CINE & MATE
Por Salomón Reyes
¿Por qué mi padre me abandonó? ¿Por qué mi marido se fue con otra? ¿Cómo sobrellevo la muerte de un hijo? ¿Por qué no soy feliz? ¿Me volveré a enamorar? ¿Quién se animará a leer esta columna?
Algunas de estas preguntas nos tocan de cerca y nos recuerdan nuestra fragilidad y lo cerca que a veces estamos del fracaso personal. Estas interrogantes hacen que cada tanto, busquemos a alguien que nos ayude con la respuesta o nos oriente para que la carga que llevamos a cuestas, no pese tanto. Algunas personas recurren a gente de su confianza, otras a la religión, otras más a psicólogos y una población importante, recurre a Gabriel Rolón.
La primera vez que escuché el nombre de Gabriel Rolón, creí que era pariente del locutor Hugo Rolón que supo tener un programa en la radio Siglo XXI de Salto y que por cierto, también igual que el primero, tenía una forma cálida e inspiracional de hablar. Lo que es vivir en un Tupper ¿no? Un tiempo después, descubrí que Gabriel Rolón escribía libros porque una alumna me dijo que el único libro que había leído completo era uno de Gabriel Rolón. Le contesté que me parecía fantástico porque por algún lado se empieza le dije, sin saber de quién me estaba hablando.
Un poco después, posiblemente producto de mi conversación con la alumna, vieron que el celular todo lo oye, me saltó un video del BBVA donde un señor bonachón, con cara de cura, contaba anécdotas personales con una voz susurrante. Lo primero que pensé fue que, acá tenemos otro hombre dando consejos sobre la vida, obvio, salté al siguiente video. Luego me detuve un poco a pensar, si lo patrocina la Fundación BBVA debe ser alguien relevante, así que cuando me volvió a saltar otro video similar, me fijé en el zócalo, ese hombre de lentes y rubicundo era Gabriel Rolón.
De ahí en más, cada tanto me saltaba algún contenido o me topaba con algún libro de él, pero el momento de inmersión con Rolón, fue cuando hice un viaje en auto y alguien sintonizó una web que daba una entrevista con Don Rolón. Como el coche no era mío, no podía cambiarle, así que me comí la entrevista de principio a fin. En esa charla, Rolón echaba luz sobre los misterios de la vida. Me sorprendí.
Comenzó diciendo que el psicoanálisis vino a él cuando tenía 5 años y le preguntó a su papá albañil, cuando veía que no podía dormir ¿qué estás pensando papá? Asegura que esa fue su primer pregunta analítica. Después, el entrevistador preguntó sobre cómo una persona podría sobrellevar el dolor, él contesta que es necesario que las cosas duelan para entender y crecer. Luego, cuando se habló de perdidas familiares, agregó que era necesario que los seres humanos aprendiéramos a vivir el luto y ver el luto como una oportunidad de revelación y crecimiento.
Así continuó la charla, contando pequeñas historias a las que agregaba un tema principal como el amor, el sentido de la vida, el destino, los mandatos, la felicidad, etc. Más allá de que las cosas que nos cuenta Rolón, son temas que preocupan a la mayoría de las personas y que con un poco de lecturas especializadas, podríamos comprender por nuestra cuenta, lo que cautiva es su estilo tan depurado y fraterno que consigue conectar con los escuchas. Gabriel Rolón tiene respuestas para casi todos los temas, cita películas, autores y sobre todo, juega con los contrarios: El que quiere ser feliz, no puede ser feliz. El que tiene un dolor, le debe doler más y así hasta el infinito. Utiliza un vocabulario vasto pero lo juega de forma natural y fluida para que todos se sientan tocados y conmovidos con su lenguaje envolvente. Obvio que no todo lo que dice es verdad pero eso no importa, lo importante es que el que escucha, le cree y la credibilidad, es más importante que la verdad.
Alguien podría decir que lo que hace Rolón es un milagro de la oratoria pero en realidad lo que hace es usar recursos teatrales para ofrecer las respuestas que su público espera y eso también es un mérito. Antes existía una Pilar Sordo que venía a decirnos como educar a nuestros hijos, (espero que algunas lo hayan conseguido) hoy viene Rolón a explicarnos como se consigue la felicidad o mejor dicho por qué nuestra felicidad siempre estará incompleta.
Ahora, ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto de Rolón con el cine, no lo sé. Creo que no todo en la vida es cine, a veces también hay ganas de hablar de cosas profundas e importantes y que alguien me lo susurre al oído porque aunque me mienta, suena muy lindo.
flyer de El Pueblo de Salto
