Por Dr. ENRIQUE MALEL
De las pocas cosas que pude haber firmado, de ojos cerrados, era que MOREIRA iba a ser candidato a Intendente de Colonia sin importar si había solicitado sexo a cambio de renovar una pasantía por cuanto saldrían a relucir defensas formales, de las que cualquier abogado lleva en su portafolio, esto es: que la persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, que las grabaciones son falsas, que no hay Sentencia firme, entre otras analogías usuales.
Del mismo modo pasó con BASCOU en la Intendencia de Soriano cuando le compraba combustible a su propia Estación de Servicio y de igual forma actúa CARAM que ante las evidencias que emergen del pronunciamiento de la JUTEP señalando las notorias implicancias de funcionarios con empresas adjudicatarias de las licitaciones, expresa que “todo es mentira”, asínomás.
En el momento en que se conocieron los audios del Intendente MOREIRA pidiendo favores a una Edila a cambio de la renovación de una pasantía, la vicepresidenta electa Esc. BEATRIZ ARGIMON propaló a todos los medios de comunicación que repudiaba el hecho, que el solicitante debía ser expulsado del Partido Nacional, obviamente rechazando su idoneidad para esa candidatura.
Algo bien distinto a lo que dicen los hechos y los dirigentes al presente y era previsible, ya que enfrentados a la elección departamental el secretario del Honorable Directorio PABLO ABDALA abrió un paragüas gigante y dijo que si la Convención de Colonia lo vota como candidato, nadie puede impedirlo y eso es absolutamente falso.
Si se puede, el Partido puede impedir una candidatura (¡!) y como para muestra basta un botón, véase que SENDIC fue despojado de la calidad de Vicepresidente de la República por sus propios compañeros y el Plenario del Frente Amplio le impuso una durísima sanción y le prohibió ser candidato a cualquier cargo electivo por un período que vence luego de las elecciones de mayo de 2020, de modo que ni siquiera pudo postularse a Edil, ni a Concejal de su barrio.
Por eso, lo del principio, era sabido que MOREIRA iba a ser candidato a Intendente de Colonia y ni les importó – si sacando el asunto sexual – había un problema de ética pública, un abuso de poder, una indebida utilización de los poderes públicos para su acción personal, aspecto que seguramente no aprobarían los líderes históricos de su colectividad política, por sobre los conductores circunstanciales de la fuerza, que, como Larrañaga, igualmente dijeron a los cuatro vientos que MOREIRA no sería candidato.
Y ahora todos miran para otro lado, los que dijeron que su correligionario no sería candidato al Senado, ahora han encontrado una forma dialéctica –esencialmente falsa – de eludir olímpicamente la ética pública, esa que tanto reclaman en la pulpería, pero que no practican en su propia casa.
