La Licenciada en Fisioterapia y Rehabilitación Nery Geraldine González Zavaleta, de Mérida, Yucatán, México, realizó durante tres meses una experiencia profesional en Fray Bentos, Paysandú y Salto, que combinó aprendizaje, intercambio cultural y nuevos vínculos que quedarán para siempre.
El programa de Intercambio es de tres meses y es para Nuevas Generaciones de Rotary continúa generando oportunidades para jóvenes profesionales y estudiantes próximos a culminar sus carreras, permitiéndoles complementar su formación a través de experiencias internacionales.
González Zavaleta estuvo menos de tres meses porque recibió una propuesta de trabajo en su país natal.
Su recorrido comenzó en Fray Bentos, continuó en Paysandú y culminó en Salto, donde pudo conocer distintas instituciones, compartir con profesionales y acercarse a diferentes realidades vinculadas a su área de formación.
Durante su estadía en Paysandú, Geraldine tuvo la oportunidad de realizar actividades en Asdopay, APRODIME, Hospital Escuela del Litoral y Centro ARAI, instituciones que le abrieron sus puertas y le permitieron conocer de cerca el trabajo que realizan sus equipos profesionales.
Geraldine es fisioterapeuta enfocada especialmente en el área pediátrica y cuenta con experiencia en el tratamiento y rehabilitación de niños neurodivergentes y personas con diversidad funcional. Su perfil profesional se caracteriza por el trabajo multidisciplinario, la empatía y un enfoque integral que involucra a las familias en el proceso terapéutico.
Su formación incluye experiencias en fisioterapia pediátrica, terapia ocupacional, estimulación e integración sensorial y rehabilitación, además de formación específica relacionada con el trastorno del espectro autista, TDAH y desarrollo infantil.
Pero detrás de la experiencia profesional también hay una historia de afectos y vínculos.
Al finalizar su intercambio, Geraldine quiso agradecer especialmente a todas las instituciones que la recibieron, así como a los integrantes de Rotary Club Paysandú, por el acompañamiento durante estos meses.
Y tuvo palabras especiales para Emilse y Leonel, quienes la recibieron en su hogar durante su estadía en Paysandú.
Para Geraldine, ese gesto trascendió el intercambio y se convirtió en un vínculo familiar. “Me recibieron en su casa como una hija”, expresó, reflejando el cariño y la cercanía que se generaron durante estos meses.
Cuando el intercambio se transforma en familia
Ese es uno de los grandes valores que tienen los intercambios de Rotary. La experiencia comienza como una oportunidad profesional, pero muchas veces termina convirtiéndose en algo mucho más profundo: amistades, vínculos y familias que permanecen unidas más allá de las fronteras.
Desde Rotary Club Paysandú también se destaca y agradece la confianza de las instituciones que abrieron sus puertas para recibir a Geraldine y compartir sus conocimientos y experiencias.
El acompañamiento de los rotarios es fundamental para que cada joven pueda sentirse acompañado y contenido durante su estadía, pero también para que las comunidades puedan aprovechar el enorme valor que tiene recibir a alguien con otra formación y otra mirada.
Una invitación a las nuevas generaciones
El Intercambio de Nuevas Generaciones está dirigido a jóvenes de aproximadamente 20 a 30 años, especialmente estudiantes próximos a recibirse y jóvenes profesionales que quieran complementar su formación mediante una experiencia internacional.
No se trata solamente de una pasantía. Es una oportunidad para aprender, compartir conocimientos, conocer otras culturas, generar vínculos y crecer tanto profesional como personalmente.
Por eso, la invitación queda abierta a todos aquellos jóvenes que puedan estar interesados en vivir una experiencia de estas características.
Quienes quieran conocer más sobre el programa pueden acercarse a Rotary Club Paysandú o comunicarse al 099 722 749, donde recibirán información sobre las posibilidades de intercambio y los pasos para participar.
La historia de Geraldine comenzó en Mérida, Yucatán, y durante tres meses recorrió Fray Bentos, Paysandú y Salto. Se lleva conocimientos, experiencias y recuerdos de Uruguay.
Pero, sobre todo, se lleva algo que ningún currículum puede escribir: una familia que la recibió con los brazos abiertos y vínculos que seguramente continuarán más allá de las fronteras.
Porque ese también es el espíritu de Rotary: abrir puertas, generar oportunidades, unir personas y transformar un intercambio en una experiencia para toda la vida.
Espacio cedido a la institución por 20once