Arq. Paula Lanfranconi:
En ocasión de la realización del workshop “Desbordes” llevado a cabo los días 25, 26 y 27 de octubre, 20Once abordó a Paula Lanfranconi, secretaria de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay en Paysandú.
Cabe recordar que la Intendencia, desde la Dirección de Desarrollo Productivo Sustentable, la Unidad de Ordenamiento Territorial, la Administración Nacional de Puertos (ANP) junto a la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) delegada Paysandú, vienen trabajando en conjunto y realizaron la mencionada actividad en nuestra ciudad.
Ponerle “pienso” a un lugar emblemático de nuestra ciudad fue la idea, con la presencia de profesionales de otras ciudades, de Argentina y Chile que vivieron circunstancias similares.
En primer lugar la profesional admitió haber quedado muy contenta con la actividad, sobre cómo se desarrolló en estos tres días. A continuación el resumen de la entrevista.
-¿Qué objetivos se plantearon?
Desde la Sociedad de Arquitectos nos planteamos tres objetivos para este workshop: uno era poner el tema en la agenda pública y creo que esa fue la respuesta que tuvimos tanto de la Administración Nacional de Puertos, como de la Intendencia de Paysandú que se involucró también e hizo que este objetivo se empiece a cumplir. Un taller previo que realizamos en Casa Puerto junto a los vecinos y las organizaciones de la zona nos permitió identificar como problema central “el vaciamiento de la zona portuaria”. Si bien fueron muchos los problemas que expresaron los vecinos elegimos focalizarnos en el vaciamiento, porque es un problema que consideramos que mediante una planificación y una gestión adecuada se puede revertir, aún con su condición de zona inundable.
El segundo objetivo fue dar a conocer la información de las acciones en curso en la zona, hay proyectos en curso que muchos ciudadanos desconocían. Intercambiar información entre las instituciones, vecinos y empresarios es fundamental para impulsar nuevos proyectos.
Y el tercer objetivo era compartir experiencias exitosas de otras ciudades vinculadas al desarrollo principalmente de la costa y de reconversión de edificios en desuso.
Es la primera vez que en Paysandú se realiza una actividad de esta índole, donde se involucra a tantos actores. La Facultad de Arquitectura está en Salto, no tiene sede en Paysandú, por lo que los especialistas en estos temas normalmente no participan de ninguna actividad y nosotros como colegas desde Paysandú no tenemos estas instancias de debate. El hecho de involucrar a los colegas arquitectos de nuestra ciudad con la Academia y a su vez traer expertos extranjeros que cuenten éxitos que han tenido en otros lados fue una experiencia sumamente enriquecedora, en lo que refiere a la generación de ideas para la reconversión de la zona portuaria
-¿A qué te refieres con el vaciamiento?
Las quejas de los vecinos son que cada vez vive menos gente, que no hay servicios tampoco hay actividades. Antes era un paseo, sobre todo cuando el puerto estaba abierto, también había comercios. Todos los invitados extranjeros estaban deslumbrados, el paseo por esta zona de ciudad con infraestructura de alto valor urbano pero sin actividad, les generaba cierta fascinación. Paseábamos al mediodía y en la tardesita, realmente se percibe muy poco movimiento en la zona.
-Se recuerda algún dato de la última vez que hubo movimiento en esa zona, ¿en qué año fue?
Sí, según la exposición que realizó el Arq. Rubens Stagno como parte de las actividades del Workshop, el auge de esta zona fue entre las décadas de los ´40 y los ´50. Varios factores hicieron que esta zona luego se paralizara: la crisis económica, la apertura de la ruta 3, que priorizó el transporte carretero a nivel nacional y no el fluvial, la inundación del año 59, entre otras, hicieron que hacía los años 80 la actividad del puerto fuera casi nula y la inversión inmobiliaria también se paralizara. Solo quedaba el puerto como un paseo al cual la gente visitaba sobre todo los fines de semana. En el año 2012, por reglamentaciones internacionales, se tuvo que cercar y esto incrementó aún más que el sanducero no pasee por esta zona. En los últimos años empezó a reactivarse el puerto, pero parece que no alcanza, hay que acompañarlo o impulsarlo desde otro lado si queremos volver a rescatar el barrio.
