Escribe Julio César Damico
Sobre Juan Antonio Rodríguez no vamos a escribir nada sobre sus hazañas deportivas. Son por demás conocidas. Si queremos escribir sobre el hombre, el deportista en si.
No tememos equivocarnos si afirmamos que es el gran, el mayor espejo donde deben mirarse los que se dediquen al deporte.
Amar lo que hace, no fijarse en sacrificios, respetar al adversario y ser tan humilde en las victorias para ser respetado en la derrota.
Esto fue el queridísimo “Chivo”, un verdadero, un auténtico ejemplo de “vivir la vida de tal suerte que vivo quedes en la muerte”.
