Adelanto edición papel de mañana jueves

Por Horacio R. Brum

“La explosión en Latinoamérica y el auge que ha tenido la incorporación de políticos cristianos al servicio público nos dice que algo está pasando en el Cono Sur. Por lo tanto, tuve una buena respuesta de parlamentarios de Uruguay, Brasil y Colombia que también están interesados en el fenómeno de Chile, que es naciente, pero que ellos le ven una muy buena proyección en el futuro”. Esto dijo hace unos días al diario chileno La Tercera el diputado oficialista Eduardo Durán, integrante del partido del presidente Sebastián Piñera. Durán, quien también manifestó sus intenciones de reunirse en Uruguay con el diputado blanco Gerardo Amarilla, es uno de los tres miembros de las iglesias evangélicas de Chile que se han convertido en parlamentarios con el apoyo de las colectividades políticas de derecha y tienen el objetivo principal de imponer en la actividad legislativa sus creencias religiosas. Para ello están promoviendo varios proyectos de ley que podrían bloquear o complicar la aplicación de la legislación vigente sobre el aborto o la equidad de género. En uno de estos proyectos se propone que el Registro Civil reconozca como personas y dé un número de cédula de identidad a los fetos (lo cual reforzaría el argumento religioso de que el aborto es un asesinato) y en otro se establece la prohibición de izar en los edificios públicos cualquier pabellón que no sea el nacional, una iniciativa dirigida específicamente contra el izamiento, que se suele hacer en el Día de la Diversidad, de la bandera multicolor identificada vulgarmente con los grupos homosexuales.

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