Y usted por qué anda así?
Gentileza La Tribu
“Superman sanducero” recorre la ciudad “buscando despertar sonrisas” y “que los niños se sientan felices”
“Hay que animarse y emprender, darle para adelante para que los niños y adolescentes se sientan felices, contentos”, dice Santiago Rodríguez que desde hace un par de meses interpreta a Superman y luciendo el traje del superhéroe recorre diversos lugares de la ciudad para participar de actividades de interés social.
Eligió Superman por “las cosas que representa”
“La idea apareció hace unos dos años, cuando participaba de un curso de periodismo en Montevideo. Allí conocí una señora que había trabajado con Cacho Bochinche y también hacía un personaje”, contó Santiago en una charla con LA TRIBU/radio. “Entonces pensé que estaba bueno que yo también haga algo para que los gurises y los adolescentes se pongan contentos”, afirma.
La elección del superhéroe se debió “a las cosas que representa, a los valores que muestra”. Superman, el personaje ficticio que fue creado por el escritor estadounidense Jerry Siegel y el artista canadiense Joe Shuster en 1933, ha trascendido generaciones y fronteras defendiendo la justicia, la verdad y luchando por los más débiles.
Luciendo su traje azul y rojo, con botas rojas, una capa y un escudo con la letra “S” en el pecho, imagen que se ha transformado en el símbolo del personaje, Santiago hizo su primera intervención pública el sábado 12 de octubre de 2019. “Al principio me miraron raro; bueno, en realidad hasta ahora llama la atención, pero yo le dí para adelante”, sostiene. Cuenta que la primera vez que se disfrazó fue a la terminal, compró pasajes y embarcó hacia Colón. Allí le tomaron varias fotos y videos, dice orgulloso. Agrega que cuando le preguntaban su lugar de origen afirmó ser “el superman sanducero”.
Donde lo necesiten, ahí va
La actividad de Santiago consiste en salir a caminar por alguna calle céntrica y provocar que “toda la gente, sobre todo los niños, deje un poco el celular y disfrute de sacarse alguna foto”. También concurre a eventos, centros educativos y cumpleaños; además de haber protagonizado algunas acciones benéficas “yendo a repartir unos caramelos al Hospital y a llevar pelotas a una escuela” o sumándose como voluntario al Día del donante de sangre. La experiencia de estas semanas alienta su idea de que estas actividades, en alguna medida, se transformen en oportunidades laborales. “Me encantaría que me llamen para cumpleaños, para fiestas, y hacer juegos didácticos, entretener un poco y que la gente se sienta feliz”, cuenta quien por el momento carece de trabajo.
Cuando somos “abiertos” pero “es común que te miren feo”
Consultado sobre si alguna vez tuvo que sufrir algún tipo de maltrato por vestir de esa forma sostuvo que “es común que te miren feo” y agregó: “una vez en Montevideo una señora me dijo; ¿y usted por qué anda así?. Le quise explicar lo que quería, le pregunté si no tenía hijos o nietos pero me dejó hablando solo, se fue”, relata.
Santiago encontró una forma de colaborar con sus vecinos; de despertar una sonrisa en la gente con la que se cruza en la calle o se encuentra en algún evento; de hacer que quienes caminan sumergidos en sus pensamientos y preocupaciones o “colgados con el teléfono” se acerquen a pedir una foto o compensen su presencia con una sonrisa o un abrazo. Su tarea parece sencilla pero no lo es. Reconoce que “hay que tener mucha valentía y animarse a llevar este traje y salir a la calle”. Es que más allá de que nos proclamemos abiertos, receptivos e innovadores pareciera que cuando alguien trasciende un poquito los esquemas culturales, en este caso animándose a caminar con un disfraz, pasa a colocarse en el lugar del “raro”.
