En ocasión del aniversario número 48 de la radio Felicidad, su director, el Arquitecto Walter María Belvisi fue entrevistado por Marcello Copello en su programa que se emite en la misma radio, «La Felicidad del Atardecer».

En el 2002 compró la radio -febrero- según comentó en el programa. «Hemos tratado y Gastón (Rodríguez) ha jugado un papel importante de mantener un grupo humano respetuoso, armonioso. Tenemos una amistad y cuando viene el ajuste lo hacemos también. Es un capital que tiene este grupo que lleva adelante la radio» afirmó el también ex-intendente.

Vega y Cravea eran los periodistas conocidos que estaban en el 2002 cuando adquiere la radio antes de la crisis del 2002.

La radio era de Cabillón. «Yo quería comprar una radio, anduve detrás de la 35 en su momento. Cabillón quedó tan contento que me vendía la radio» acotó.

De chico «jugaba a hacer radio» y «luego agarré para otro lado».

Hoy en día admitió que lee mucho y escucha y ve poca televisión.

Cuando se fue de la intendencia «recibí muchas cartas y tarjetas» afirmó. También reconoció que lo criticaron.

A la sociedad "le falta rumbo. Un modo de ser, una conducta. Eso está impllícitamente vinculado a los valores, a lo que es positivo y negativo".

«Hoy alguien que roba no es visto como antes que era un escándalo. Tenías que irte del país. Yo no juzgo pero es así».

Las «mochilas» de intendente y arquitecto se encuentran presentes en su vida.

De hecho comentó que «Ando por la ciudad y me caliento, a eso no me lo puedo sacar. Veo que el yuyal sube por las veredas. Lo que hago con la poca imaginación que tengo, me imagino los mismos lugares limpios. En ese sentido no me aguanto» declaró.

«Yo fui un apasionado, no me gustaba agarrar de a ratos. Estoy 24 horas para esa tarea y doy testimonio de eso. Y trato siempre como en esta radio de entusiasmar a la gente, de enamorarlos de lo que hacen. Con esa gente armé un núcleo duro de gente, con gente colaboradora y entusiasmada. Gente que esté comprometida, ahora dicen hay que empoderarse, hay que entusiasmarse con lo que hacés».

«Cuando fui a Salto Grande encontré una situación caótica, un presupuesto desfasado, un desorden. La fiesta de Sendic costó 400 mil dólares, allá en Salto hubo una de 70 mil. Se estaban gastando 67 millones de dólares anuales y la bajamos a 33 sin echar nada. En la Administración pública no falta plata, cuando falta es porque la gastaron en cosas superfluas. Yo pongo el ejemplo, el pavimento de Paysandú dicen que colapsó. No colapsó, eso es típico de que alguien que tenía el primer deber no lo hizo».

No hay plan de mantenimiento, «no hay buen equipo de camiones, de barredoras, de sopladoras, de vialidad propia, no tienen talleres que lo respalden. Van un poco como los Bomberos, al llamado. Que me disculpe quien puede llegar a ser responsable. No puede haber en eso más excusas. Hay que ponerse a trabajar».