
Como en el resto del mundo, es la posibilidad de competir por los mismos puestos de trabajo lo que genera resistencia a los inmigrantes, y lo que explica que la mayoría de quienes se oponen pertenezcan a los estratos socioeconómicos bajos.
La integración de los extranjeros al mercado laboral local y su integración en el tejido social, planea desafíos para los que el país no está del todo preparado. A nivel normativo existe la Ley 18.250, de Migraciones, que para la socióloga Alba Goicoechea es importante “para garantizar los derechos de las personas migrantes”, ya que la norma “coloca al país en los estándares de derechos humanos a nivel regional e internacional”. También destacó el acceso a la salud y a la educación en comparación con otros países y la posibilidad de “regularización de la situación migratoria”.
La socióloga sostuvo que esta tendencia migratoria “coloca a los estados en una necesidad de aggiornar sus estructuras normativas e institucionales para dar cuenta de este fenómeno”.
Porzecanski cuestionó la idea de que “hemos sido siempre un país de puertas abiertas”. Recordó que en 1890 regía una ley que prohibía la inmigración asiática y africana, y mencionó que sus cuatro abuelos, “que son en todos los casos judíos”, arribaron a Uruguay antes de la década de 1930, en la que “a los judíos no les fue nada fácil ingresar, más bien les fue casi imposible”.
Foto En Perspectiva.
