Derecha baguala
Escribe Darío Rodríguez
Como todo el país sabe, hace unos días, el electo presidente Luis Alberto Lacalle Pou Herrera Brito del Pino, presentó a sus socios y, simultáneamente libró al conocimiento público, el anteproyecto de ley de urgente consideración (UC, Uruguay Seguro, trasparente y de oportunidades) sobre una multiplicidad temática. Las materias van desde economía, empresas públicas, seguridad, educación, relaciones laborales y seguridad social, emergencia en vivienda, inclusión financiera, agro, etc. Con diversas complejidades y profundidad; no todas urgentes. A tal punto que algunos sectores entienden que puede haber visos de inconstitucionalidad.
La herramienta de la UC -usada por distintos gobiernos- obliga a que el Parlamento Bicameral se expida en un plazo (exprés) perentorio de 90 días.
Al librar la propuesta al dominio público, -se puede sostener el argumento que lo hicieron dada la presunción del impacto negativo en el campo popular- vocearon que la actitud es una apuesta democrática, dar cuenta “al demos”.
La herramienta de la UC -usada por distintos gobiernos- obliga a que el Parlamento Bicameral se expida en un plazo (exprés) perentorio de 90 días. La apuesta ideológica del gobierno multicolor y, sobre todo, la posibilidad de no transitar juntos durante todo el periodo gubernamental hace que use el primer año, que coincide con el debate de la ley presupuestal; ley de leyes. Este primer año marcará improntas y consistencias.
El tema de la delincuencia, extremadamente complejo requiere un enfoque integral con un mayor vigor de las políticas sociales, de integración y carcelarias.
Es curioso ver los apoyos, rechazos y silencios que ha concitado la propuesta. Sectores vinculados al turismo que impugnaron la inclusión financiera, -no todos grandes- un Solo Uruguay, sectores del agro y dominantes aplauden; logrando, en tema inseguridad, permear cierta franja popular que terminó entregando la soga al ahorcador. Por otro lado la UdelaR, fiscales, organismos de derechos humanos, el movimiento obrero, desde el PIT-CNT, cooperativo, sindicatos, el FA y hasta las hinchadas de los clubes grandes han cuestionado, con más o menos severidad los contenidos de la UC. Tan es así, en virtud de la gravedad de lo planteado, que el propio Luis Alberto Lacalle Pou Herrera Brito del Pino -con cierta fanfarronería- dijo que a la UC se lleva “más palo” que las llamadas.
Para acceder el gobierno, los sectores dominantes, expresados en la coalición multicolor desplegaron una estrategia que resultó exitosa en un contexto favorable. Se hace imposible, ahora, examinar detenidamente cada una de las 10 secciones que incluye la propuesta. Para mitigar negativo impacto sostienen que se trata de “un borrador”. Infinidad de análisis ya están circulando y están al alcance de todos. En un recurso retórico se autoelogian sosteniendo que lo libraron al uso público antes de la presentación parlamentaria, obviando lo disparatado que es discutir cuestiones de enorme complejidad y polémica -parte agua- en plazos acotados y salteándose, además, que no todo lo presentado es urgente.
Por lo que nos interesa detenernos en la concepción que anida en la misma. Tras recibir una Policía mejor equipada, con mejoras tecnológicas, salariales y hasta organizadas sindicalmente, se apelará a una mayor represión para tramitar conflictos sociales y políticos que generará un gobierno de derecha. Esta es la base para recortar 900 millones de dólares y así transferir recursos a los más poderosos. Crece, pese a los fracasos estrepitosos, un incremento del punitivismo que, se alerta, puede violentar libertades individuales. En materia educativa presuponen que buena parte de las dificultades existentes son responsabilidad de los docentes, particularmente los organizados. Se insiste, un viejo planteo del herrerismo, en privatizar las empresas públicas; de ahí la arremetida contra ANCAP y ANTEL. En aquella época, gobierno de Luis Alberto Lacalle Herrera, (90-95) Sanguinetti, en actitud oportunista, se opuso y se subió al plebiscito que impidió la privatización de las actividades centrales de las empresas estatales. Fueron contra ANCAP también en el 2002, con Batlle, sin éxito. Consecuentemente, y hay que decirlo, sin ambages hay un ataque al Estado y, por extensión, al movimiento sindical.
La filosofía neoliberal, antiestado, se destila a lo largo de las 10 secciones y 457 artículos. En seguridad, la filosofía da paso a mayor represión, sobreactuación policial que llevará, inexorablemente, a mayor conflictividad y excesos. En la actualidad, sin los cambios operados, hay miles de denuncias por abuso policial. El tema de la delincuencia, extremadamente complejo requiere un enfoque integral con un mayor vigor de las políticas sociales, de integración y carcelarias. Estamos lejos de tal paradigma. Al prever mayor conflicto social se largará la jauría. Por otra parte, en materia de narcotráfico asumirán, con algarabía, las políticas, desastrosas, de los EE.UU. La educación es desde siempre un espacio en disputa en la construcción de subjetividad. El supuesto de base indica, y así lo canalizan, que todo está mal y la culpa es de los docentes organizados y de las estructuras de conducción De ahí al ataque a los docentes y a las actual gobernanza de los subsistemas educativos y la UdelaR. Se violenta autonomía al quitar potestades, dinamitar coordinaciones entre niveles y meter de lleno en la conducción al Ministerio de Educación. Nada de liberal. Aquí, hay un tufillo “de clase” que da aversión a todo lo organizado y a la participación ciudadana. Tienen una concepción “a la chilena” de la educación que, hasta no quieren, nominarla, como pública. Están jugados a la mercantilización de la misma. Muchos funcionarios abrevaron en la misma. No se puede, y es válido para tantos, defender la educación pública y mandar los nenes a la privada.
Como todas estas políticas y las que vendrán vía presupuesto quinquenal generarán resistencia, conflicto y movilización se pretende desarticular las herramientas de lucha, hoy disponibles por el movimiento popular. El combo es atar de manos la lucha, reprimir la protesta y generar mejores condiciones para ir desarticulando rol del Estado (“poncho de los pobres”) y ser un país subsidiario del gran capital y las multinacionales.
Esta película ya la vimos, por lo que la reentré puede fungir como pesadilla. Esto recién comienza.