Escribe Juceda
Fue una fiesta, una alegría, no sólo del decano Litoral sino de todo el futbol de Paysandú.
Aquella institución que unos gurises “sentados al cordón de la vereda” suroeste de entonces calle Uno (Joaquín Suarez) y Av. República Argentina fundaran un 18 de mayo de 1911, presentó a la sociedad futbolera su Neo Parque Agustín Rivabén. Un campo deportivo, la cancha en si, que desde este domingo lleva el nombre de “Líber López Piñeiro”. Nada más merecido para un litoralense que le dedicó 25 horas al día a su club.
Una “preciosura”, un lujito que se incorpora al fútbol ciudadano. Hubo mejoras por donde se mire. Desde la edificación, al campo de juego en su totalidad.
Felicitaciones a quienes pusieron el hombro. Cuando existen tantos comentarios de dineros mal invertidos, de distraerlos en otras obligaciones y no en mejorar el patrimonio edilicio, esto tiene su valor.
Ese dinero que llegó gracias al pase de Maximiliano Gómez (la tribuna lleva su nombre) al fútbol español, cayó en buenas manos. Se hizo obra y a la vista está.