Hacía casi dos años había asistido a una clínica de Álvaro Peña en el estadio cerrado pero no había jugado. En aquella oportunidad la Administración de Guillermo Caraballo hizo posible que llegara a Paysandú. Un tiempo antes cuando Bertil Bentos fue intendente arribaron unas 20 mesas donadas por la Embajada de China.
Hace años que tengo vinculación con Álvaro quien fue jugador y sigue vinculado al deporte, habiendo sido entrenador de la selección uruguaya.
Hasta el sábado pasado no me había animado a jugar.
El torneo regional en Young era el desafío. Con mi base de gurí de jugar interminables horas en una quinta familiar en una mesa alargada y angosta con un primo.
En Paysandú el grupo entrena de lunes a viernes luego de las 19 horas en un rincón del estadio, con dos mesas. Eso sucede desde la Administración anterior.
La promesa del actual director Guillermo Arias es ir al estadio Artigas cuando Vialidad abandone ese lugar.
En el torneo en Young, evidentemente uno también va recorriendo el camino vocacional de la comunicación y se pone a conversar con casi todo el mundo, para conocer las diferentes realidades, para intercambiar puntos de vista.
Es un deporte, el tenis de mesa no el ping pong, que no tiene gran desarrollo en nuestro país o que tiene diferente desarrollo. En Montevideo es donde más y mejor se juega pero hay muy buenos valores que aporta el interior también. Hay unas 100 personas en las competencias.
Los chinos donaron unas mesas hace unos años pero no alcanza con tener los materiales porque poco se sabe del destino de las mesas. Es necesario un docente o referente que conozca y que trate de liderar el proceso. Y organización.
El desarrollo en Uruguay es muy dispar y va cambiando con el tiempo.
En Rivera hay una gran movida y participan en el torneo de Rio Grande del Sur y en la propia Rivera tienen una liga local. Según nos contaba Hugo Suárez hay unas 60 personas que practican el deporte en las instalaciones del estadio Atilio Paiva Olivera.
Pero poco se sabe qué ocurre en Salto, Mercedes o Fray Bentos por citar algunas ciudades.
En San Gregorio de Polanco hay una movida también, Tacuarembó la tuvo.
Se lo juega en gimnasios donde sí hay desarrollo de otros deportes o en los liceos o colegios.
Hugo fue jugador de basket en Biguá y en la selección uruguaya y hace 20 años vive en Livramento.
En Rivera hay gran apoyo de la Intendencia y también de empresas como Macro Mercado. En el viaje a Young desde Rivera la Municipalidad colaboró fuertemente para que vengan siete deportistas.
En la propia Young entrenan con 4 mesas tres veces por semana y son unos cuantos, muchos son gurises en el club Young. Allí hay que apuntar.
Me resultó curioso que en la Colonia Miguelete, departamento de Colonia, hay un chico que es el número 1 en el ranking sub 18, “Paco” Salomón Michelin. Charlé bastante con su Aldo, su padre, el padre de “Paco”, viven en el campo. ¿Cómo hicieron? Ahora van a Ombúes De Lavalle a entrenar. Desde los 4 años juega el hijo entrenado por su padre y visitado por muchos amigos. Un camino de autodidacta asombroso.
Con su padre estuve practicando, no le pude devolver un saque. Juegan a otro deporte, unos al tenis de mesa y otros al ping pong como dicen en la jerga, “Ah, vos pinponeas” me comentó una vez un chico que vino de Montevideo a esa clínica que se hizo en Paysandú. Claro, entrenan entre 4 y 6 horas diarias y alguien les enseñó, les marcó el rumbo. Tienen técnica.
En Paysandú como en otros tantos lugares no hay escuelas deportivas dedicadas al deporte. En nuestra ciudad hubo un docente encargado en algún momento.
Todos o casi todos lo toman como un deporte recreativo, no competitivo. No digo que esté bien o que esté mal pero así como está planteado hace años es difícil crecer.
Una vez hicimos un torneo en club Remeros y hubo como 20 anotados en una semana de turismo. José Comas fue el ganador. Ahí quedó palpable que había interés.
En Paysandú hay algunos muy buenos y competitivos jugadores pero no somos muchos. Casi que ni me cuento porque entreno poco.
Pero la idea es aportar en estas líneas.
En el torneo en Young también jugué con un muchacho de Cardona, “hace tiempo no juego” me decía pero al final me confesó que fue federado 9 años.
Muy pocos conocen de este deporte en Uruguay, lo juegan los chicos, los grandes, todos pero como segundo deporte, para entretenerse no para competir.
Se puede seguir igual o se pueden hacer cosas que permitan que más gente practique. No es difícil pero requiere esfuerzo dirigido hacia ello. El tiempo dirá.
Match Point

