Adelanto próximo jueves
Con Carlos Cabillón Ramírez
Alma de ganador
A pocos días de coronarse campeón del interior luego de 30 años, fuimos a dialogar con el entrenador Carlos Cabillón, el “discípulo 10” según expresaba Julio César Damico en una columna de “Apilando”. En su palmarés personal conquistó nada menos que su séptimo título del interior, sumando selecciones formativas y ahora la blanca mayor.
En menos de 4 años se produjo un resurgir del fútbol más laureado del siglo XX que llegó al título número 93 sumando coronaciones a nivel de clubes y de selecciones formativas y mayores, una cifra hasta ahora inigualable en el interior del país.
El siguiente es el resumen de la entrevista.
-¿Te sorprendió tu nominación como entrenador de la selección?
Un neutral había hablado conmigo a mitad del año pasado por eso no me sorprendió estar en la terna de candidatos. Fue una conversación de ese neutral, por su cuenta. Luego quedó todo quieto y finalmente conté con el apoyo de los neutrales. Yo estaba en Estudiantil y les manifesté a los dirigentes que estábamos en un año de recambio, que era un año complicado y que seguramente no iba a haber título. Cuando me designan para dirigir la selección mayor fue un gran orgullo primero y luego una responsabilidad que asumimos con mucha confianza.
-Esa charla informal fue antes que se definiera el torneo de clubes de OFI.
Fue en junio, en una oportunidad en la cancha de Estudiantil y luego en la de Litoral. En el fútbol de Paysandú para elegir entrenador había dos posibilidades según me explicaron, una que los clubes ofrecieran el técnico, cosa que lo hicieron tanto Huracán como Bella Vista, este último ofrecía la cancha sin costo si era elegido su entrenador. La otra posibilidad era que los neutrales eligieran un nombre y se la jugaran. Yo nunca quise que mi nombre fuera propuesto por mi club porque entendía que eso era ofrecerse. Creo que la dirigencia tiene el derecho de jugarse por un nombre. Por eso Estudiantil nunca propuso mi nombre porque yo siempre dije que no lo hicieran porque eso era ofrecerse. Los neutrales se jugaron por mí y eso fue mucho orgullo para mí y luego a trabajar.
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