Escribe Juceda

Es imposible, prácticamente, estar siempre en la cúspide de la montaña. Hay claros y oscuros. En la vida misma. Por eso han descendido hasta los clubes de más categoría en su Liga. De los grandes de Argentina sólo no descendió Boca.

Hoy la noticia es que retorna de la divisional de ascenso a primera división, el club que hasta el presente es el que tiene más títulos del “Honor”, Paysandú Wanderers. Lo sigue Bella Vista con una consagración menos.

¿Saben cuál fue el último año que salió campeón en la “A” el  bohemio portuario?  ¡En 1981! Con aquel gol de pena libre de Sergio Daniel Peluffo ante Estudiantil y como visitante.

El presidente de entonces era uno de mis grandes amigos, Carlos Pérez. Contaba que había ciento veinte hinchas que aportaban, en mayor o menor cantidad, para el presupuesto del fútbol. Desconocemos la cifra de colaboradores de hoy, pero si fuera solo el diez por ciento sería un exitazo.

Esto además está diciendo que en el siglo XX ganó sus 14 títulos. En el XXI tiene dos descensos y en uno de ellos cayó hasta el fondo más oscuro de las divisionales de ascenso.

Descendió en el 2001 y retornó en el 2007 y volvió a caer en el 2009 hasta hoy.

Este retorno es el mejor homenaje que le puede haber hecho el fútbol wanderista a Dumar Sosa. Este consecuente dirigente falleció hace poco tiempo y fue un sostén muy necesario para la presencia del fútbol de su institución.

Ahora viene lo más difícil, mantenerse. Pero este tema deberán resolverlo los de “adentro”.

El deseo del futbolero en general es que Wanderers vuelva a ser un grande de verdad en el fútbol de Paysandú. Que vuelvan aquellos clásicos ante Litoral, la pasión ante un Bella Vista, la rivalidad de barrio frente a Rampla.

Por lo pronto, bienvenido viejo bohemio.