Pensamiento en Positivo
Claudio Facchín
Uno cuando asume los riesgos de emprender, de poner un emprendimiento en marcha, se va a encontrar con un montón de obstáculos a resolver.
Emprender no es fácil, es llevadero y tenemos la vida siempre color de rosa.
Un emprendimiento demora por lo menos dos años en saber si va a funcionar o no. Durante ese proceso hay avances, caídas, falta de iniciativas, muchas veces caemos en pozos de inacción, porque no anda nuestro emprendimiento.
En ese tiempo tenemos que remarla, ajustar las cuentas, no gastar todo el dinero que ingresa, saber reinvertirlo. Llevar un registro de las salidas y entradas. Hablar con los proveedores, mejorar las compras, vender mejor, conseguir ofertas.
Buscar nuevos clientes, y hacer que aquellos que nos visitan alguna vez, vuelvan a seguir comprando nuestros servicios.
Muchas veces nos encontramos motivados, y otras caemos en la desesperación, y no sabemos que hacer con nuestro emprendimiento.
En ese momento cuando las cosas salen mal, una y otra vez, debe aparecer en escena la resiliencia, que es la capacidad de resistir.
Qué es la resiliencia: definición y significado
Según la definición de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) resiliencia es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límites y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que también podemos salir fortalecidos de ellas.
Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo, ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma.
La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el mundo, ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.
El origen del concepto de resiliencia en psicología
El primer autor que empleó este término fue John Bowlby, el creador de la teoría del apego, pero fue Boris Cyrulnik, psiquiatra, neurólogo, psicoanalista y etólogo, el que dio a conocer el concepto de resiliencia en el campo de la psicología en su bestseller “Los patitos feos”.
La práctica de la resiliencia: ¿Cómo podemos ser más resilientes?
La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos podemos desarrollar a lo largo de la vida.
No darse por vencido, ni aun vencido. Levantar nuestra autoestima y salir adelante, ese debe ser el principio. Superar los obstáculos y las dificultades, una y otra vez. Así debe encarar el emprendedor, cuando su emprendimiento comienza a fallar.
Buscar soluciones, trabajar el marketing, mejorar la publicidad,
Hay personas que son resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes, siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
La Psicóloga Rosario Linares entiende que el ser resiliente se aprende después de los golpes de la vida. Luego de caerse, por la adversidad, los problemas, las circunstancias y los dramas es necesario aprender a levantarse.
No darse por vencido, ni aun vencido. Levantar nuestra autoestima y salir adelante, ese debe ser el principio. Superar los obstáculos y las dificultades, una y otra vez. Así debe encarar el emprendedor, cuando su emprendimiento comienza a fallar.
Buscar soluciones, trabajar el marketing, mejorar la publicidad, comprar mejor, conseguir ofertas, ver si nuestros recursos humanos son los más adecuados, atender bien a los clientes.
Los uruguayos en su gran mayoría nos volvemos resistentes, a las crisis, a los problemas económicos, a las inundaciones, a la falta de trabajo, el no poder llegar a fin de mes con la economía familiar. Esto nos da oportunidades de fortalecernos y salir adelante. Levantarnos después de una caída, y volver a levantarnos
Lo importante de ser resiliente es que nos eleva la autoestima y nos enseña a buscar más oportunidades y buscar caminos alternativos.
Si un emprendimiento no anda, buscar otro, seguir probando hasta que encontremos una salida.
Transformar las dificultades, en pensamiento positivo, en la nueva búsqueda de oportunidades.