En el workshop se planteó una dinámica de trabajo de talleres, donde se formaron 3 grupos en los cuales los especialistas invitados, estudiantes y arquitectos, principalmente locales, trabajaron en conjunto para generar ideas disparadoras que sienten las bases para futuros proyectos de reconversión y reactivación de la zona.
Las ideas y enfoques de los tres grupos de taller tuvieron grandes similitudes, visualizando al sector portuario no como un sector aislado sino en su relación y conexión con todo el borde, potenciando los 8 kms. que tiene nuestra ciudad de frente costero. Este sector podría recobrar sentido siendo un complemento de otras actividades de ocio y culturales del paseo costero.
-¿Cómo se hace para convencer a un privado que vaya a invertir en una zona inundable?
Es importante que la Intendencia muestre que en esta zona se pueden hacer cosas, que tiene un valor y una potencialidad enormes, más allá de la inundación, con la cual hay que pensar soluciones adecuadas. Quizás en las zonas de cotas más bajas, (principalmente en las cotas por debajo a 7.50) con inundaciones recurrentes, la vivienda no es posible, pero se puede fomentar otras actividades de ocio y culturales e incorporarlas al paseo costero, atraer a la gente a través de distintas acciones. Pensar luego otras soluciones de vivienda en cotas mas elevadas.
-¿Qué se necesita para ello?
Para que esto ocurra hay que gestionarlo, tiene que haber una voluntad política de promocionar la zona y dar incentivos a los privados para que inviertan. Tener un plan de acción, y un gestor.
Hay también a nivel nacional e internacional recursos para los cuales se pueden concursar si se tienen los proyectos. Incluso fondos específicos para zonas inundables. Recursos que se promueven si se incorporan tecnologías renovables que puedan brindar soluciones para las viviendas en zona inundable, como la captación de energía solar, etc.
Para que el privado invierta habría que generar primero un plan de desarrollo, y dar incentivos que sean rentables tanto para el inversor como a la ciudad en su conjunto. En algunas zonas con cotas de 8.00 o 9.00 mts a nivel de vereda se puede volver a pensar, con otras lógicas vivienda adaptadas, podemos pensar también en vivienda para estudiantes, etc. Si hay gente viviendo se va a volver a reactivar la zona, una cosa puede llevar a la otra.
-¿Cómo sigue la historia en lo inmediato?
Puntualmente hay una oportunidad que sería dentro del recinto portuario, la ANP estaría cediendo la planta alta del edificio de la Aduana y un espacio del parque en compensación de la demolición que se hicieron de los galpones que estaban junto al muelle. Esto fue logrado por el diálogo que se llevó a cabo desde la Comisión Departamental de Patrimonio y la CIPUP. Ahí hay una oportunidad de presentar un proyecto que aún no tiene presupuesto asignado, pero si está la intención de comenzar a planificar. La remodelación sería la planta alta del ala sur del edificio de Aduana e incluye la terraza. Es preciosa la vista que hay ahí. Entonces poder pensar un sector lateral de ingreso parquizado, conmemorando también lo que fue la exposición de 1948. Dar acceso a este espacio de la planta alta donde se podría reconvertir con destino cultural, un centro de interpretación u otros usos de disfrute para todos los ciudadanos sin interferir con la actividad portuaria . Podría ser un primer proyecto que de pie a otros, pensando en una serie acciones y propuestas que se complementen en esta línea. Hay que tratar de volver a que el sanducero se identifique con este lugar, un lugar que tiene potencialidad pero hay generar las oportunidades.
